lunes, 19 de octubre de 2009




INTRODUCCIÓN.-
Aun intuyendo el posible escándalo de algunos, he querido incuir en mi dibujo los símbolos mas representativos del Cristianismo, la cruz, y del Izquierdismo, la hoz con el martillo, el trabajo, porque entiendo que el mensaje de la Izquierda es la cosecución de un mundo nuevo, donde quede eliminada la injusticia económica y el resto de los males que aquejan la humana sociedad. Por ello, dice el himno de la Internacional: "La Tierra será un Paraíso; los nada de hoy, todo han de ser" y otras frases descriptivas del mismo anhelo. Este deseo generalizado en todas las Izquierdas, no sólo en las comunistas y socialistas, coincide plenamente con el centro de la predicación del Señor Jesucristo, que no era otro sino el establecimiento en la Tierra del "Reino de Dios", donde "los últimos serán los primeros", es decir: el establecimiento de "nuevos cielos y nueva tierra", con los que el Apocalipsis cierra la divina revelación.
Cierto, que la palabra "comunismo" sólo significa para muchos dictadurra, crímenes y horror, por los excesos injustificables que se cometieron en su nombre en el pasado siglo veinte. Pero no es menos cierto que en el nombre del "cristianismo" y no sólo en el siglo veinte, que también, sino a lo largo de toda su historia, se han cometido crímenes, genocidios, deportaciones, etc. en tal grado y magnitud, que han avergonzado a Cristo, cuyo mensaje y vida impregnaban paz, amor y sobre todo, perdón.
La Iglesia-institución debe entonar su propio "mea culpa", porque "el juicio comenzará por la casa de Dios". No me extrañé ni me escandalicé, cuando vi al Pbro. Llanos cantar la Internacional, puño en alto, en el Estadio de Vallecas. Los que llevamos 2.ooo años orando "Venga a nosotros tu Reino" y además, lo anhelamos, no podemos hacer otra cosa sino trabajar y luchar según nuestras posibilidades, "para que sea removido lo que hasta ahora lo impide". El cristiano debe ser precursor del Reino, allanando y preparando el camino para Su vuelta. "Vendré otra vez" prometió Jesucristo. Los que buscan un mundo mejor, como nosotros, verán cumplida su esperanza. No es hora de restar, sino de sumar trabajos y esfuerzos. La cuestión de tener Fe o no tenerla, no es cosa que pertenezca al ser humano, sino a Dios que, en su Soberanía, otorga o no este don a los hombres, según las riquezas de su gracia. Por lo que la Fe o la carencia de ella, no puede ser motivo de división entre los que buscan, luchan y trabajan por convertir esta Tierra en un mundo mejor. Otro mundo mejor es posible. El cristiano está obligado a luchar por conseguirlo. Además está, psicológicamente, mejor posicionado que el no creyente, para la victoria "en la lucha final", por cuanto cree firmemente que el mismo Jesucristo intervendrá directa y personalmente en la Historia, para establecer su Reino Justo y Eterno sobre toda la faz de la Tierra. Por lo tanto, otro mundo mejor, no sólo es "posible", sino que será una incontestable "realidad".
Quienes ponen reparos a esta colaboración, basándose en la enorme división existente entre las múltiples opciones de Izquierdas, deberían entender que mas divisiones aun, existen entre los cristianos, por las diferentes concepciones del Cristianismo. Lo mas probable es que al final, todos descubramos que ninguno poseíamos toda la verdad absoluta y completa. El rey David, así lo intuía, cuando no tuvo reparos, refiriéndose a sus propios errores, en pedir al Señor: "Líbrame de los que me son ocultos". Y es que, cristianos infalibles, no existen, como tampoco izquierdistas infalibles.
La colaboración entre cristianos y comunistas no sólo es posible, sino deseable, en virtud de ese mundo nuevo de Justicia y Paz que ambos anhelan. Mas para no atribuirme méritos ajenos, he de decir que no pertenezco al Partido Comunista, aunque no tendría reparo alguno en pertenecer a él. Un Partido que se ha distinguido en España por la defensa y consecución de las libertades, que fundó, junto con los de Italia y Francia, el Eurocomunismo o comunismo democrático, que denunció el estalinismo y abandonó el viejo dogma de la dictadura del proletariado, mostrando desde el mismo instante de la invasión soviética a Checoslovaquia, su apoyo a Alejandro Dubceck y su ruptura con el Partido Comunista de la antigua U.R.S.S.
El error de muchos cristianos es pretender que no se puede pertenecer ni colaborar con fuerza política alguna, con la que no se esté de acuerdo al cien por cien de su programa. Esto es una intransigencia absurda, desconocedora de lo que es un partido político, derivada -sin duda- de su intransigencia religiosa dogmática, que les lleva a cambiarse de Denominación o Iglesia, a la mas mínima discrepancia teológica. Ignoran voluntariamente, que a menudo existe mas democracia interna en una formación política, que en una determinada Iglesia o Confesión.
Por el lado Izquierdista, también existen los llamados "zorrocotrocos", que se creen en posesión de la verdad política absoluta y rechazan la colaboración con los creyentes, por el mero hecho de serlo. Intransigentes, los hay en todas partes. Muchos cristianos llevan dentro un pequeño Papa y muchos izquierdistas, un pequeño Dictador.

sábado, 17 de octubre de 2009


Presbítero Antonio Berrokal (foto actual) : 25 años al servicio de la Iglesia-Institución (hasta 1.987) y 23 años (hasta hoy) al servicio de la Iglesia-no institucional.




AGRADECIMIENTO Y AVISO:

Dados mis exiguos conocimientos de informática, debo agradecer a mi buen amigo Don Gregorio Herreros, el tiempo empleado conmigo en la edición de este Blog que, yo quise presentar en Página Web (por su extensión de 200 páginas), pero él se ofreció a hacerlo, mas que a ayudarme, en este formato. Agradecido quedo.
También quiero avisar a los lectores, de que no concibiendo el presente Trabajo como un Blog al uso, no se establecerá ningún diálogo o comentarios sobre su contenido, que no podría contestar ni sostener en el tiempo, aunque quisiera. Pero, si a pesar de lo dicho, alguien quiere comentar algo, no se lo puedo ni debo impedir; sino rogarle, que lo haga de forma concisa y tenga paciencia en recibir mi respuesta, que será también concisa, concreta y, posiblemente, algo tardía.
Como Pbro. Obrero, espero demostrar a los lectores cristianos, que no sólo se puede ser cristiano y de Izquierdas, sino que serlo, es la única opción consecuente con Jesús de Nazaret y las enseñanzas del Evangelio y del resto de las Escrituras.

Asimismo, espero demostrar a los lectores de Izquierda no creyentes, que el Cristianismo de Jesús, se adelantó a Marx, no sólo en la teoría, sino en la práctica del Comunismo, llevada a cabo en la iglesia primitiva y en cuantas ocasiones tuvo a lo largo de la Historia. Es preciso distinguir bien entre el Cristianismo Libre que Cristo predicó, refrendado por las Escrituras, y el Cristianismo Encorsetado y Tergiversador, en el que las Jerarquías Eclesiásticas lo covirtieron: un cristianismo sin Cristo, sostenedor del Sistema Capitalista y de los Imperios, contrario al Reino de Dios y su Justicia (equidad moral, social y económica); por lo que la "ortodoxia izquierdista" no radica, en absoluto, en la incredulidad o agnosticismo, sino mas bien en la fe. Es cuestión de qué se cree y en quién.
Me gustaría mucho que la dirección de este Blog fuera conocida por los muchos cristianos que existen, que han sido educados en el recelo, y en el temor a la Izquierda; y por los izquierdistas intolerantes, (que aunque pocos, los hay) o que menosprecian al Cristianismo, sin hacer las debidas distinciones, metiéndonos a todos los cristianos en el mismo saco.

Mi Trabajo "Cristianismo Libre", ayudará a desfacer muchos entuertos, o al menos, ésa es mi quijotesca pretensión. También, supongo, escandalizará a otros, bien por su analfabetismo político (que suelen autocalificarse como "apolíticos"), o bien por su ofuscada y visceral militancia derechista de piñón fijo. Al resto de lectores (amigos, compañeros, camaradas o hermanos) les pido que divulguen la dirección de este Blog, pues sólo cuento con su propaganda. Así, mi Trabajo no habrá sido en vano.

cristianismolibre-1.blogspot.com

viernes, 16 de octubre de 2009


(fotos.Gregorio)Festival de Poesia y Música contra todas las Guerras.Carpa de la Plaza del Ayuntamiento de Rincón. 3o-12-09. "Banderas": todas las Patrias son iguales, como iguales son los hombres que viven en ellas. Dicho de otra manera: la Tierra entera es la Patria de la Humanidad.

“Los hechos que aquí se narran no son de caprichosa y novelesca inspiración, sino que, por el contrario, unos corresponden a verdades acaecidas en el escenario de la Historia, en las páginas de las Sagradas Escrituras, con las cuales se avalan teológicamente y otros, en la humilde pero cierta experiencia, de haberlos vivido u oído de sus protagonistas mas cercanos, personalmente, o a través de sus testimonios escritos o relatados a sus mas allegados. De modo que podría adelantarse, como hacen en ciertas películas, el consabido aviso o advertencia, pero redactado de la siguiente manera: CUALQUIER PARECIDO DE LAS IGLESIAS INSTITUCIONALES CON LA IGLESIA QUE FUNDÓ JESUCRISTO, ES PURA COINCIDENCIA".

jueves, 15 de octubre de 2009

Í N D I C E
1---Presentación.-(A) DEL TRABAJO.-Ser cristiano y de izquierdas.-(B) SÍNTESIS AUTOBIOGRÁFICA.-Ardales, Málaga.-Conversión.-Evangelización.-Jóvenes.-Simpatías republicanas.-Seminario.-Controversia arminiano-calvinista.-Presbiterio.-Actividades eclesiales y políticas.-Scouts.-Obrerismo.-Relevo ministerial.- Inicios de las congregaciones de Málaga y Alcorcón.-Anécdotas.-
2---Beatos.-Impiden el crecimiento espiritual de las iglesias.-Los presbíteros son los culpables de que existan.-Santurrones. Amuletos.- “Presentación”.- “In memoriam”.- “Navidades”.
3---Sagradas Escrituras.-Libro base del Cristianismo.-Desconocerlas es errar.-No son difíciles.-Ir por partes.
4---La Oración.-Fundamental para conocer las Escrituras.-Orar, sí. Rezar, no.-Orar sólo a Dios.-Orar a los Santos, personas buenas, pero que murieron, es caer en el Espiritismo.
5---La Oración y el Mediador.-Cuando oras , tú hablas a Dios.-Cuando lees las Escrituras, Dios te habla a ti.
6---El Culto a Dios en el Antiguo Testamento.-Sin imágenes.-Los corderos.-Ley ceremonial levítica.
7---El Culto a Dios en el Nuevo Testamento.-Espiritual.-Sin ceremonial.-Dirigido sólo a Dios.-Sencillo.
8---Ornamentos Sagrados.-Las vestiduras sagradas, abolidas.-Sacerdocio, abolido.-Presbíteros y feligreses, mismo poder.
9---El Sacerdocio.-No hay distinción entre clero y laicos.-Todos somos sacerdotes.-Los Seminarios.-Los ministerios son dones.
10-Los Templos.-Dios sólo ordenó un Templo único.-Las Capillas no son necesarias.-Las iglesias, en las casas particulares.- Riqueza inmobiliaria de las Iglesias.
11-Corrupción y Reforma.-Edicto de Milán.-Paganización de la Iglesia.-Purgatorio.-La Confesión al cura.-Guerra civil,”Cruzada”.-Reforma Permanente.-Negocios de la Iglesia.-Clericalismo.-Las Cruzadas.-Corrupción.-Apoyo a las Dictaduras de Derechas.-Las Iglesias no deben suplantar funciones del Estado.-La Confesión Auricular.-Concilios IV de Letrán y el de Trento.-El Secreto de Confesión.-Padre Chiniquy.-Fiebre inmobiliaria de las iglesias.-Las iglesias no deben poseer poder político ni económico alguno.
12-Economía.-Mayor gasto de las Iglesias: las Capillas.—Únicos dos usos legítimos de las Ofrendas: los pobres y la evangelización.
13-Separación Absoluta entre las Iglesias y los Estados.-Las Iglesias no deben recibir soporte económico de los Estados.-Las Iglesias deben someterse a los Estados.- En el Estado se legisla para todos: creyentes o no.-Nacional-catolicismo.-Beatería de Franco.-Los Obispos, politizados y en la derecha.-Los cristianos, obligados a acatar las leyes de los Estados.-Estado aconfesional.-Denuncia del Concordato con el Estado Vaticano.-La Monarquía, herencia de Franco.-El 23-F, un misterio.-La Transición pudo ser la Traición.-Sería necesaria otra Santa Gadea.-Exégesis del ejemplo de Juan el Bautista, último profeta del Antiguo Pacto.-La Iglesia, de Roma sostiene muchos dogmas y prácticas contrarias a las Santas Escrituras, ¿debería la gente de otras creencias manifestarse contra la Iglesia por ello?.
14-Pretensión de Someter al Estado.-La Iglesia española, apoyando al Poder y sometiéndole a sus normas.-La Triple Corona de los Papas.-Es doctrina romana la superior Soberanía papal que la de los Estados.-El Papa calló ante el Holocausto.-El Papa calla ante las guerras económicas del Capitalismo.-Tres pretensiones idénticas: las de los Papas, los Califas y los Dalai Lamas.-La Reconquista: guerra civil de nueve siglos, entre españoles musulmanes y españoles católicos.-Las persecuciones religiosas.-Españoles Judíos y españoles Moriscos.-Períodos de libertad: las dos Repúblicas y el actual, derivado de la Transición.-Los mozárabes.
15-Los Diezmos.-Fueron obligatorios en el Antiguo Pacto.-Porción de los Levitas.-La simonía.- La rebelión de Lutero.
16-Financiación de la Iglesia.-Los Diezmos, carentes de refrendo Novotestamentario.-Las ofrendas voluntarias, única fuente de ingresos para las Iglesias, que sólo deben tener dos gastos: los pobres y la evangelización.-La Iglesia no debe tener “empresas comerciales o empresariales”.
17-El Reino de Dios.-La Iglesia no es un fin en sí misma.-La Iglesia, precursora del Reino de Dios.-El Reino de Dios y las humanas Teocracias.-El Capitalismo, obstáculo para el Reino de Dios.-Caída del Capitalismo.-Redención del alma y del cuerpo.-El Espíritu y la historia.-El Reino, comenzado a establecerse en la Venida del Señor.-Predicación preferencial a los pobres de la tierra.-La Iglesia debe identificarse con los pobres y oprimidos.-Las Iglesias-institucionales-jerárquicas cegadas y esclavas del Capitalismo.
18-Salir de la Iglesia-Institución.-Jesús no fundó ninguna Institución religiosa.-El Hades ha prevalecido contra las Instituciones y sus iglesias.-Crímenes y corrupción de las iglesias-organización.-La unión Iglesia-Estado es fornicación.-Las Iglesias-institucionales son Rameras.-Estuvieron con los ricos y con el Poder.-La Iglesia de Jesucristo, en Reforma permanente.-La Iglesia de Jesucristo carece de Jerarquías.-El cristiano libre, pero no neutral.
19-¡Salid, Huid!.-La Iglesia es el conjunto de salvos, no la suma de Instituciones religiosas.-Cristo muere por personas, no por Instituciones.-Fracaso de la Iglesia-Institución, tras 2000 años de Cristianismo.-Las Iglesias institucionales forman parte de la gran confusión, la Gran Babilonia..
20-Y ¿qué haré Fuera?.-Mejor que dentro.-Retorno a la simplicidad primitiva.-Volver a las casas particulares.-Culto según las Escrituras.-Los ministerios, son dones, no profesiones.-Prácticas de las iglesias apostólicas.-No cargos, sino “servicios”.-Únicos usos de las ofrendas: ayudas a los pobres y evangelización.-Sin templos, sin clero y sin dinero.-Presbíteros obreros, no de profesión.-“Quien paga, manda”.-Opción por los pobres y oprimidos de la tierra.-Las Iglesias de Jesucristo, no necesitan Poder, sino el del Espíritu.-Sal y Luz: testimonio personal, no algaradas.-Libros de membresía, forma de control.
21-¿Puede un cristiano ser Apolítico?.-La opción obligatoria es por la Justicia, los pobres, oprimidos y explotados de la tierra.-El monasticismo.-Sumisión a los Estados laicos.-La Justicia y la Paz no pueden ser implantadas por las Derechas políticas.-Partidos de inspiración cristiana.-Intentos de Teocratización de los Estados.-Los cristianos deben apoyar todas las políticas sociales que tiendan a establecer la Justicia económica en el mundo.-El Comunismo Cristiano, practicado por la primera iglesia de Jerusalén.-“Todas las cosas en común”.-Los Gobiernos deben legislar para todos: creyentes o no.-Todos los Gobiernos son “puestos por Dios”, también los que no nos gustan.-Si una ley es anticristiana, tú no la cumplas, pero no arremetas contra quien la promulgó.-Defiende la libertad para todos, inclusive para Satanás.-Sólo a Dios le corresponde “atarlo”.
22-La Iglesia y el Reino.-El Reino está en el cielo, hasta que “venga” y sea establecido en el mundo.-La Iglesia debe anunciarlo.-Los judíos incrédulos están fuera de él.-No volverán a ser pueblo de Dios hasta su conversión al Mesías.-El cristiano, pacifista.-“Mis hermanos mas pequeños”.-Imposible salvación de los ricos (pocas excepciones).-“...dalo a los pobres”, nunca dijo: dalo a la Iglesia.-La plusvalía del trabajo.-El interés, base del Capitalismo, prohibido.-La deuda externa de los países pobres.-El año de remisión.-El día de la venganza.-El tiempo de los gentiles.-La futura conversión de Israel.-Apóstol de los gentiles.-Los 144.000 israelitas.-Las persecuciones de las iglesias que se salgan del actual sistema.-La marca de la Bestia.-La antorcha de la profecía.-El Gobierno terrestre de Cristo.-Su triunfo sobre sus enemigos.-La cronología.-El castigo de la Ramera.-El Juicio.-La destrucción de la muerte.
23-Las O.N.Gs. y las Misiones.-Las ONGs, subcontratas de la “caridad”.-Inservibles para establecer Justicia.-Las Misiones, subcontratas de la Iglesias.-Misioneros a la Costa del Sol.-Misioneros incompetentes.-Vividores del cuento.-Los buenos Misioneros.-El Agustinianismo o Calvinismo, reintroducido en España, donde sólo campeaba el Pelagianismo o Arminianismo.-Misioneros de los pobres en Latinoamérica.-Mártires en el Salvador, silencio de la Jerarquía.-Las Dictaduras, fomentadas por los Estados Unidos.
24-Las consecuencias Político-sociales de la Reforma.-Creencia en la cercanía del Reino.-El Apocalipsis.-Caída de las Iglesias de la Reforma en el institucionalismo.-La Reforma no desarrolló todo el potencial de cambio social, limitándose sólo a lo espiritual.-El Calvinismo, mas que Lutero, incorporó el sistema democrático representativo a los Gobiernos.-Cromwell.-“El Contrato Social”, base de la Revolución Francesa.-Temor de Lutero por las implicaciones sociales del Evangelio.-Primero apoya el movimiento campesino que ataca después.-Las Revoluciones campesinas mas importantes, fueron resultados del conocimiento del Evangelio.-Wycliffe y los Lollardos.-Huss y los Husitas.-La Revolución de Münzer.-La Reforma y sus Iglesias no se opusieron frontalmente a los sistemas sociales injustos, por temor a ser consideradas revolucionarias.-Silenciaron la esclavitud y el apartheid.-En América denunciaron el Fascismo, pero apoyaron las guerras económicas de Estados Unidos.-El protestantismo, absorbido también por la Iglesia Ramera del Apocalipsis.-No denunció las guerras, no exigieron el 0,7 % para paliar el hambre mundial, calló ante los Guantánamos, ante la injusticia económica y ante las Dictaduras promovidas por sus Gobiernos.
25-La organización de las Naciones Unidas.-El derecho a Veto de los Cinco, es injusto.-La compra de votos con “ayudas al desarrollo”.-Impago de las cuotas de los países miembros. La OTAN, ajena a la ONU.-Incapacidad para hacer cumplir sus resoluciones.-Si no se reforma radicalmente, seguirá sirviendo para poco.
26-El Estado de Israel.-El Holocausto, causa moral del acuerdo de la Partición.-Canaán prometida a la simiente de Abraham.-Los palestinos, son también descendencia de Abraham.-Las promesas de la tierra y el Pacto, son distintas.-Los palestinos no son cananeos.-Instrucciones divinas para repartir la tierra.-El moderno Estado de Israel, materialista, militarista y capitalista, no es reconocido por gran parte de los judíos ortodoxos.-Nada que ver con los israelitas del Antiguo Testamento.-Fueron “cortados”, por su rechazo del Mesías, de la C
asa de Abraham.-Serán injertados cuando crean en su Mesías.-Dios puede echarlos otra vez de la tierra, si no miran a su Dios y siguen confiando en el Armamentismo y en el Capitalismo.
27-Los Palestinos.-Pedir justicia para ellos, no es estar contra los judíos.-Eliminar al contrario es imposible.-El Israel del Antiguo Testamento, no es el post-mesiánico.-La desproporción en la represalia, quita la razón aunque se tuviera.-La ONU, inservible para solucionar este problema.-Pacifismo, único camino.-El Reino en la tierra renovada y “nueva”.-El Espíritu suplirá a clérigos y maestros, en el Reino.-La maldad de los fascismos.-Anarquismo cristiano y pacifista, abono del Reino de Dios.
28-Los Muros.-Se construyeron para defenderse.-Luego, como ghetos.-Muralla China, Muro de Berlín, Valla fronteriza entre Méjico y Estados Unidos.-¿Para qué el muro de Israel?.-El muro para defender Jerusalem de Babilonia.-Desconfianza en la protección divina y confianza en el muro y en el ejército aliado, entonces Egipto.-El mensaje de Ezequiel y su actualidad.
29-El Reino de los cielos y la Evangelización.-La iglesia Precursora.-La evangelización.-Lucha por la Justicia del Reino.-El “nuevo orden mundial”, de corte fascista.-Las Iglesias de Jesucristo, iglesias del “desorden”.-Contra toda dominación.-Contra todo genocidio.-Contra el Capitalismo.-Estados Unidos es parte de la Bestia apocalíptica.-La pobreza.-Tercer Mundo.-Revoluciones campesinas, influenciadas por las Escrituras.-Destrucción de todos los ejércitos-l Juicio del Señor.-La Teocracia directa.-Corrupción de los Estados y Gobiernos: los considerados cristianos, peores.-Jonás y Nínive.
30-Las Iglesias del Sistema.-Acordes con el actual sistema de cosas.-Integradas en la Gran Babilonia.-Nada interesadas por la Justicia en el mundo.-Hacen “caridad”, no Justicia.-No luchan por la liberación del ser humano, sólo –un poco- por la del alma.-Suelen considerarse “apolíticos”, forma soterrada usada por las Derechas.Crean “ciudadanos ovejas”.-Serviles a los Gobiernos Capitalistas.-Son Iglesias temerosas de la Izquierda.-Siguen las políticas de sus jerarquías y dirigentes.-Fanáticas en sus planteamientos.-Están incapacitadas para ser precursoras del Reino, que viene.-Integran la Gran Ramera y con ella serán juzgadas.-Son premiadas por el sistema al que sirven.-Se tornan peligrosas para la libertad, si son privadas de sus privilegios.-En España, incitaron a la rebelión de Franco y a la guerra civil.-Jesucristo nos quiere libres.-Anarquismo cristiano.-Ser cristiano y de Derechas: imposible.
31-Satanás.-Sus influencias visibles.
32-Satanás Disfrazado.- Domina el sistema filosófico, económico y político Capitalista.-Está en la mayoría de los negocios y operaciones dinerarias.-Está en la vida política y donde quiera que exista algún tipo de poder.-Está en las Iglesias del Sistema.
33-Los Ministros.-Los hay buenos y falsos.-No son inmaculados: David, San Pedro, etc.-Falsos son los que sirven a sus Organizaciones Religiosas y no a Jesucristo.-Los que buscan honores, sueldos, prebendas o riquezas.-Los que, sectarios, sólo les interesa su propia Denominación.-Los que no predican el Reino, pasan de la Justicia y se someten al Capitalismo.-Dios los juzgará conforme a su trabajo.
34-La Formación de los Ministros.-Los Seminarios, Escuelas Teológicas, etc.-Vocación, llamamiento y reconocimiento.-El método apostólico de formación.-Tener un trabajo secular y vivir habitualmente de él.-No es una profesión.-Charlatanes religiosos.-Homilías enlatadas.
35-Crisis Vocacionales.-Post-guerra española.-Represión ideológica y social de los vencidos.-Proliferación de curas, seminaristas, frailes, etc.-La CEDA y el PP, similitud.-Interés de la Iglesia-institución en controlar la Educación.-Elección de Papa, secretismo.-Los Obispos eran elegidos por el pueblo, sin que ninguno fuera superior a otro.-Iglesia Romana, antidemocrática en su funcionamiento.
36-El Estado Vaticano.-San Pedro no fue Papa.-Las llaves.-Atar y desatar.-Tú eres piedra.-El Obispo de Roma.-No hay libertad religiosa en el Estado Vaticano.-Es Observador en la ONU: ni vota, ni se compromete en los problemas mundiales.-No ejercen “función profética” en temas comprometidos.-Los Concordatos.-Es un Reino mas, de los que existen en el mundo.-Disolución del Estado Vaticano y su anexión por Italia.
37-La Pobreza.-Es provocada por el hombre.-Resultado del egoísmo humano.-Puede y debe ser exterminada.-El “Evangelio de la Prosperidad”, estupidez teológica.-Las Ofrendas son “para los pobres”, no para las iglesias.-El Reino de Dios acabará con la pobreza y con sus causantes.
38-La Opresión.-Abuso de lo fuerte contra lo débil.-La opresión de clases.-Prohibición bíblica de la usura, logro e interés, bases del Capitalismo.-Ecologismo.-El Capitalismo lleva en sí el germen de la opresión.-Contabilidad divina de todas las operaciones Capitalistas.-La Biblia, contra la opresión.-La Biblia y los extranjeros y emigrantes.-La Banca.-El Capitalismo necesita de un Imperio para su sostenimiento.-Ingeniería económica.-El Capitalismo, enemigo del Reino de los cielos.-Lucha de los cristianos libres contra el Capitalismo y su Becerro de Oro.-Los cristianos deben colaborar con cuantos deseen la caída del Capitalismo injusto; lo contrario es integrarse en el sistema y retrasar el Reino de Dios.-El tiempo de los gentiles, parece que se acaba.
39-La Señal que muchos creen Cumplida.-Predicación universal del Evangelio.-Los Misioneros, hablaron poco del Reino.-Los Imperios utilizaron las Misiones como medios para explotación de recursos, expansión y anexión de los nuevos terrotorios.-Genocidio de los pieles rojas.-Esclavitud de los negros.-Las iglesias callaron, ignoraron y otorgaron.-Las “desapariciones”: técnicas fascistas aprendidas en la Escuela de Panamá, por los militares sudamericanos que establecieron Dictaduras “anti-socialistas” en sus países.-La Biblia fue editada y distribuida.-Los buenos y pocos Misioneros gringos.-Se ha esparcido por el mundo eslóganes del Evangelio, no el Evangelio en sí.-Los Gobiernos de influencia cristiana, mienten como los demás.-Ignorancia política de los cristianos americanos.-Trabajo, frente a especulación.-Ganancias y sueldos “máximos”.-Comercio Justo.-Israel ha de cambiar necesariamente.-Estados Unidos, también ha de cambiar.-Si no cambian, serán por el Reino obligados.-El motor del cambio: las iglesias de Jesucristo, cuando despierten.-Sólo un Evangelio anunciador del Reino, podrá alcanzar al Tercer Mundo.
40-La Misión Profética de la Iglesia de Jesucristo.-Predicación del Evangelio al mundo.-Surgimientos de falsos maestros.-Restauración de la ortodoxia.-Confesiones y Catecismos de la Reforma.-El mayor problema hoy, no es teológico.-Proclamar las enseñanzas sociales de la Escritura: la economía, ecología, la igualdad económica, la pobreza, explotación, opresión, etc.-La Iglesia debe volver a reformarse.-La Justicia del Reino, hará de éste, otro mundo nuevo.-Israel.-El fin.
41-Espíritu Sectario.-Las Iglesias Libres, salieron fuera de Babilonia.-También de su espíritu sectario.-Cualquier cura o pastor se cree con derecho a dar o negar la Comunión.-El sectarismo cristiano, esclerosis múltiple de las iglesias.-La tolerancia.-El sonido incierto de las trompetas de los clérigos.-La Derecha político-religiosa, experta en manipulación.-Palos en las ruedas.-Babilonia odia a las iglesias de Jesucristo.-Delaciones.-Gran tribulación.-Las iglesias no son Dueñas de la Mesa del Señor.-Sólo Cristo es el anfitrión.-El auto-examen propuesto por San Pablo, debería ser el único requisito.-La Mesa del Señor es para unificar, no para dividir.-Los cristianos, somos todos falibles.-Creyentes, los hace Dios.-Prosélitos, fanáticos, los hace el hombre.
42-La vieja y nueva Promesa.-El Reino de los cielos está profetizado, con sus pormenores, en todo el Antiguo Testamento.-El arrebatamiento.-Cumplimiento de las bienaventuranzas.-Segunda venida de Jesucristo al mundo.-Implantación de su Reino.-Destrucción de todos los poderes.-Puesta en práctica de todas las leyes del Reino.-Eliminación de todos sus enemigos.-Su voluntad, hecha.
43-La mas fácil de las excusas.-Espiritualizar todo lo que es material, del cuerpo y de la tierra.-El Sanedrín condena a Cristo por miedo.-La Derecha condena y mata a los cristianos libres, cuando puede.-La “doctrina social de la Iglesia”, parches para que la propiedad y el mercado, no cambien.-Las “ovejas de la matanza”.-La liberación.-Algunos tomaron el fusil, y murieron por la Justicia.-A otros, sin fusil, pacíficos, también los mataron.-El Capital mata tanto a pacifistas, como a guerrilleros.-Esperanza en recuperar el Paraíso: el Reino de Jesucristo sobre un pueblo renovado, en una tierra renovada, que –esta vez- será para siempre.
44-Nota Final.-
45-Bibliografía de Consulta.-



1- (A)-PRESENTACIÓN del TRABAJO.

He titulado este trabajo “Cristianismo Libre” como lo podía haber titulado “Cristianos Libres”, “Iglesias Libres” o inclusive “Cristianos de Izquierda”, porque cualquiera de estos títulos valdría para etiquetar estos estudios que presento, desde mi experiencia personal en la obra del Ministerio Cristiano, durante casi una treintena de años, como Presbítero. Palabra que, en la Biblia , significa Anciano y si predica y enseña, también se le llama Pastor u Obispo. Otros le llaman Cura, haciendo referencia a su labor de “cura del almas” y también hay quien le llama Reverendo, fijándose mas bien en el trabajo honorable que realizan. Aunque yo prefiero Presbítero, por parecerme menos rimbombante y mas usada en el Nuevo Testamento. No es que yo fuera hombre de izquierdas, simplemente me tenía y aun me tengo, por hombre cristiano. Por eso, incluso me enfadaba cuando alguien me etiquetaba de izquierdista, porque yo no hacía política. Sólo me limitaba a exponer las enseñanzas de Jesucristo, tal como están registradas en las Sagradas Escrituras.
Ahora sé que ambas cosas no sólo no son contradictorias, sino que responden a la lógica mas elemental. Ser cristiano y de izquierdas es de lo mas natural. Lo que me parece imposible de casar, es precisamente lo contrario: ser cristiano y de derechas. Esto es contradictorio y, para asumir esta contradicción, es necesario desconocer las Escrituras, o desconocer la realidad de este mundo en el que vivimos, o estar condicionado por circunstancias personales que obliguen a asumir esta contradicción.
Con ello, con ser cristiano y de izquierdas, no quiero decir que tenga forzosamente que asumir todo aquello que asuman todas las izquierdas. El ateismo, asumido por muchos izquierdistas, evidentemente yo no lo asumo. Como tampoco asumo ni creo en el dios que se han fabricado los capitalistas, que yo identifico como al ídolo Mammón, dios de las riquezas, que bien puede ser representado por el Becerro de Oro. Ni todos los izquierdistas son ateos, ni todos los de derechas son creyentes. Si pudiera hacerse un censo de las conciencias, estoy convencido de que la derecha es mucho mas atea que la izquierda. Lo que la vida me ha enseñado es que, siendo mas farisea, lo disimula mejor.
Los ataques a la religión protagonizados históricamente por la izquierda, analizados en profundidad, iban mas bien contra el clero, manipulador histórico de Dios, Jesucristo, y todo lo sagrado, en beneficio del poder y de los que lo detentan, para dominar a los oprimidos. En cambio, las pocas veces que el clero se atiene a la enseñanza de Jesús y se pone del lado de los débiles, pobres y oprimidos, es la derecha quien ataca a la religión masacrando a ese clero, como ocurrió en El Salvador y mas lugares de América Latina. Quiere esto decir que el apoyo de la derecha a la religión y de la religión a la derecha, es interesado. Por eso es necesario la total separación entre Religión y Estado, la total laicidad de los Estados respecto a todas las Confesiones Religiosas. Este es un principio bíblico asumido por la izquierda, que va en beneficio de ambas entidades.
Tampoco acepto el aborto, pero no puedo desear que se penalice a las mujeres que abortan, añadiéndoles así mas dolor a su ya de por sí, dolorosa decisión de abortar. Además, no creo que las campañas antiabortistas estén basadas en querer obedecer al Señor, dueño de la vida, porque de ser así, los antiabortistas estarían también en contra de la pena de muerte, por la misma razón. Sin embargo, no es el caso, sino mas bien, quienes aplican el mandamiento “no matarás” en el caso del aborto, suelen aplicar la ley del Talión en el caso de la pena de muerte y callarse ante según qué guerras, despidiendo y recibiendo con banderitas patrióticas a sus soldaditos, como si estos no fueran ni vinieran de MATAR a otros prójimos. Además, suelen ser los mismos que enseñaban a la sociedad de nuestros padres y abuelos, a menospreciar a las madres solteras, marcándolas con el estigma de la vergüenza. Su amor por la vida, es falso, porque no es consecuente. Simplemente están haciendo política a favor del Partido que, en España, se llama Popular. Si la derecha política capitalista estuviera contra la muerte y a favor de la vida, hace tiempo que los seres humanos hubieran dejado de morir de hambre, porque medios para evitarlo, los hay de sobra. Como cristiano de izquierdas, estoy contra el aborto, la pena de muerte, contra todas las guerras y contra el Sistema Capitalista provocador de la miseria y el Genocidio por Hambre. De todas formas, puesto que la ley abortista es completamente voluntaria, la responsabilidad moral de su uso, recae directamente sobre las personas que deciden utilizarla, por lo que su denostación pública no puede entenderse sino en clave política, dejando ver el color político de los que participan en ellas. Otra cosa sería si la ley obligase a abortar a una sola persona. ¿Por qué no se utilizó la mayoría parlamentaria del P.P. para suprimir esta ley cuando gobernaba?. Y sobre todo, ¿por qué no se convocaban entonces manifestaciones antiabortistas?. Está claro que los cristianos están siendo utilizados descaradamente.
Espero que este pequeño trabajo aclare la actitud de muchos cristianos en cuanto a cómo mejor seguir al Señor y trabajar por el Reino de los cielos.


1-(B)- PRESENTACIÓN del AUTOR.
Síntesis autobiográfica.

Nací en Ardales, el verano de 1944, en la casa familiar de la Calle de la Cruz, entonces llamada del Cuerno. Ardales, castellanización de Ard-Allah, que le pusieron los musulmanes en el año 716, y que significa “Jardín de Alá”. (Nota margen 1)
En plena postguerra, la falta de trabajo vació el pueblo de habitantes; la mayoría emigró a Catalunya y mi familia lo hizo a la capital, Málaga, cuando contaba seis años. Estudié la primaria en las Escuelas del Ave María hasta los catorce, en que empecé a trabajar, para aportar mi sueldo de aprendiz, a la escasa economía familiar. Los primeros años de bachiller los cursé en las clases nocturnas del Instituto de Martiricos. A los dieciséis, tuve conocimiento real y personal del Evangelio de Jesucristo en la iglesia del antiguo Pasillo de Natera, hoy Avenida de Fátima, que ministraba el Pbro. Don José Luís García Luque (hoy con el Señor), comenzando desde entonces, a trabajar en la evangelización, junto a otros jóvenes como Leiva, Ríos, Bascuñana y Pardo, hoy Presbíteros también, y a los dieciocho ingresé en el Seminario de la Calle Zaragoza nº 168, en Barcelona. Los recuerdos y vivencias de esta época son hermosos y los conservo intactos en mi memoria, como si el tiempo no hubiera transcurrido.
Papá Enrique, padre del Reverendo, republicano hasta la médula, con su perrita juguetona que debía ser también republicana, porque se tornaba furiosa ante cualquiera que llevase uniforme, ya fuese de policía, de militar, como de tranviario o cartero. El himno 231 con la música del himno Riego, que los evangélicos, ansiosos de libertad, por los cuatro siglos de persecución que llevaban a sus espaldas, cantaban a pleno pulmón en sus iglesias, antes y durante la República, pero que nosotros, los jóvenes, en aquellos días de postguerra, lo cantábamos en voz baja. El Himnario de la época, editado por la J.B.P., en Barcelona, tiene cinco estrofas, de las que transcribo las tres últimas, que dicen:
De vanos simulacros
húndanse los altares,
que levantó a millares

la humana ceguedad;

del hombre con fe viva,
el culto reverente
se rinda solamente
a la divinidad.
No mas profanos ritos,
no mas supersticiones;
a Dios , los corazones,
pues suyos son, se den.
Del Hijo Sacrosanto
venere el dulce nombre;
que en él encuentre el hombre
salud, reposo y bien.
¿Señor!, la mies es mucha,
son pocos los obreros,
levanta misioneros
en ésta, tu nación:
hasta que tu Evangelio
resuene por doquiera,
y obtenga España entera
de Ti la salvación.

Esta música del General Riego, mártir de la libertad, al igual que Torrijos, (Nota 163) nos pudo haber traído problemas, cuando el Pbro. Don Juan Bascuñana y yo, cosas de jóvenes, la íbamos silbando en el autobús de Churriana, cada vez que visitábamos el Romeral, juntando a sus vecinos para hablarles del Evangelio. Maravillosos son los caminos del Señor. Esta siembra que creíamos perdida, con el tiempo, generó la iglesia que hoy existe en Churriana, donde después de casi veinte años, es el Pbro, Don Juan Bascuñana, tras su ministerio en Beas del Segura, Palma de Mallorca, y otros lugares, quien la ministra en la actualidad.
El joven Antonio Leiva tuvo que ver mucho en mi conversión al Evangelio de Jesucristo. Gran polemista y conocedor de las Escrituras, acabó desmontándome todos aquellos dogmas que carecían de base en la Palabra de Dios. Fue por unos años a ministrar una congregación a Melilla, y comenzó a predicar a los musulmanes con la Biblia en una mano y el Corán en la otra. El señor bendijo su ministerio con algunos frutos. Yo llegué a conocer a un joven musulmán a quien él había bautizado, porque tuvo que venirse a Málaga por la intransigencia familiar. (Nota margen 2)
El Pbro. Don Antonio Leiva, era poeta y escultor. Cualquiera que visite el pueblo natal de Blas Infante, Casares, podrá ver en su plaza mas emblemática, la escultura que él esculpió dedicada al padre de la patria andaluza. También esculpió a relieve alguna que otra fachada de iglesia. A pesar de su antifranquismo, tuvo que esculpir muchos encargos de bustos de Franco para sobrevivir. Encargos que, mas tarde supe le hacía un buen amigo mío de la infancia, Salvador, cuyo padre era camisa vieja de Falange y él hoy, es un buen empresario afiliado al P.P. Cuando yo ministraba la iglesia de Alcorcón, la congregación le ayudaba económicamente con una pequeña asignación mensual. Aun hoy, cuando nos reunimos en casa los Pbros. Don José Ríos, Don Juan Bascuñana y yo, y nos reímos de historias pasadas, solemos decir: “aquí falta uno para las cuatro patas del banco”, echando de menos su muy andaluz sentido del humor, que nos provocaba lágrimas de risas. También está con el Señor.
De mi estancia en el Seminario o Instituto, recuerdo con cariño a su Director, el Pbro. Don Antonio Sanchís , mis visitas periódicas a Valencia para predicar en la iglesia de la Avenida del Puerto, mis hospedajes en la casa del también estudiante, hoy Pbro. Don Roberto Velert (Israel), en el Barrio de Nazaret, el profesor americano Pbro. Mr. Lonni King con su peculiar castellano, el afecto de los hermanos catalanes y el privilegio que supuso para mí conocer personalmente al Dr. Don David Estrada, recién venido del Seminario de Westminster y a su congregación, que se reunía entonces en los locales de la editorial “El Estandarte de la Verdad”, en la calle de San Salvador, donde luego se construyó la Capilla que ministró el Pbro. Don Ricardo Cerni, organizador y primer Moderador del Presbiterio de la Iglesia Reformada Presbiteriana, en el que también ministré durante unos años, visitando mensualmente la misión de Águilas, desde Madrid.
Algunas veces me acompañó el Pbro. Don Juan Hanna y, como el regreso lo hacíamos de noche, me dijo una vez, mientras yo conducía: “Pero Antonio, ¿ no has visto la curva?”. Sorprendido, le repondí: “¿Qué curva?”. Respuesta mía ésta, que hizo que me obligase a parar en el arcén para cambiarnos de asiento, siendo él quien condujo los kilómetros que faltaban para llegar a Madrid. Seguro que fue un ángel o la mano de mi copiloto, la que me hizo tomar la invisible curva. Luego me explicó que la tomé con los ojos completamente cerrados por el cansancio y el sueño. (Nota margen 3)

De aquellas visitas a Águilas, Murcia, recuerdo con cariño a los hermanos Sres. Aullón, Acuña, y los jóvenes Antonio y Manuel, trabajadores de los invernaderos del tomate y sobre todo, a la veinteañera Katy, que estaba aprendiendo a leer para poder acceder por ella misma a las Sagradas Escrituras. Era todo un ejemplo de vitalidad y optimismo. Vivía en una casa-cueva, retirada del pueblo, a la que se accedía por un escarpado y terroso camino. No tenía silla de ruedas, paralítica de ambas piernas, andaba con las manos en el suelo y las piernas cruzadas en posición de yoga. Un día la sorprendimos pintando o encalando el techo de su cueva, sin ayuda de nadie, para lo cuál había puesto una silla encima de una mesa, y se había subido a la silla. Tenía una gran fortaleza en sus brazos y, sobre todo, en su espíritu.
Asistí a un buen número de reuniones de ministros del Señor, presbiterios, convenciones, seminarios y formé parte de asociaciones pastorales, de iglesias y otras de carácter cívico, como los Boys Scouts, con los que un grupo de creyentes de mi congregación colaboraban también, como monitores, de forma totalmente altruista, y en el que se formaron chicos y chicas que hoy rondan los treinta y pico de años. Este trabajo nos llevó muchos esfuerzos y sacrificios. Hicimos varios campamentos en “Peña de Horeb”, Sacedón (Guadalajara), cerca del río Tajo que, entonces regentaba un norteamericano, biznieto del mítico cazador que casi extermina a los toros jorobados, llamados bisontes, Búfalo Bill, que me enseñó a manejar las estrechas canoas canadienses de un solo remo, con el que había de trazarse una jota en el agua, con la curva al revés, para conseguir que la canoa navegara en línea recta, sin necesidad de cambiar el remo de lado continuamente. También aprendimos a hacer balsas, que atábamos a árboles de la orilla con cuerdas muy largas, para ayudar a su recuperación, y evitar que algunos balseros acabasen en Extremadura. Además, claro, de las materias propias de estos Grupos, como: orientación, pionerismo, fuegos diversos, comunicaciones en Morse, lenguaje de banderas, supervivencia, vivacs, escalada, los diversos tipos de nudos, puentes de cuerdas, potabilización de aguas, cocina campestre, primeros auxilios, etc., etc. y sobre todo, el amor por la naturaleza. Conseguimos enrolar como monitores a varios padres y madres de los niños, y hay que reconocer en esta tarea el trabajo y la abnegación mostrada por el diácono Don José Francisco Monge, hoy con el Señor. (Notas margen 4,5,6)
Todas estas diversas actividades, durante algo mas de veinticinco años, compaginando siempre mi ministerio con un trabajo secular, allí donde éste aparecía: en la construcción, de peón, ferrallista, encofrador (antes lo hice en sastrería, imprenta, carpintería, representante y contable). Finalmente entré en la Compañía Telefónica, donde he permanecido hasta mi, casi obligada, pre-jubilación. Por lo que nunca fui ajeno a la lucha obrera, sino que, como trabajador cristiano, participé en encierros, huelgas, manifestaciones y protestas en pos de las mejoras de las condiciones laborales, no sólo en tiempos de la democracia, sino también en vida del Dictador, sufriendo en mi nómina los correspondientes descuentos salariales. Seguramente que fue por esta circunstancia, de total integración con la causa obrera, que la Jerarquía eclesiástica abolió el movimiento nacido en el barrio rojo, calle Pigalle, en París, de los curas obreros: porque al integrarse con la problemática del obrerismo, se acercaban “peligrosamente” a las ideologías de izquierdas, únicas que podían y pueden profesar con lógica, los trabajadores, ya que pocas cosas son mas esperpénticas, que ser obrero y ser de derechas. No obstante, aun permanece en muchos de ellos la nostalgia de la reforma iniciada por Juan XXIII y truncada por Pablo VI, que recondujo el Concilio a la derecha y, tras el nuevo intento de giro a la izquierda propiciado por el sospechosamente finado, Juan Pablo I, cuya repentina muerte no fue nunca investigada, vino la oportuna elección del polaco anticomunista Juan Pablo II, que volvió a virar a la derecha, en lo que persistió su sucesor, el ultraortodoxo Rattinzer, miembro que fue de las juventudes nazis, y máxima autoridad de la “Congregación para la Doctrina y la Fe” en el Vaticano, (antiguamente conocida por “Santa Inquisición”),que ha escorado la nave de la Iglesia definitivamente al derechismo mas conservador y retrógrado. No obstante todo lo dicho, aun siguen estos insobornables curas obreros, manteniendo la esperanza de una necesaria reforma en la Iglesia, que la sitúe en la opción verdaderamente cristiana, a favor de los pobres y desfavorecidos de la tierra; la amistad de algunos de los cuales, me honro en conservar, especialmente la del Pbro. Don Mariano Gamo, ex diputado de Izquierdas del Parlamento o Asamblea de Madrid, miembro conmigo del Consejo Político Regional de I.U. de esa Comunidad, trabajador de la Sanidad, con quien he coincidido en posiciones políticas y religiosas durante mi estancia en Villaviciosa de Odón (Madrid), cuando fui Coordinador General de la Comarca Oeste de Izquierda Unida, coincidiendo ambos, como Delegados en la V Asamblea de 1997, defendiendo las mismas posiciones políticas. (Nota 7)
Presidí durante años la Organización del 0'7%, en Villaviciosa, feudo de la derecha gallardonista, encerrándonos con la izquierda del pueblo en su Ayuntamiento, consiguiendo que la Corporación aprobara, algo mas tarde, para no parecer que cedía ante la presión ciudadana, destinar este porcentaje de sus ingresos contables a proyectos directos en el tercer mundo, y formé parte de la Comisión que estudiaba y elegía el o los proyectos a financiar. Fui en muchas listas de izquierda para las municipales durante mi estancia en Madrid y en Málaga. (Notas 8,9)
Incluso una vez, en la lista de candidatos a Diputados por I.U., como número trece de la Plataforma de Izquierda (corriente del ala izquierda de la Coalición), para la Comunidad de Madrid.
Y, como cristiano pacifista, siempre que mi salud me lo ha permitido, he participado en los actos de protesta contra las guerras que ha declarado el Imperio (todas injustas y de carácter económico). Especialmente contra las dos del Golfo Pérsico, apoyada la primera por Felipe González y la segunda, incondicionalmente, con fe absoluta en la existencia de armas de “destrucción masiva”, pretexto aducido por Bush junior, apoyada por Aznar, entusiasta seguidista y converso al americanismo simplón. (Nota 10)
Prediqué durante muchos años el Evangelio de Jesucristo. Aún lo sigo haciendo pero no desde el púlpito de una iglesia, (aunque si algún Cura o Pastor valiente, me invita, por supuesto que estoy dispuesto a predicar a Jesús de Nazaret y su Evangelio). Administré el Bautismo, la Eucaristía, presidí Confirmaciones en la Fe, Bodas, Entierros, aplicaciones de Disciplina Eclesiástica y participé en la Ordenación de algunos Ministros de la Palabra y en la Dedicación de varias Capillas e Iglesias. Guardo recuerdo entrañable de la que edificó el Gobierno de Gibraltar, en el puerto, sustituyendo a la vieja que se caía a pedazos, pastoreada por el Pbro. Don Francisco Barrachino, en colaboración con el Pbro. Don José Candeas, tío del Ministro del Gobierno gibraltareño que estuvo presente en el acto, donde recité una poesía que hablaba de la Roca de Refugio que ha sido Gibraltar, para los muchos perseguidos españoles, por sus ideas políticas o religiosas a través del tiempo, y el papel que jugó la Roca con los antiguos liberales, la Segunda Reforma, el mismo Manuel Matamoros, y mas recientemente, con bastantes antifranquistas, a los que ayudó, como al propio Don José Candeas. (Nota 11)
Si hay sacerdotes, pastores, “obreros”, entonces tengo como un gran honor incluirme entre ellos por derecho. Cuando digo “obreros”, no me refiero sólo al sentido espiritual del término, que también, sino a los que tienen sus manos llenas de callos, como tuve las mías cuando realizaba trabajos duros en la Construcción, y a los que madrugan y acumulan en su cuerpo, la diaria jornada laboral. (Nota 12 y 12 bis)
En tres ocasiones fui requerido amablemente, para que me dedicase a la obra del ministerio con exclusividad, abandonando mi trabajo secular. Una por la Felloship, en una amable visita que me hizo a mi casa el hermano Mr. Jenky, director de la Misión para Europa, donde el Presbítero Don Luís Ruiz Poveda actuó como traductor. Otra propuesta me fue hecha por la querida Congregación holandesa de Baarn y la tercera, no llegó a formalizarse, pero algunas de las columnas de nuestro propio Presbiterio Nacional, me indicaron que fuese pensando en ser sostenido por el presbiterio como los demás ministros y, ante mi reticencia, me dijeron que si el Presbiterio así lo acordase, no tendría mas remedio que aceptar. Rogué que el asunto no se tratase y agradecí que, de ello, no se volviera a hablar.
Y no lo digo para gloriarme, sino porque así lo hizo también San Pablo y así se hacía en la iglesia primitiva, antes de que el clericalismo se desarrollara tan ampliamente en la Iglesia, como para constituirse el clero en una casta aparte del resto de los cristianos, reduciendo al mínimo el sacerdocio universal de todos los creyentes, y cuando no, reemplazándolo completamente.
No obstante, fui ayudado económicamente durante algunos años por la iglesia holandesa para mis gastos de gasolina, de libros, de Biblias y viajes, necesarios para desarrollar mi ministerio pastoral. Por ello estoy especialmente agradecido a las congregaciones de Riswijk y de Baarn, que evitaron que tuviera que hacer muchas horas extraordinarias en mi trabajo, dedicándolas, no a mi familia, sino a la tarea de anunciar el Evangelio. Tuve este privilegio de poder servir al Señor, sin liberarme de mi trabajo secular, aunque ello me causara un enorme esfuerzo añadido y un mayor desgaste físico y mental, que otros ministros, jamás han experimentado y, años después, por mor del orden eclesial, también fui ordenado, por el Rvdo. Don Ricardo Cerni quien, a su vez, lo fue por la iglesia de Escocia. Luego, constituido ya nuestro propio Pesbiterio, ordenamos también a los Pbros. Don José López, Don Emilio Monjo, Don Diego Guirao y otros pastores, ancianos y diáconos, en cuya ordenación también he participado, pero que no recuerdo sus nombres, aunque basta con que estén en la memoria del Señor. (Nota 13)
Aunque conozco el principio bíblico que señalan pasajes como “el obrero es digno de su salario”(1ª Timoteo 5.18), “no pondrás bozal al buey que trilla”(1ª Timoteo 5.18) y “así ordenó el Señor que los que anuncian el evangelio vivan del evangelio”(1ª Corintios 9.14), y así lo hacían y lo hacen la mayoría de los Presbíteros, no obstante, yo preferí seguir el ejemplo de San Pablo, que decía: “ ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros”(2ª Tesalonicenses 3.8), y : “Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma”(2ª Tesalonicenses 3.10), etc., etc. Por lo que teniendo presente aquello de “quien paga, manda”, un dicho popular repetido mucho por mi abuelo, decidí seguir simultaneando, como siempre había hecho, mi trabajo en Telefónica con mi trabajo para la iglesia.
Este esfuerzo doble, como ya dije antes, es muy agotador. Lo reconozco. Y quema pronto a quien lo hace. Yo estuve haciéndolo durante unos veintisiete años. Calculo que, mas o menos, el tiempo que aguantó San Pablo: el transcurrido desde su conversión en el camino de Damasco, hasta su decapitación en Roma.
Así, sosteniéndome económicamente a mí mismo y a mi familia, siempre me he sentido libre para obrar en conciencia, sin tener que mirar de reojo para ver previamente, lo que agradaba a la misión, al obispo, al presbiterio, etc. Tampoco, en el terreno político, me ha atado nunca la archiconocida “disciplina de voto”, sino que voté siempre en conciencia. Nadie me tuvo nunca sujeto por los dientes, ni por el estómago. Por ello doy gracias a Dios. Otros, jamás tuvieron esa suerte. Se me acusó de tener “fuertes ideas socialistas”. Hoy reconozco que mis acusadores me conocían mejor que yo mismo, porque yo creía entonces, que mis ideas eran sencillamente, fuertes ideas bíblicas, cristianas, basadas en el Evangelio de Jesucristo y practicadas por los primitivos cristianos de la primerísima iglesia de Jerusalén. Pero si resulta que, además de cristianas, eran socialistas, ¡pues, tanto mejor!.
De haberlo sabido entonces, no hubiera negado, como lo hice, la acusación. Pero yo no militaba en ningún partido político, simplemente, predicaba el Evangelio de Jesucristo. Lo que viene a demostrar que cuando se predican las Sagradas Escrituras en temas como la pobreza, la riqueza, la opresión, el hambre, las guerras, etc., sin ni siquiera pretenderlo, se coincide con el socialismo; aunque, como las Escrituras fueron escritas muchos siglos antes de que Marx naciera, reivindico para ellas la paternidad del socialismo solidario, en contraposición al capitalismo individualista, egoísta y depredador.
Cuando decidí abandonar la práctica del ministerio, lo hice. Nadie me obligó. Yo tomé mi propia y personal decisión, después de meditarlo largamente. Un año antes de hacerlo, ya lo tenía acordado con el Presbítero que me sucedió y, poco a poco, lo fui introduciendo en la tarea pastoral, para que cuando llegara el relevo, que yo mismo propuse, no supusiera ningún trauma espiritual a la congregación, como así ocurrió. Di gracias al Señor por habérmelo enviado. El tiempo transcurrido y la labor realizada, han demostrado que ésa era la voluntad inequívoca del Señor para él, para mí, y para la, siempre amada, congregación de Alcorcón. No lo hice a ciegas. Visité la mayoría de las iglesias del Presbiterio Libre del (Notas 14,15,16)
Ulster, su Seminario, incluso prediqué en la iglesia del Rvdo. Ian Paisley, sermón, del que tengo entendido, surgió el llamamiento para venir a España del Pbro. Lail que trabaja para el Señor por las tierras jienenses. También el Pbro. Don Ian Paisley predicó en Alcorcón en dos ocasiones, y fuimos visitados por el Pbro. Mac Calvin y otros, cuyos nombres siento no recordar. (Nota 17)
Dejé la iglesia en muy buenas manos y en buena conexión. La labor hecha, sigue afianzándose. Nadie es imprescindible, ni insustituible. Dice San Pablo: “Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.”(1ª Corintios 3.6). Así ocurrió con la congregación de Alcorcón: sus dos primeros años fueron las primeras labores de abono u arado de la tierra, del Pbro. Don José Ríos, seguidos de mis casi treinta de servicio, cuidada después con esmero, por el Pbro. Don Juan Hanna y, cuando éste se jubile con su merecido descanso, el Señor ha provisto al joven Pbro. Don Ángel Álvarez, para sucederle, aunque ya colabora con él en este ministerio, como ministro auxiliar co-pastoreando la iglesia, para lo que ha sido formado en el mismo Seminario que Don Juan, en Irlanda del Norte. La Iglesia es del Señor. Sus ministros, meros instrumentos en sus manos. Tan importante y necesario es arar, escardar, sembrar, regar, limpiar, podar, fumigar, segar, recolectar, almacenar, etc., como vigilar y guardar. Todo forma parte de la misma tarea y labor, pero “el crecimiento” tanto en gracia como en número, es de Dios.
Las razones por las que un ministro del Señor deja el ministerio o cambia su forma de servicio, son muchas y variadas. Pertenecen al orden de la conciencia y sólo son conocidas por él y su Dios. Nadie tiene derecho a entrometerse, prejuzgar u opinar de lo que no sabe ni entiende. Las relaciones que cada creyente tiene con el Señor, son tan personales y distintas unas de otras que, inmiscuirse en ellas, sería tanto como hacerlo en una relación matrimonial. Nadie puede saber lo que pasa en ella. El intruso, podría equivocarse completamente.
Hay algo que se llama “dispensa eclesiástica”, que se concede a quienes lo solicitan y justifican. Como nunca me consideré ni realmente estuve, bajo ninguna autoridad eclesiástica, ejerciendo mi ministerio sin su sostén económico, sin su cobertura y sin su protección, a nadie tengo que solicitar ni mucho menos justificar, mi “dispensa”, sino que me la tomo cuando lo decido en mi conciencia.
Es la consecuencia del “quien paga, manda”. A mí, en el terreno eclesiástico (que no laboral), nadie me pagó ni me paga. Por tanto, nadie me mandó, ni me manda. La libertad con que, si la salud me lo permite, escribiré estas paginas, es y será absoluta. Sólo admitiré la autocensura de mi propia conciencia.
Procuraré no escandalizar a ninguno de esos cristianitos que nunca crecen y que son los eternos niños (no en el sentido bíblico de la sencillez de corazón, que tanto alabó el Señor) que constituyen el grueso de la beatería existente en todas las iglesias. Aunque procuraré redargüirlos, para que salgan de su espiritual infantilismo y santurrona beatería, a fin de que maduren en la fe, que cada día nos hace parecernos mas a Jesucristo.
Cada congregación tiene su peculiar historia, regida no por el azar, sino por la Providencia conque el Señor determina todas las cosas. El primer fruto en Madrid, lo obtuvo el Presbítero Don José Ríos que, tras su servicio militar, se quedó en la ciudad, trabajando en Correos durante unos dos años, formando un pequeño grupo que se reunían en la zona del Rastro. Mientras tanto, yo hice lo mismo sobre 1964, en la Barriada de Carranque, de Málaga. Llegado a Madrid, destinado por Telefónica, intercambiamos los ministerios y las ciudades. Él regresaría a Málaga pastoreando al grupo de creyentes que yo formé, y yo me quedaría en Madrid, Puente de Vallecas, pastoreando al grupo que él formó. Ambos grupos estuvieron de acuerdo con este intercambio de sus respectivos Presbíteros. El desarrollo de ambas congregaciones, fue paralelo: mientras en Málaga inauguraban su primera Capilla en la C/. La Unión, el Señor permitió que en Madrid inaugurásemos nuestra primera Capilla en Torres Bellas, de Alcorcón. Después las relaciones formales de cada una de estas congregaciones divergieron. Mientras el Presbítero de Málaga ampliaba estudios en Watford y se unía fraternalmente a la Felloship, de Inglaterra, yo mantuve parecidas relaciones fraternas con la Iglesia Reformada Libre, de Holanda. (Nota 18)
Incluso la aceptación del paidobautismo, dada nuestra común procedencia anabaptista, fue similar: un estudio bíblico de casi dos años en cada congregación. (Notas 19, 20)
Recuerdo las conferencias finales que dimos en Málaga Don Benjamín Heras (hoy con el Señor) y yo, que culminaron en el Bautismo masivo de todos los hijos de los creyentes que estaban sin bautizar, como había ocurrido antes en la primera Capilla de Alcorcón. (Notas 21,22)
Tan paralelos me parecen los inicios y senderos de ambas congregaciones que, incluso años después de que el Pbro. Don José Ríos tuviese problemas con su corazón, también los tuve yo con el mío, que suma ya tres sendos infartos. Pero, aunque viejos y achacosos, seguimos en la brecha, andando con paso mas lento, pero andando, por el mismo Camino que hallamos en nuestra juventud.


2.-BEATOS.

Los beatos y beatas han sido y son la pesadilla de cualquier ministro de Jesucristo, mayormente, de los que son calificados como “progres”, que otra cosa es que lo sean. Son la rémora que han impedido el crecimiento espiritual de todas las iglesias, pero no se les puede ni se les debe echar fuera, sino prestarles mas atención e instruirles, para que se tornen en verdaderos cristianos, que sepan discernir entre el Evangelio y toda la paja y parafernalia que le rodea.
Distinguir entre lo esencial y lo accesorio, es imprescindible para crecer en la fe y dejar de ser niños, convirtiéndose en adultos espirituales.
Así que, si existen beatos y beatas en las iglesias, la culpa es de los ministros, que no cumplen bien su ministerio, porque “la palabra de Dios es viva y eficaz, y mas cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”(Hebreos 4.12).
El beato es persona religiosa, pero la mitad de su religión es pura superstición. Suele portar amuletos religiosos para que le protejan: los requetés llevaban en el bolsillo de sus camisas una estampita del Sagrado Corazón de Jesús con la inscripción, “¡Detente bala, Cristo está conmigo!”. La larga lista de requetés muertos durante la guerra civil, muestra que la estampita no les escuchó o que las balas republicanas no sabían leer. Otros, llevan escapularios, medallas y crucifijos, como en algunas partes de África, llevan patas de conejo. A Cristo, hay que llevarlo en el corazón, no colgado del cuello o de las paredes.
Otros beatos, consultan con su cura o pastor, hasta por el partido que deben votar en las elecciones, o las manifestaciones públicas a las que deben acudir y de las que deben abstenerse. Otros beatos y beatas, consultan sus horóscopos, o las cartas, o acuden a curanderos, cosas todas, prohibidas por la Palabra de Dios.
La Beatería es todo elemento supersticioso que se añade o sustituye a una verdad divina, es decir revelada en la Palabra de Dios. Se da el hecho en toda la Iglesia Universal. También en el Protestantismo ocurren este tipo de supersticiones. Por ejemplo es fácil observar en las iglesias anabaptistas, como practican una ceremonia llamada “presentación”, que aplican a los niños. Como niegan el Bautismo a los infantes, algo tienen que hacer cuando éstos vienen al mundo, y recurren a una ceremonia del Antiguo Testamento, la presentación, ya abolida como el resto del ceremonial levítico; sólo que no ofrecen el sacrificio de un cordero o de un par de tórtolas, (según las posibilidades económicas de los padres), cuando presentan el recién nacido al Señor. Esto es una especie de bautismo sin agua. Me parece bien que no bauticen al niño, si así lo consideran oportuno, pero ¡que no resuciten una ceremonia judaica, adaptándola al Cristianismo, sin mandamiento expreso alguno de Jesús o sus Apóstoles!. O se le bautiza, aplicándole una ordenanza cristiana, o no se hace nada. La “presentación” es una superstición destinada a hacer patente, de algún modo, que ese niño, hijo de creyentes, ha de ser diferenciado de los hijos de los incrédulos. Pero el acto, ceremonia, la “presentación” o como le queramos llamar, carece de indicación divina en esta época novotestamentaria.
También se suele practicar en casi todas las denominaciones, después del sepelio de algún creyente, los llamados cultos “ in memoriam”, como una especie de sustitución de las “misas de o por los difuntos”, aunque -en el sermón- el presbítero o pastor, se encargue de aclarar que con tal acto, no se pretende ayudar al alma del finado que, siendo creyente, se encuentra ya con el Señor. Si se quiere recordar a alguien que murió, a modo de homenaje, podría hacerse con una comida, acto cultural o familiar. Nunca con un culto cristiano, que sólo ha de hacerse “en memoria de mí”, como dijo Jesús. Pero no deja de ser una superstición, parecida a la cristianización de ritos y fiestas paganas practicada en siglos pasados por la Iglesia de Roma y que continúan hasta el presente.
La Navidad es otra superstición, cuya celebración no está ordenada en las Escrituras y menos aun, con el espíritu consumista y de despilfarro con que se la celebra en la Cristiandad. Y es lógico, ya que se trata de una cristianización de una fiesta puramente pagana, el nacimiento del dios Sol, que la gente seguía celebrando después de que el Emperador Constantino se “convirtiera” al cristianismo, haciéndolo religión oficial del Imperio en el Edicto de Milán, año 313. Como no se podía desarraigar esta fiesta del Sol cada 25 de Diciembre, pues se cambió el motivo: los 25 de Diciembre, se celebraría el nacimiento de Cristo, no el del dios Sol. Así es como lo arreglaron. Se “cristianizó” la fiesta que, ahora con otro motivo, la gente siguió y sigue celebrándola. Esta es la primera razón, de carácter histórico, por la que es imposible que Jesucristo, el Mesías, pudiera nacer el 25 de Diciembre, coincidiendo con la fecha del nacimiento de un dios pagano.
Si leemos las Escrituras, (Lucas, cap.2), observamos que José y María vivían en Nazaret cuando ella quedó embarazada. Pero como estaba escrito que el Mesías tendría que nacer en Belén, “ se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado....e iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad...Y José subió...de la ciudad de Nazaret...a la ciudad de...Belén...para ser empadronado con María su mujer...la cual estaba en cinta...Y sucedió que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito,...y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.”(vers.1 al 7). Un censo o empadronamiento, suponía una movilización general de la población, puesto que todo el mundo tenía que viajar al Ayuntamiento de su ciudad natal. Esa fue la circunstancia providencial que hizo que Jesús naciera en Belén, cumpliéndose así la profecía (Miqueas 5.2): “Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”. Pero los Césares, nunca promulgaban estos edictos en pleno invierno, ni durante las cosechas, sabiendo lo que un empadronamiento acarreaba a la población. Segundo motivo, de carácter bíblico, que aducimos, para negar que Jesús naciera en invierno: su nacimiento coincidió con el edicto imperial de empadronamiento.
En tercer lugar, un ángel se apareció a unos pastores para anunciarles el nacimiento, acompañado de un gran coro de otros ángeles “que alababan a Dios, y decían:¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!"(vers.13,14) Nos dice también la Escritura “Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño”(vers.8). Todo el mundo conoce el clima de la región de Belén y sus crudos y nevados inviernos. Es imposible pensar que estos pastores, estuvieran al raso, a la intemperie de la noche, en pleno mes de Diciembre. Esto lo hacían en estaciones mas cálidas o en el mismo verano. Esta es la tercera razón por la que parece imposible que Jesús naciera en Diciembre.
¿Cuándo nació Jesús?. No nos importa, puesto que la Biblia no nos lo dice. San Pablo escribió: “...para que en nosotros aprendáis a no pensar mas de lo que está escrito”(1ª Corintios 4.6). Buena regla ésta para evitar caer en errores y supersticiones de toda especie, en las que hombres “listillos”, han hecho caer a los cristianitos cegatos que siguen las fabulaciones, historietas, milagrería y cuentos de las Iglesias-Jerárquicas-Institucionales.
El argumento mas común de estos cristianitos es pueril. “Aceptando que Jesús no naciera el 25 de Diciembre, algún otro día tuvo que nacer. ¿Qué mas da celebrarlo ese día, ya tradicional, que celebrarlo en cualquiera otra fecha?”. Podemos celebrar cuantas fiestas queramos, pero fiestas religiosas no. Sabemos el día y la hora de la muerte de Jesús: el día de la Pascua Judía a la hora novena; la víspera, el Señor instituyó la Eucaristía y el Domingo o primer día de la semana “muy de mañana”, “ya despuntado el sol”, resucitó. Estos son los hechos claves de nuestra Redención: la muerte y resurrección de Cristo, junto a su promesa de volver a comer pan y beber vino con él en el Reino de Dios. Tenemos su mandato de “Haced esto en memoria de mí” (Lucas 22.19), y los cristianos empezaron a reunirse “el primer día de la semana”para “partir el pan” (Hechos 20.7). No hay mas fiestas religiosas para el cristiano que ésta. Ningún creyente ni ninguna Iglesia, tiene derecho ni autoridad para crear otras y, el hacerlo, supone pretender ofrecer a Dios lo que él no nos ha pedido: una intromisión blasfema en el derecho exclusivo del Señor, supersticiones, santurronerías, beaterías, que desagradan al Señor, que nos podrá increpar diciéndonos: “¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios?”(Isaías 1.12). La religión es cosa seria. Nadie puede inventar fiestas, ritos, ceremonias, etc. Debe atenerse a lo estrictamente ordenado por el Señor. Nadab y Abiú, hijos de Aarón, murieron porque “ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó”(Levítico 10.1,2). El culto cristiano debe atenerse a lo ordenado por el Señor en las Santas Escrituras, puesto en práctica por los Apóstoles, que explico en el punto 7.
Cosa distinta es que el cristiano celebre cuantas fiestas, de carácter laico, considere oportuno celebrar. Pero fiestas religiosas, solamente hay una con apoyo en el Nuevo Testamento: el Domingo, también llamado “Día del Señor”.


3-SAGRADAS ESCRITURAS. (Nota 153)

El primer consejo que yo doy a cualquier persona interesada en las cosas del espíritu, en las de religión o en las de la iglesia, es que se hagan de un ejemplar de las Sagradas Escrituras, conocidas popularmente como la Biblia. Ella es mas importante que el Misal o cualquier otro libro de Liturgia, porque para los cristianos de todos los tiempos, especialmente de los primeros siglos, la Biblia ha sido y, aun hoy es, la Palabra de Dios.
Jesús le dijo a los saduceos: “Erráis ignorando las Escrituras” (Mateo 22.29). Desconocer la Biblia es, según Jesús, estar expuestos a caer en el error, a equivocarse en los asuntos de la fe y en la propia vida en general. (Nota 23)
Existe la creencia, muy extendida, de que la Biblia es un libro muy difícil de entender. Siendo como es, la base o el cimiento sobre el que se asientan las iglesias cristianas, no puede ser tan difícil, aunque tenga cosas que sí lo son. Pero lo esencial, lo que es necesario para la salvación y la marcha de la iglesia, está lo suficientemente claro, como para que cualquier persona, por sencilla que sea, pueda entenderlo. Decía Jesús en una de sus oraciones registradas en la Biblia: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños (a la gente sencilla de corazón). Así Padre, porque así te agradó”(Mateo 11.25). San Pablo le dice a Timoteo: “desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuáles te pueden hacer sabio para la salvación”(2ª Timoteo 3.15).
Lee primero, la parte de la Biblia señalada como “Nuevo Testamento”, empezando por el Evangelio de San Mateo y las tres biografías mas de Jesucristo, que le siguen. Sigue con los Hechos de los Apóstoles, una sucinta historia sobre la vida de la primitiva iglesia. Después, las epístolas o cartas que algunos Apóstoles escribieron a otras iglesias, que se formaron en diversas ciudades, como Éfeso, Corinto, Filipo, Tesalónica, Roma, etc., terminando con el Apocalipsis, en el cuál te recomiendo, que no entres a fondo, hasta que primero, no tengas un buen conocimiento del resto del Nuevo Testamento.
No me refiero a que lo leas un sola vez, como se lee cualquier libro, sino a que leas el Nuevo Testamento muchas veces, a que lo releas siempre que puedas, a que procures pensar en lo que dice el Señor y sus Apóstoles. Lo que no entiendas bien la primera vez, seguro que lo entenderás la segunda, tercera o décima vez que lo leas.
Luego, cuando conozcas bien el contenido del Nuevo Testamento, busca en el índice de la Biblia el libro de los Salmos, a la mitad de la Biblia y haz lo mismo que te aconsejé para la lectura del Nuevo Testamento. Después, poco a poco, podrás ocuparte del libro de Isaías, de los considerados libros históricos como Génesis, Éxodo, Daniel y así, del resto de los profetas, sin olvidarte de volver siempre al Nuevo Testamento, para releerlo.


4-LA ORACIÓN.

Si además, alternas esta lectura con oración a Dios, no digo con “rezos” repetitivos, porque éstos son rutinas que darán dolor de cabeza a Dios y a ti, sino pidiéndole al Señor con tus propias palabras, que te ayude a entender lo que lees; entonces, estoy seguro que la Biblia dejará de ser difícil para ti. “Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera en mi camino” (Salmo 119.105). Dijo San Pablo al joven Timoteo: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”(2ª Timoteo 3.16,17). Cuando alguien ora a Dios, debe saber la gran diferencia existente entre Dios y sus criaturas, por tanto, debe hacerlo con el máximo respeto de que sea capaz. Lo contrario podría ser tomar su nombre en vano. Además, piensa que Dios no está obligado a otorgarte tus peticiones. La gente suele decir cuando no obtiene lo que pide, que Dios “no la oye”. Dios siempre oye. Pero, muchas veces, dice “No”. Además, orar no es “pedir”solamente, sino es hablar con el Señor, abrirle el corazón, exponerle los problemas, deseos, temores, darle gracias por lo que nos da, etc. Podemos orar a Dios en cualquier momento, en todo lugar, en cualquier circunstancia. No hace falta posturas especiales para orar, puesto que la oración es cosa del espíritu. Y, sobre todo, siendo la oración un acto de adoración, sólo hay que orar a Dios, porque sólo Dios debe ser adorado y solo él es omnisciente y omnipresente para oír las oraciones que se le dirigen en todas partes y en todo tiempo. La oración a Dios debe ser reverente y concisa; “No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras”(Eclesiastés 5.2). La oración, no debe ser un alarde de religiosidad de cara a la gente o a los hermanos: “..cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres”(Mateo 6.5). La oración, preferiblemente, ha de hacerse en secreto. Basta que Dios te vea y oiga. No necesitas mas testigos de tu fe, ni de tu piedad: “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto” (Mateo 6.6). Ten en cuenta que existen dos formas de orar, la del fariseo y la del publicano; “..el publicano..no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador”(Lucas 18.10 al 14).
He oído demasiadas oraciones kilométricas, pronunciadas en público, repitiendo las cosas como si Dios no se hubiera enterado la primera vez, recitando versículos de la Biblia, como si Dios no la conociera o se hubiera olvidado de lo que reveló en las Escrituras, oraciones que, sin duda, estaban destinadas a los oídos de los presentes, mas que a los oídos de Dios. Es preferible leer un corto pasaje de la Escritura, o incluso leer una oración escrita con el corazón, para así hacerla también de todos, que estas retahílas de palabrería que provocan sueño en los oyentes y hastío en el Señor. La oración, tanto pública como privada, es un don maravilloso que Dios ha concedido a los mortales, por tanto, hay que tener cuidado de cómo nos dirigimos a Dios.

5-LA ORACIÓN Y EL MEDIADOR.

Recuerda que, según Jesucristo, la religión es completamente “personal”. Quiero decir que nada tiene que ver con el cura, el pastor, el rabino o el imán que tengas. Es algo entre tu alma y Dios. Nadie mas puede entrometerse en esta comunicación. Dios te habla por su palabra, las Escrituras, y tú le respondes por tu oración (recuerda: no por “rezos”). Dijo Jesús a sus discípulos: “Y orando, NO USÉIS VANAS REPETICIONES, como los gentiles, que piensan que por su PALABRERÍA serán oídos....”(Mateo 6.7). “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”(Mateo 6.6). Piensa que Jesús nos propuso el conocido “padre nuestro”, no para que lo repitiéramos como papagayos, sino como un patrón al que ceñir nuestras oraciones. Vosotros oraréis así: “Padre nuestro, que estás en los cielos , santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.”(Mateo 6.9 al 13).
Esto es el Padre nuestro: un modelo. Un punto de referencia. Un ejemplo de oración. Nunca unas palabras mágicas, para repetir hasta la saciedad en rosarios, novenas y letanías. No estoy diciendo que esté mal que, de vez en cuando, recitemos el padre nuestro o cualquiera otras palabras que se hallen en la Biblia, sino que la libre oración es volcar el corazón a Dios con tus propias palabras y sentimientos y lo hagas, no en tu propio nombre, ni en el de ninguna criatura, por buena y santa que sea o te lo parezca, sino en el nombre de JESUCRISTO. Él dijo a los que le seguían: “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis”. (Evangelio de Juan,16.24). “De cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará” (Juan 16.23).
Cuando Jesús moría en la cruz del calvario, dice la Escritura que “el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo” (Mateo 27.51). Esto quiere decir que su muerte, nos abrió el camino a Dios y, ya no tenemos necesidad de ningún otro Mediador. Podemos dirigirnos directamente a Dios en el nombre ( por los méritos) de Jesucristo, “por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne”(Hebreos 10.20). Además de no tener necesidad de mediador alguno, es que –según las Escrituras- tampoco lo hay: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14.6), y también : “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre” (1ª Timoteo 2.5).
Olvidemos pues, esos otros caminos, esos otros mediadores, que nos dijeron que servían para contactar con Dios a través de ellos. Ni los santos ni las vírgenes pueden oírnos. Sólo la Divinidad es omnisciente y omnipresente. Las criaturas, santos, virgen, ángeles, ni pueden estar en todos los lugares, ni oír, ni verlo todo. Por tanto, cuando les dirigimos oraciones y rezos, es como si habláramos a un muerto. Y de hecho, eso es lo que son: muertos (cuyas almas están con el Señor, pero muertos). Y la Palabra de Dios nos prohíbe contactar con los difuntos. El espiritismo no es mas que eso: el intento de los vivos de contactar con los muertos. Dice la Escritura: “No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, NI QUIEN CONSULTE A LOS MUERTOS. Porque es abominación para con el Señor cualquiera que hace estas cosas” (Deuteronomio 18.10,11,12).
La verdadera oración , es la que se dirige directamente a Dios a través del único intermediario que Dios nos ha dado: su Hijo Jesucristo. Cualquiera otra forma de orar es crasa superstición e ignorancia, que desagrada al Señor, y pura desobediencia a lo que el propio Jesús y sus Apóstoles nos dejaron dicho.
La oración constituye en sí misma, un acto de adoración. La adoración sólo pertenece a Dios. Por eso la rechazaron los Apóstoles cuando aún vivían.¿Cómo iban a recibirla, ahora que están muertos?. “Cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas, y se lanzaron entre la multitud, dando voces y diciendo: Varones ¿por qué hacéis esto?(quisieron rendirle culto). Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros”.(Hechos 14.14,15). Tampoco los ángeles permitieron que se les adorara: “Yo Juan....me postré para adorar a los pies del ángel...pero él me dijo: Mira, no lo hagas; porque yo soy consiervo tuyo, de tus hermanos los profetas, y de los que guardan las palabras de este libro. Adora a Dios.” (Apocalipsis 22.8,9).
El ángel era CONSIERVO de los Apóstoles, de los profetas y de los cristianos que guardaban la Palabra de Dios. No se puede adorar a ninguno de estos. Solamente Dios debe ser adorado. “Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles”(Colosenses 2.18).
El culto debe ser tributado a Dios y no hay diferentes cultos, alguno de los cuáles (dulía e hiperdulía), pueda dirigirse a sus criaturas. Dice San Pablo de los paganos idolatras: “ cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador”(Romanos 1.25).

6-EL CULTO A DIOS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO.

Hubo un tiempo (antes de la venida de Jesucristo al mundo) cuando Dios quiso reglamentar el Culto que aceptaría, para que quedara claro la diferencia abismal existente entre su voluntad y lo que los hombres se inventarían. Para que su pueblo, su gente, viera la diferencia que tenían con el resto de los pueblos. Mientras estos adoraban toda clase de ídolos, el pueblo de Dios sólo le adoraba a él. Mientras los demás se forjaron imágenes de toda clase, de sus dioses y diosas, la gente de Dios le adoraba sin representarle de ninguna manera. Dios es espíritu, por tanto las estatuas adornadas y vestidas de oro que la gente adoraba y sigue adorando o venerando, eran y son auténticas groserías que reducen al DIOS INMATERIAL que creó el universo, a piedra tallada por artistas de la época: “ cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles”(Romanos 2.23).
Esta revelación de Dios fue paulatina. Adaptada a las necesidades y comprensión de su gente. Pero desde el principio, “el sacrificio del cordero”constituyó el eje del Culto a Dios. El mismo Abel, ya lo ofrecía: “ Abel trajo de los primogénitos de sus ovejas, de lo mas gordo de ellas. Y miró el Señor con agrado a Abel y a su ofrenda”(Génesis 4.4). El sacrificio del cordero era fundamental, central, como demuestra el posterior caso de Abraham, en donde aparece claro que el cordero a sacrificar era SUSTITUTIVO, “en lugar de”. “ Y extendió Abraham su mano... para degollar a su hijo. Entonces el ángel...dijo: No extiendas tu mano sobre el muchacho...porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único. Entonces alzó Abraham sus ojos...y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; ...y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo”(Génesis 4.10 al 13).
Así enseñaba Dios a su pueblo cómo había resuelto salvarle de sus pecados. Mediante el sacrificio de su Hijo, a quien todos estos corderos representaban y que, aunque Dios así lo tenía establecido desde antes de la fundación del mundo, no se llevaría a cabo sino a su debido tiempo, cuando llegara el Mesías, el prometido en el mismo Paraíso, cuando el hombre, creado libre, se decidió por el desacato a la voluntad divina. De ello nos da cuenta San Pedro, cuando dice a los judíos en su primer discurso: “a éste (Jesús), entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándole” (Hechos 2.23), y San Juan, cuando escribió: “Y la adoraron (a la Bestia) todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo” (Apocalipsis 13.8).
Dios, desde el principio, así lo tenía predeterminado y los sacrificios de aquellos corderos, eran la forma profética de señalar el futuro sacrificio del Mesías en la cruz. Así lo confirmó en su momento el que –según Jesucristo- era “mas que un profeta” (Mateo 11.9), es decir, Juan el Bautista quien, viendo a Jesús acercársele, se dirigió a la multitud que le escuchaba, diciendo: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1.29). Así testificó Juan que Jesucristo era el Cordero, representado por todos los corderos que se ofrecían a Dios en sacrificio. El verdadero Cordero que con su único, suficiente e irrepetible sacrificio en la cruz, quitaría el pecado, poniéndose en el lugar del pecador ( como el carnero fue puesto en el lugar de Isaac), muriendo y cumpliendo así lo que significaba su nombre: salvador; como anunciara el ángel a José, marido de María: “ella dará a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1.21).
Esta es la verdad central del Culto a Dios practicado por su gente, desde que “los hombres empezaron a invocar el nombre del Señor” (Génesis 4.26). Este Culto, al principio muy sencillo, fue reglamentado en todos sus mas pequeños detalles en tiempos de Moisés, cuando el pueblo de Israel, tras su liberación de Egipto, tomó conciencia de pueblo, de nación. El libro de Levítico nos da cuenta de estos detalles, del Tabernáculo o templo móvil con el que Dios quería señalar otra verdad: que habitaba entre ellos, en medio de ellos, en una tienda de campaña. Siendo esto una profecía mas, de lo que se había propuesto: visitar al hombre en la persona de su Hijo Jesucristo para salvarle. “¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, y el hijo del hombre, para que le visites?”(Salmo 8.4). “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros”(Juan 1.14).
Fue establecido un sacerdocio, para el que Dios eligió a la tribu de Leví. Todo el ritual fue regulado por Dios, hasta las mismas medidas del Tabernáculo, sus materiales, etc.,etc. En toda esta reglamentación hay multitud de símbolos, que representan multitud de aspectos de la verdad divina, en su propio ser y en su relación con su pueblo.
Todo esto fue observado hasta la llegada del Mesías quien, cumpliendo las profecías, nos trajo la última y definitiva revelación de Dios al hombre. Por eso fue llamada “la Buena Noticia”, o lo que es lo mismo, el “Evangelio”. Esta buena nueva la predicó el Señor y la predicaron –después de su resurrección- también los Apóstoles que él eligió. Y esta buena noticia está clarísimamente expuesta en todo el Nuevo Testamento.
Toda la reglamentación del culto, ceremonias y rituales simbólicos, sacrificios, sacerdocio, leyes y festividades, todo el ritual fue abolido para dar paso al Nuevo Pacto de Dios con su pueblo, que no es en realidad otro pacto, sino el mismo de antaño, cumplido y renovado. Con la venida de Jesús, su sacrificio, muerte y resurrección, aquellos viejos símbolos se cumplieron, al llegar la realidad que representaban: Cristo y su Evangelio. (Notas 24,25,26,27,28)
Por todo lo cuál, el culto cristiano ya no necesita de sacerdotes, ni de Sumos Sacerdotes como Aarón y sus hijos sucesores, ni de vestimentas sagradas, ni de ceremonias, ni de “sacrificios por el pecado” ( ya fue sacrificado el propio Jesús), ni de templo alguno ( el del Antiguo Pacto, el de Jerusalén, ya fue destruido) porque ya cumplió su función simbólica. Ahora Cristo es el Templo de Dios, y el corazón de cada verdadero cristiano, porque lo es de quien Cristo , al subir a la derecha del Padre, nos envió: su Espíritu; que consuela, guía, fortalece, enseña, inspira, purifica, redarguye, regenera, etc., etc., al “nuevo Israel” de Dios, que es la Iglesia de Jesucristo. Esta Iglesia de Jesucristo no es una INSTITUCIÓN, una organización, que se pueda ver, señalar, tocar, identificar. Ni mucho menos un Estado o nación, grande o pequeña, con organismos, oficinas, embajadas, bandera, mandatarios, representantes, guardias, edificios religiosos se llamen como se llamen, libros de afiliación, y nóminas de sacerdotes, presbíteros, obispos, pastores, etc., etc. Una Iglesia así, recordaría al Antiguo Testamento, sería un intento vano de restablecer lo que ya ha sido abolido. Sería –salvando las distancias de la comparación- como un querer regresar a Egipto, a la esclavitud de las ceremonias, rituales, sacerdocio y sacrificios, que en sí mismos no valían nada, sino en lo que representaban. Sería volver a querer ser judíos religiosamente hablando, como si Jesucristo no hubiese venido al mundo, ni cumplido con su misión y en tal caso, las leyes y el culto del viejo Israel, siguieran vigentes.
Mas o menos, esto es lo pretendían algunos cristianos de la iglesia de Galacia, y San Pablo enterado de ello, les escribió una carta intentando convencerles de su error y exhortándoles a regresar al verdadero espíritu cristiano: el que admitía la derogación de la ley levítica y la misma circuncisión, para ser sustituida por lo que él llamaba la ley de la gracia y de la fe: el Evangelio de Cristo.

7-EL CULTO A DIOS DEL NUEVO TESTAMENTO.

La redención obrada por Jesucristo en la cruz nos ha librado para siempre de una religión ceremonialista. No podemos sustituir las ceremonias judaicas por otras ceremonias cristianas. No podemos copiar el sacerdocio levítico, retocarlo, y convertirlo en sacerdocio cristiano, ni imitar sus vestimentas religiosas con otras que ideemos los cristianos. Aun ellos, los Levitas, no pudieron diseñar sus vestidos sacerdotales a su gusto, sino que tuvieron que atenerse a las disposiciones de Dios dadas a Moisés. No hubo lugar para las “aportaciones”de nadie. Debieron confeccionarlas exactamente como se les había dicho, sin introducir ni quitar ningún detalle.
Nadie pues, debe pensar que el culto cristiano está abierto para que cualquier cristiano con vocación de hechicero, lo confeccione a su antojo. En este sentido, las vestimentas y liturgias de algunas iglesias que conforman el Cristianismo, aún admitiendo la buena voluntad de sus diseñadores y redactores, son auténticas licencias que se han tomado ministros de cada una de ellas, por cuanto NO HAN SIDO ORDENADAS directamente por el Señor, ni por sus Apóstoles.
No vale el argumento de que los ministros, presbíteros, obispos, etc. de las diversas Confesiones o Ramas del Cristianismo, digan que son “sucesores” de los Apóstoles y que por ende, tienen autoridad para introducir en el culto cristiano cuanto se les ocurra y consideren oportuno.
Por ello y, a la vista del panorama existente en el Cristianismo en general, es absolutamente preciso, una vez mas, reformar y volver a reformar el culto cristiano, para intentar aproximarse lo mas posible a la enseñanza de las Escrituras, especialmente las del Nuevo Pacto o Testamento del Señor Jesucristo.
No me refiero a la llamada “Tradición”, porque tradiciones las hay, en cualquiera de los temas en que las queramos buscar. Porque la Tradición nunca es una guía segura para la fe y porque muchas de ellas, se oponen frontalmente a la Palabra de Dios. Dijo Jesús a los escribas y fariseos: “ habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra Tradición.....enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”(Mateo 15.6,9). Dijo también San Pablo: “Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo “ (Colosenses 2.8).
El Nuevo Testamento nos da unas pautas esenciales para adorar a Dios correctamente. No como a nosotros nos guste, nos parezca bien o nos de la gana, sino como él quiere ser adorado. Lo dijo Jesús: “Dios es espíritu y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. Porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren” (Juan 4.23,24).
La adoración que Jesús establece como única legítima, buscada por Dios, es esencialmente ESPIRITUAL. No es materialista. No necesita prácticamente de nada. No son necesarios objetos litúrgicos, como lo eran en el Antiguo Testamento, ni como muchas iglesias vienen usando durante siglos, tales como cruces, candelabros, velas, imágenes de Jesús, de María de los santos y de los ángeles. Las imágenes, son especialmente abominadas por Dios, como mostraré mas adelante. basta por ahora leer el Segundo Mandamiento de la Ley de Dios y unas palabras del profeta Isaías.
“NO TE HARÁS IMAGEN, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo,.. NI LAS HONRARÁS; porque yo soy el SEÑOR TU Dios....” (Éxodo20.4,5).
“Sacan oro de la bolsa, y pesan plata con balanzas, alquilan un platero para hacer un dios de ello; SE POSTRAN Y ADORAN. SE LO ECHAN SOBRE LOS HOMBROS, lo llevan y lo colocan en su lugar; allí se está, y NO SE MUEVE de su sitio. Le gritan y TAMPOCO RESPONDE, ni LIBRA de la tribulación.” (Isaías 46.6,7). (Notas 29,30,31,32,33,34,35,36,37,38)

Tampoco son necesarias en la adoración que Dios requiere, pinturas religiosas, ni tribunas o púlpitos, ni altares, ni pilas de agua bendita, ni sagrarios para “guardar al santísimo sacramento” que, una vez comido por los fieles (“tomad y comed...tomad y bebed...) en la Comunión, no necesita ser guardado, adorado, expuesto, ni procesionado. (¿Dónde está el mandato del Señor para tales prácticas?). Tampoco hace falta, como en el Antiguo Testamento, incienso ni incensarios, ni los hisopos para asperger agua sobre la gente, los objetos, edificios o maquinarias. Estas cosas las hacían los judíos, pero sin mandamiento de Dios y fueron por ello censurados por el Señor Jesucristo: “...dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres: los lavamientos de los jarros y de los vasos de beber; y hacéis otras muchas cosas semejantes” (Marcos 7.6 al 9). Ellos, y esto sólo en el Antiguo Testamento, rociaban con la “sangre del sacrificio” el Libro de la Ley y al pueblo, una vez al año, simbolizando la limpieza que haría la sangre del verdadero Sacrificio: “Porque habiendo anunciado Moisés.....tomó la sangre de los becerros.....con lana escarlata e hisopo, y roció el mismo libro y también a todo el pueblo” (Hebreos 9.19).
El rito judaico fue abolido cuando el Señor Jesucristo hizo realidad lo que éste representaba: “ La sangre de Jesucristo, su Hijo, nos limpia de todo pecado”(1ª Juan 1.7). “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; y no para ofrecerse muchas veces,...Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos..” (Hebreos 9.24,28).
Dijo Dios por el profeta Isaías (1.11-14): “¿Para qué me sirve la multitud de vuestros sacrificios?. Hastiado estoy de holocaustos....No me traigáis mas vana ofrenda; el incienso me es abominación, el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes.....cansado estoy de soportarlas.”, “Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí” (Mateo 15.8). Si Dios habló así sobre ceremonias que él mismo había mandado en el Antiguo Testamento, tan solo porque la gente no lo hacía de corazón, sino rutinariamente, ¿qué dirá de las ceremonias de bendecir cosas con agua bendita, o con cruces en el aire sobre la gente, sobre medallas, estampitas, rosarios y toda una cantidad de pamplinas beato-santurronas, que ni él ni su Hijo, jamás mandaron. ¿Quiénes serían los hechiceros que introdujeron todas estas porquerías en el culto cristiano, contaminando con ellas la iglesia del Señor?. Todas estas ceremonias y ritos, deben ser abandonados por los cristianos que quieran adorar a Dios “en espíritu y en verdad”. El culto a Dios debe ser espiritual y verdadero, sin necesidad de que en él se usen vestimentas que parecen copiadas del culto faraónico por sus mitras, y de otros cultos de pomposidad paganos; en todo caso, vestimentas especiales, distintas de las usuales en cada época o momento de la historia. Las vestiduras sacerdotales descritas en el Antiguo Testamento, fueron diseñadas por Dios y tenían su simbología. Sirvieron hasta la muerte del Señor, hasta la consumación del sacrificio de la cruz, cuando el velo del Templo, que separaba el lugar reservado al arca (símbolo de la presencia de Dios) del lugar reservado al pueblo, se partió en dos, como señal de que el sacerdocio intermediario ya no era necesario, porque con este Único Sacrificio del Mesías, quedaba expedito el camino para adorar a Dios y relacionarse con él directamente, sin intermediario alguno. El sacerdocio levítico ya no tenía razón de ser, realizado el Sacrificio de Cristo, por tanto quedó abolido por innecesario.

8-ORNAMENTOS SAGRADOS.

Las vestiduras sagradas ya no tienen razón de ser, después de quedar abolido el mismo sacerdocio como tal, por no haber ya sacrificio que ofrecer, tras el que ofreció el propio Cristo al Padre, su propia vida, constituyéndose en nuestro único y Sumo Sacerdote “...tal Sumo Sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho mas sublime que los cielos” (Hebreos 7.26). En el Cristianismo no hay sacerdotes, exceptuando a Jesucristo. O lo que es igual: cada verdadero cristiano, es un sacerdote: “ mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios” (1ª Pedro 2.9). Pero de esto, hablaremos mas tarde.
Todos los presbíteros, ancianos, obispos, de las iglesia cristianas, deberían desechar sus vestimentas específicas, si es que las tienen, tanto en la celebración de los cultos al Señor como en su vida privada, dentro como fuera de las iglesias. No hay estipulada para el ministro de Cristo, vestimenta especial alguna. No, en la época del Nuevo Pacto que Jesucristo inició. Clérigman, togas, capas, casullas, mitras, solideos, báculos, estolas, albas, sotanas negras, blancas, púrpuras, etc. todo ello constituye una desviación visual, material, de la espiritualidad con la que el culto cristiano debe celebrarse. (Nota 39)
Dicho esto, admito que usé clérigman durante años, por la utilidad que, en una sociedad como la española, tiene esta prenda para abrir puertas y facilitar el ejercicio del ministerio. Por ejemplo, el clérigman me permitió visitar hospitales de la Seguridad Social a cualquier hora, ya que en tiempos de Franco, existían horarios y tarjetas familiares para las visitas. Mas, si como dice el refrán, “el hábito no hace al monje”, tampoco el monje tiene que hacer al hábito, tampoco –siéndolo- el monje tiene por qué llevarlo. Conveniencias prácticas aparte, debe prevalecer la palabra de Dios y considerar innecesaria y hasta contraproducente, las vestiduras especiales en la iglesia. Mas aún, en la iglesia cristiana, no hay casta sacerdotal. Los ministros (ministrar significa “servir”) son servidores, y nada tienen en especial, que no tengan los demás cristianos.
No hay “poderes” mágicos, espirituales, ni de ningún otro tipo, que posean los ministros y que no posean el resto de los creyentes. No hay sortilegio, ceremonia, bebedizo, imposición de manos, ordenación, sacramento, etc. que sea capaz de convertir a (Nota 40)un cristiano cualquiera en ministro del Señor. Tal potestad, no ha sido dada nunca a los hombres.
Puedo estar echado, bocabajo y en cruz, en el frío suelo de una hermosa catedral, donde el Obispo Ordinario de la Diócesis, lea o canturree en castellano o latín, la liturgia del Orden y después, me abrace en señal de compañerismo, y con su mano haga sobre mí una o mil cruces, colocándome la estola diaconal blanca, sobre mis dos hombros, etc., que todo esto no podrá obligar al Espíritu Santo, a que me otorgue el sagrado don del ministerio cristiano. (Nota 41)
Pero si en lugar de esta ceremonia, usada por la parte de la iglesia adjetivada “católica, apostólica y romana”, me sometiese a otra equivalente de otra parte de la iglesia adjetivada “reformada episcopal”, o de la llamada “ortodoxa”, o de las partes de la iglesia adjetivadas “luterana”, “reformada”,”presbiteriana”,”evangélica”, etc., ninguna de estas ceremonias, podría hacer de mí un ministro de Cristo. Todo lo mas, podrían hacer de mí un cura, un vicario, un pope, un pastor, o sea, un CLÉRIGO de cualquiera de estas partes de la iglesia mencionadas. SÓLO EL ESPÍRITU DE DIOS ES SOBERANO PARA REPARTIR SUS DONES cuando, cómo y a quien él quiera.
Ni el ungir las manos con el óleo santo, ni imponerlas sobre la cabeza, ni ninguna ocurrencia mística, otorgará a los hombres poderes sagrados distintos o mayores, de los que tengan el resto de sus hermanos en la fe, el común de los cristianos. La verdadera ordenación no es la que “hace ministros”, sino la que “reconoce” como tal, a quien el Espíritu ha dado el don del ministerio cristiano, y así lo ha demostrado previamente ante la iglesia. La ordenación, según la iglesia romana, es el sexto sacramento que, como el primero (bautismo) “imprime carácter”. Es decir: que el ordenado, en virtud de la ceremonia en sí, nunca puede dejar de ser ministro, aun cuando posteriormente, cayese en apostasía o en la misma incredulidad. ¡Tal es el poder que conceden a las ceremonias!. Pero si un ministro de Cristo no deja de serlo nunca, es porque el Espíritu no suele quitar sus dones a quienes verdaderamente se los dio, no por causa de la ceremonia, sino porque “irrevocables son los dones de Dios y el llamamiento de Dios”(Romanos 11.29), como dice la Escritura y, por eso, un verdadero ministro no caerá en apostasía ni en la incredulidad; y en el supuesto de que cayese, lo que se demostraría, sería precisamente que el llamado “sacramento del orden”, no imprime ningún carácter de por sí.

9-SACERDOCIO.

No hay distinción de clases o castas en el pueblo de Dios que es la iglesia universal de Jesucristo. En el verdadero Cristianismo no hay líderes, ni gurús. Todos los creyentes son iguales. “Vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo” (Mateo23.8 al 11).
“Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20.25 al 28). “¿Qué disputabais entre vosotros en el camino?. Mas ellos callaron; porque en el camino habían disputado entre sí quién había de ser el mayor. Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo: Si alguno quiere ser el primero, será el postrero de todos, y el servidor de todos” (Marcos 9.33 al 35).
¿Por qué no hay sacerdotes en la iglesia cristiana?. No hay sacerdotes como clase o casta especial, porque todos lo son. No hay pues, diferencia entre los cristianos. Cada cristiano es un sacerdote y también un rey. Por supuesto que en un sentido distinto a lo que fue el sacerdocio levítico. Los sacrificios que ofrecen a Dios estos nuevos sacerdotes, son de índole espiritual: son sus oraciones ( no rezos), son alabanzas, son servicios y desvelos por los demás, sobre todo por los mas desfavorecidos, ayudándoles y luchando por la justicia que se les debe, encarando con fe a sus opresores, a los que maltratan la tierra que Dios nos dio como habitáculo, para todas las generaciones; los sacrificios que agradan a Dios son la humildad, el quebranto del espíritu, el afán y los trabajos por adelantar el establecimiento en la tierra del Reino de los cielos (“venga a nosotros tu reino”). Por eso dice San Pedro a todos los creyentes en Jesucristo: “Vosotros sois real sacerdocio, gente santa” (1ª Pedro 2.9). “...que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre” (Apocalipsis 1.6). “ y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes” (Apocalipsis 5.10).
Este es nuestro estado como cristianos: el estado sacerdotal. Lo que el movimiento renovador de la Reforma llamó “ EL SACERDOCIO UNIVERSAL DE TODOS LOS CREYENTES”. Quizá algunos cristianos, partidarios de que exista un clero, estén convencidos de que sin clero, la iglesia cristiana desaparecería, porque ignoran que la iglesia de Jesucristo funcionó al principio sin clero alguno, lo que no quiere decir que funcionara sin orden. Dice San Pablo: “..hágase todo decentemente y con orden”(1ª Corintios 11.40). Al contrario, Dios ha dado dones y ministerios diversos a la iglesia cristiana para su perfeccionamiento. Así dice San Pablo : “...a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo....Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo”(Efesios 4.7,11,12). Estos son dones del Señor a su iglesia, repartidos por el Espíritu “ a cada uno en particular como él quiere” (1ª Corintios 12.11).
El Señor no está estableciendo un nueva casta sacerdotal e su iglesia, sino que nos da un serie de funciones o ministerios, para las cuáles, él capacita a todos los que elige para ellos, pero todos los demás que no han recibido estos dones, son –iguales que estos- sacerdotes. Un cura, pope o pastor de la iglesia cristiana, no es mas sacerdote que el último de sus feligreses. No hay diferencia esencial entre ministros y laicos. Ambos sirven a Dios según los dones que cada uno haya recibido. Como también los levitas tenían distintos servicios en el antiguo culto del templo ( músicos, porteros, sacrificios, primicias y ofrendas, etc., para lo que incluso, se turnaban).
Así también debe ser en la iglesia de Cristo. Aunque todos los que son verdaderamente creyentes sean sacerdotes, cada uno debe servir a Dios según las capacidades y dones que haya recibido. A nadie le pide Dios que haga lo que no puede hacer y, si lo hace, es porque también le dará las fuerzas necesarias para que haga lo que le pide. Decía San Agustín, “Señor, dame lo que mandas y manda cuanto quieras”. Pero nada de esto debería, como ha ocurrido, habernos llevado a la instalación de una clase clerical, de un clero, de una jerarquía, de un poder sacerdotal exclusivo de un grupo o clan especial, dentro de la iglesia universal. Cualquier cristiano que realmente lo sea, que haya crecido espiritualmente, que conozca bien las Escrituras, que no sea un neófito, que posea experiencia en los asuntos de su congregación, de su parroquia, de su iglesia, que goce del reconocimiento de sus hermanos en la fe y de los de afuera de la iglesia, puede hacer lo mismo que hace su ministro.
Aunque creo profundamente en la formación de todos los creyentes y en la de aquellos que Dios llama a su servicio, estoy en contra de los Seminarios y Escuelas Teológicas, si estas son vistas, poco menos que, como una fábrica de clérigos de las distintas Confesiones cristianas. Todos hemos pasado por Seminarios o similares y, por supuesto, cuando se estudia, se aprende. Pero el mejor ejemplo, como en todo, nos lo proporcionan las Escrituras. Es falso que los Apóstoles no recibieran ninguna formación, porque estuvieron durante unos tres años con el mejor de los Maestros. También San Pablo siguió el ejemplo del Señor, manteniendo a su lado a jóvenes ministros como Timoteo, Tito, Erasto, Trófimo, Tíquico, Lino, Silvano, Arquipo, Apolos, etc. Este parece ser el método que él mismo recomienda : “Lo que has oído de mí...esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros” (2ª Timoteo 2.2 ). Éste es el mejor Seminario: que los nuevos ministros convivan por varios años con los de mas experiencia, y así haya tiempo de comprobar su llamada al ministerio por el Espíritu, y su reconocimiento por otros ministros y por la congregación. De esta manera se les cerraría el paso a aquellos que sólo buscan su provecho, su sueldo y su pensión, el prestigio de su cargo, según en que países, etc., a los cuáles se refiere Pablo en Filipenses 3.18,19: “Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal”. Y a Timoteo: “se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2ª Timoteo 4.3,4). La iglesia, poniendo en práctica estas directrices del Espíritu, crecería en número y en gracia, como sucedía en la iglesia primitiva. El mundo cambiaría sin necesidad de revoluciones, y la Justicia no seguiría siendo la gran ausente del planeta tierra. El Reino de Dios estaría mas cerca.

10-LOS TEMPLOS.

Los templos no son para nada necesarios. La iglesia primitiva nunca los tuvo y le fue muy bien espiritualmente hablando. No fue hasta los tiempos de Constantino que , al hacer éste del Cristianismo, la Religión Oficial del Imperio Romano, los Templos paganos fueron reconvertidos en Iglesias o Templos Cristianos. Cuando el Cristianismo, pasó de perseguido a perseguidor, dado que la Oficialidad del Cristianismo, llenó de "cristianos" inconversos y fanáticos la Iglesia. Después, sucedieron a estos Templos reconvertidos, las antiguas, hermosas e históricas catedrales fastuosas, basílicas, iglesias y capillas, que abundan en la vieja Europa sobre todo, que fueron construidas por reyes a costa del erario público. Enormes recursos económicos que hubieran servido mejor a Dios, si se hubieran empleado en socorrer y mitigar la miseria existente en los días de su construcción. Pero eso sí. Esos artísticos edificios, propiciaron y propician el prestigio de la iglesia-institución, de la iglesia oficial de la nación, de la iglesia-jerarquía, además de perpetuar la memoria de sus benéficos constructores, que así querían pasar a la historia. (Notas 42,43)
(Nota 44) En el resto de la Cristiandad pasó lo mismo. ¡Cuánto dinero gastado en hacerle casas a Aquél que ya tiene una, la mejor: los mismos Cielos!. Del Templo de Jerusalem, único ordenado por Dios tras el Tabernáculo, dice Salomón: “..¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?”(1ª Reyes 8.27). Desde entonces, Dios no ha ordenado que se le construya casa o templo alguno. Los que lo han hecho, han procedido por su propia cuenta y, por piadosas que fueran sus intenciones, carecen de legitimidad para hacerlo. Dios no permitió ni siquiera a David, que le construyera Templo, sino que por medio del profeta Natán, le dijo: “¿Tú me has de edificar casa en que yo more?.....yo levantaré después de ti a uno de tu linaje.....el edificará casa a mi nombre...” (2ª Samuel 7.5,13).
Dios tuvo un Templo en la tierra, que no se le permitió edificar al rey David que deseaba hacerlo, sino a su hijo Salomón. Esta casa era un símbolo del deseo divino de morar entre su pueblo, y de que continuase el sacrificio anual de expiación del pecado. Cuando el sacrificio allí prefigurado, se cumplió con la muerte del Cordero que desde antes de la fundación del mundo, estaba determinado, el sacrificio de Jesucristo, entonces , la razón de ser de aquel hermoso Templo, se cumplió y, como el propio Jesús dijera, fue destruido. “No quedará de él piedra sobre piedra que no sea destruida” (Mateo 24.2).
Ya no hacía falta ningún Templo. En la era del Nuevo Pacto, no se necesitan templos de ninguna clase. La iglesia primitiva no los construyó, ni siquiera cuando dejó de ser perseguida. Los cristianos emplearon su dinero en socorrer a los pobres de Jerusalem del hambre que, por aquellos años, cayó sobre la región, y para ayudar a sus viudas, que quedaban desprotegidas a la muerte de sus maridos cristianos. No levantaron ni siquiera una pequeña capilla. Se reunían en las casas particulares y no necesitaban mas. “Saludad a Asíncrito, a Flegonte, .....a Hermes y a los hermanos que están con ellos” (Romanos 16.14), “Saludad a Priscila y a Aquila...saludad también a la iglesia de su casa....saludad .. ..a Olimpas y a todos los santos que están con ellos...”(Romanos 16.5,14,15). “Las iglesias de Asia os saludan. Aquila y Priscila con la iglesia que está en su casa, os saludan mucho en el Señor” (1ª Corintios 16.19). “Saludad a los hermanos que están en Laodicea, y a Ninfas y a iglesia que está en su casa” (Colosenses 4.15). “...a Arquipo...y a la iglesia que está en su casa” (Filemón 2).
Estos saludos al final de algunas cartas de San Pablo, dirigidos las “iglesias” o grupos de cristianos que se reunían en la casa de tal o cual hermano, nos muestra que ésta era la común práctica de los creyentes en Jesús: reunirse, al menos los domingos, en las casas particulares, para rendir culto a Dios y participar de los sacramentos u ordenanzas del Señor.
También se reunían en lugares públicos como el patio del Templo, antes de que las tropas del emperador Tito lo destruyeran, a pesar de las órdenes que dio para preservarlo. Cuando las congregaciones cristianas crecían, buscaban casas mas espaciosas, con patios, huertos o jardines, graneros, cobertizos, etc. O se dividían en los grupos que fueran necesarios. Pero nunca se construyeron ni dedicaron capillas al culto cristiano.
Esto es importante, teniendo en cuenta que hoy en día, es en la capilla en lo que mas piensan los grupos de cristianos emergentes, como si fuese algo de lo que fuera imposible prescindir. Es el alquiler o la compra de la capilla, lo que suele endeudar a las congregaciones. No hay duda de que tenemos el chip cambiado. Otra cosa sería, si la construcción, precio de la tierra, materiales, etc, fuese económicamente fácil de asumir. Pero estando como están las cosas, la construcción de capillas es un verdadero lujo, que suele endeudar durante años a las congregaciones. En España, es así, excepto para la Iglesia Romana, que se las construía el Estado. Supongo que también en la mayoría de los países Laicos, las capillas suponen un enorme gasto.
Se dirá que en el mundo moderno en que vivimos, las reuniones en las casas, la mayoría de ellas pisos, sería impracticable, por las enormes molestias que se causarían al anfitrión. Cierto que es molesto. Yo he vivido esta práctica los años primeros de mi ministerio cristiano. Empecé, siendo muy joven, a celebrar los cultos en la casa particular del hermano Don Manuel Contreras, en la barriada de Carranque de Málaga. Durante mi servicio militar me reemplazó el hermano Don Rafael Bravo y luego, el hermano Don Juan Bascuñana, antes de ingresar en el Seminario. Después de mi servicio militar, al entrar a trabajar en la Compañía Telefónica, solicité plaza en Madrid, porque mi gran amigo de la infancia y compañero de Seminario, el presbítero Don José Ríos, había comenzado allí una labor de evangelización, en la zona del Rastro, pero deseaba regresar a Málaga. La solución nos vino como del cielo: él ministraría al grupo de Carranque que, ahora se reunía en la barriada de Huelin y yo lo haría al grupo del Rastro, en la casa de Don Rafael Jiménez. Después lo hice en otra casa particular, la del hermano Don Miguel García y Romo de Oca, en San Blas y, cuando tuve casa propia, fue en el salón comedor donde, durante años, la iglesia, ya en Alcorcón, celebró sus cultos al Señor. Cierto es que, creciendo los hermanos en número, tuve que ministrar en cuatro Capillas mas, hasta 1987 u 88, en que dejé el ministerio. (Nota 45)
Las reuniones en las casas particulares de los hermanos, son hoy, igualmente posibles que lo fueron en la primitiva iglesia de Jesucristo. Las Capillas son un “tragaperras” para las iglesias, que se llevan el socorro y la ayuda que debe destinarse a los pobres, a los enfermos, los emigrantes y las misiones. Eso sí. Las Capillas son mas cómodas y, si están llenas de gentes, son el orgullo de los presbíteros que las ministran. (Notas 46,47)
Hay alternativas. En Holanda, visité algunas iglesias, que celebraban sus cultos en escuelas que, cerradas los domingos, sus aulas o salones de actos, servían para este menester, aportando la congregación una cantidad, para su limpieza y gasto de calefacción. (Notas 48,49)
Además, las Capillas, suelen ser motivo de disputas y desencuentros entre las jerarquías que las detentan como su patrimonio, y sus feligreses, que las consideran suyas, por cuanto con su dinero se compraron o edificaron. Si la iglesia de Jesucristo posee bienes materiales de cualquier clase, no estará dando un ejemplo digno de Cristo a la sociedad. (Nota 50)

11-CORRUPCIÓN Y REFORMA.

La iglesia de Jesucristo continuó sin templos, ni capillas, celebrando el culto cristiano en casas particulares, hasta los días de Constantino que, según dicen, se “convirtió” al cristianismo, haciéndolo religión oficial del Imperio. Ahora, fueron los paganos los que comenzaron a tener dificultades, ante la pujanza de la nueva religión, la del Emperador, que se puso de moda. La gente entraba en tropel a formar parte de las iglesias cristianas. No había auténticas conversiones. Los paganos cristianizados, pero no convertidos, se apoderaron de las iglesias y poco a poco, fueron introduciendo en ellas sus antiguas costumbres, fiestas, ritos, sacerdocio, jerarquía, y hasta sus mismos dioses, a los que cambiaban su aspecto exterior , en sus imágenes, y sus nombres por los de santos y vírgenes; vestimentas, ornamentos, inciensos, fuego y velas, sus vestales y sacerdotisas por agrupaciones de monjas, etc. Ocuparon los templos paganos, reconvirtiéndolos en “templos cristianos” a los que se llamó iglesias, y el cristianismo se paganizó, hasta hacerse irreconocible por cualquiera de los Apóstoles que hubiera levantado su cabeza para ver lo que ocurría. Aunque, en cada época, Dios levantaba personas que deseaban una verdadera reforma de la iglesia, que la devolviese a sus primeros pasos. (Notas 51,52,53,54,55)
Pero no todo el mundo en la iglesia estaba por esta labor. Algunos, como Juan de la Cruz y Teresa de Ávila, sólo reformaron sus Ordenes religiosas, en este caso la del Carmelo, pero carecían de una visión mas amplia del cristianismo, o su miedo a la Inquisición, mostrado en algunos de sus escritos, donde con finísima cautela en sus expresiones se burlaban de la fanática ortodoxia de los Dominicos, les impidieron ir mas lejos –en sus deseos de reformas- de lo que fueron. Por otra parte, el larguísimo Concilio de Trento, que duró dieciocho años, reavivó el movimiento ultra-ortodoxo católicorromano, de la iglesia-jerarquía, que afianzó mas, si cabe, los errores de doctrina y costumbres contraídos desde los días de Constantino, y puso en marcha el mas grande movimiento ultraconservador de la historia: la Contrarreforma, que incluyó la creación posterior de la Compañía de Jesús, fundada por el exmilitar Ignacio de Loyola, cuyo principal fin, era y ha sido por mucho tiempo, combatir las ideas reformadoras donde fuese y como fuese. A los Jesuitas se les suele atribuir la conocida frase “el fin justifica los medios” y toda la filosofía que este (mas que simple frase) principio, conlleva. (Notas 56,57,58)
No voy a entrar en lo que la Reforma supuso para la iglesia universal de Jesucristo, sólo quiero lamentar que no triunfase en mas países de los que triunfó. De todas maneras, quinientos años después de aquel movimiento del Espíritu, puede verse la diferencia existente entre los países donde la Reforma triunfó y aquellos otros en que no lo hizo.
En el siglo XVI, Europa entera estaba llena de templos, catedrales etc., pero se siguieron construyendo muchísimas mas. Si todas las iglesias fueran casas de Dios, como algunos dicen, Dios sería posiblemente el mayor propietario inmobiliario del mundo. Si son “casas del Señor”, ¿ por qué no figura el Señor como propietario en las escrituras de propiedad y en su correspondiente Registro?. Porque es mentira. Los dueños de la multitud de iglesias y edificios cristianos que existen en el mundo, son siglas, personas jurídicas, fundaciones, organismos, asociaciones, etc, o el patrimonio estatal en algunos países. Si fueran del Señor, hace tiempo que él las hubiera ya vendido y repartido entre los necesitados. Sobre todo, habiendo como hay necesidad de escuelas, universidades, guarderías, clínicas, hospitales, orfanatos, residencias de ancianos, bibliotecas, museos, y de apartamentos familiares.
“Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”(Hechos 3.6). Cierto que el Papa de Roma, que se dice de Pedro sucesor, no puede decir lo que dijo el Apóstol pescador: “No tengo plata ni oro”, por las enormes riquezas que posee esta iglesia, pero tampoco lo pueden decir otras Denominaciones, otras iglesias cristianas que, aunque sean menos ricas, poseen un ingente patrimonio inmobiliario, empresas y cuentas bancarias, invertidas en múltiples negocios. Claro que, quizás sea por esto mismo, por lo que tampoco pueden decir la segunda cosa que dijo Pedro: “Levántate y anda”.
Las iglesias cristianas no deberían tener propiedades de ninguna clase. Los cristianos, como personas, por supuesto que sí, pero hasta un límite, mas allá del cuál, sería igualmente escandaloso. No hubo, ni hay, ni habrá muchos ricos en la iglesia de Jesucristo. En cambio, la iglesia-institución, los busca y los mima y les promete el oro y el moro, es decir, cosas que están fuera de su alcance, tales como el Reino de los cielos, la llamada “gracia santificante”, el mismo Espíritu Santo, el perdón de los pecados, la gracia plenipotenciaria que redime del Purgatorio, el perdón de los crímenes cometidos por reyes y dictadores o por sus tropas, en defensa de la Fe, y barbaridades como estas.
Hay que ver la mierda que la iglesia-institución y jerárquica ha arrojado sobre la persona bendita de Jesús de Nazaret. El Reino de Dios, ni se compra ni se vende. La entrada en él es totalmente gratuita para todos los que creen en su Hijo Jesucristo:
“...Jesucristo, por quien también tenemos entrada por la fe.... en la esperanza de la gloria de Dios” (Romanos 5.1,2).
La santificación no se consigue por dinero ni donativos, ni participación en ninguna ceremonia, sino que es algo que Dios da gratuitamente a todos sus hijos:
“.. elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu..” (1ª Pedro 1.2).
El Espíritu Santo ni ninguno de sus dones, pueden obtenerse por donaciones, por grandes que estas sean:
“(Simón el Mago) les ofreció dinero, diciendo: Dadme también a mí este poder. Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, que piensas que el don de Dios se obtiene por dinero.”(Hechos 8.18,20). Simón el Mago, se da cuenta que ha pecado gravemente con su pensamiento de comprar las gracias de Dios con dinero, pero San Pedro no le dice: “ego te absolvo...etc”. sino: “Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y RUEGA A DIOS, si QUIZÁS te sea perdonado el pensamiento de tu corazón”(Hechos 8.22). Ni siquiera un Apóstol se considera con poder para perdonar los pecados cometidos contra Dios. El cristiano sólo puede (y debe) perdonar los pecados que contra él se cometan. El ofendido es quien puede y debe perdonar a su ofensor, como enseñó Jesús en el Padre Nuestro. “ y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores”(Mateo 6.12). En este mismo sentido, es que también dice la Escritura: “Confesaos vuestras faltas los unos a los otros”(Santiago 5.16).
En cuanto al perdón de los pecados, tampoco es posible obtenerlo de ninguna otra manera, sino mediante la confesión hecha a Dios, quien se reserva el derecho a perdonarnos, si nuestro arrepentimiento es verdadero. El ministro, sólo predica el Evangelio del perdón y declara, a modo de Notario, que los pecados confesados al Señor, si se cree en él, nos son perdonados gratuitamente por su gracia.
“De éste (Jesús) dan testimonio todos los profetas, que todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre”(Hechos 10.43). Es pues, la fe en Cristo, el único modo por el que se accede al perdón de Dios.
“ ..y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones” (Lucas 23.47). Predicar, anunciar, en nombre de Cristo el arrepentimiento, es poner el perdón a disposición de todos los que crean este mensaje. No hace falta mas: arrepentimiento y fe verdaderos en el Señor Jesucristo.
En cuanto a “gracias” que saquen las almas del Purgatorio, es triste tan sólo el pensar que tal lugar, pudiera existir. Durante siglos, se creyó en la existencia de otro lugar, el Limbo, del que Tomás de Aquino fue su inventor, a donde se suponía, iban los niños muertos sin bautizar. Evidentemente, tal absurdo se debió a elucubraciones mentales del teólogo tomista mencionado, pero carecía de base en las Santas Escrituras y, en la actualidad, el Papa mismo, ha expresado que no existe nada parecido al tal Limbo. Me imagino que llegará un día, cuando diga lo mismo respecto al Purgatorio. El purgatorio, una invención medieval, ha sido llamado, y con razón, “la sartén de los frailes”, porque constituía y constituye, una fuente de financiación de la iglesia-institución.
El reformador agustino Martín Lutero, argumentaba en su lucha contra las Indulgencias, que si fuese cierto que las Misas aplicadas a los difuntos, acortaban la estancia en el Purgatorio, todos los curas, por simple caridad cristiana, tendrían que estar diciendo Misas continuamente y sin descansar, a fin de librar a las almas de tan terribles sufrimientos. Sin embargo, no dicen una Misa, si no se la pagan. Además, la sola idea de un Purgatorio, atenta contra el corazón mismo del Evangelio. Es tanto como afirmar que Cristo perdona “a medias”, dejando sin borrar parte de la mancha de nuestros pecados, para que nosotros tengamos que expiarlas en el supuesto Purgatorio. Tal suposición es claramente blasfema, puesto que no hay otra enseñanza de las Escrituras mas clara que ésta: Dios perdona totalmente. La sangre de Cristo derramada una sola vez en la cruz, limpia el pecado total y completamente. Pretender pagar a medias con Dios y su Cristo, o tan siquiera una parte de nuestros pecados, es ofenderle, por cuanto el perdón y todas las demás gracias del Señor, son completamente gratuitas. Veamos las siguientes citas bíblicas que así lo afirman:
“Sabiendo que fuisteis rescatados..no con cosas..como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo “ (1ª Pedro1.18,19). Nadie puede ser salvado por muchas donaciones que dé o haya dado a la Iglesia. Eso sería caer en el pecado de Simón el Mago, por eso se llama “simonía” en el que muchas Iglesias han caído por largo tiempo y aun siguen cayendo. Todo lo que Dios nos da es absolutamente gratis, sólo por su Gracia, nunca por nuestros méritos. Esta es una de las enseñanzas mas básicas de las Escrituras.
“...la sangre de Jesucristo, su hijo, nos limpia de todo pecado”(1ª Juan 1.7). ¿Qué pecado necesito limpiarlo en el Purgatorio?. La sangre que Jesucristo derramó en el Calvario, es nuestro único Purgatorio.
“ Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre,....a él sea gloria...Amén.” (Apocalipsis 1.5,6).
“..han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por eso están delante del trono de Dios...”(Apocalipsis 7.14,15).
“...estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.” (Romanos 5.9).
“ en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.”(Efesios 1.7). Ni la confesión al cura, ni peregrinaciones, ni indulgencias, ni ninguna otra invención humana, nos puede procurar la redención o salvación y el perdón, sino la sola sangre de Cristo que nos es dada gratuitamente, por su sola gracia.
“ en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.”(Colosenses 1.14).
La primera vez que tenemos noticias de la confesión de los pecados al oído de un Presbítero es en 1215, en el IV Concilio de Letrán, donde se impone que se practique por lo menos una vez al año. Luego, sería en el Concilio de Trento, que duró, como ya dije, dieciocho años, de 1545 a 1563, donde se establecerían los cánones de la Confesión y Penitencia en el año 1551. Así, la Iglesia de la Contrarreforma, además de usurpar un poder que sólo pertenece a Dios, sentó las bases para su posterior dominio sobre los humildes y sobre los poderosos, por cuanto –a través del Confesionario- estuvo siempre informada de los secretos de todos sus feligreses, desde los reyes y poderosos hasta los pobres y mendigos, utilizándolos a su conveniencia, porque aunque violar el “secreto de confesión” se considere pecado grave, de este pecado también pueden ser absueltos los propios confesores. De esta manera han manipulado siempre los trejemanejes de la política y la economía, por medio de los confesores particulares que tenían los reyes y las familias nobles y adineradas, como lo mostraron los registros de confesores particulares que, por generaciones, habían ejercido como tales en muchas familias, registros que se encontraron en los asaltos a conventos durante la Revolución Francesa, así como por los soldados de Napoleón Bonaparte y en otras contiendas mas modernas. Un amigo de mi abuelo le contó como en la cárcel franquista donde estuvo preso, casi siempre sacaban para fusilar a los que previamente, se habían confesado. Muchas religiones anteriores al Cristianismo, practicaban como rito de iniciación, una confesión general o total a sus sacerdotes, con el fin de tenerlos sujetos el resto de sus vidas y evitar su deserción. Católicos ha habido que no practicaban el tercero de los sacramentos de su Iglesia, la Penitencia, que implica Confesión detallada de todos los pecados que se recuerden, si no iban embozados con sus grandes capas, para preservar su identidad; incluso otros lo hacían con la túnica y caperuza de penitentes para guardar el anonimato, tanto en la confesión, como en el cumplimiento de la penitencia impuesta. De ahí nuestros nazarenos de Semana Santa, que confunden los turistas con gente del Ku-Klus-Klan.
El Padre Chiniquy, canadiense, después de oír durante muchísimos años confesiones, escribió un libro titulado “El Cura, la Mujer y el Confesionario”, que presté a alguien y aun sigo esperando que me lo devuelva, en el que sin decir nombres, ni dar datos que pudieran revelar identidades, pone los pelos de punta por los casos que cuenta, tanto de sus feligresías fijas como itinerantes, además de las de otros curas, a los cuales también oyó en confesión. Una de las narraciones que mas me impactó, fue la de una joven que acudió a él a confesarse, pero con una sola condición. No quería decirle el pecado que cometió. Su llanto inconsolable demostraba que estaba real y verdaderamente arrepentida, pero no podía, ni quería decirle cual era el pecado que tanto la agobiaba. Siguiendo los preceptos canónicos de su Iglesia, no pudo el cura darle la absolución. Años después, atendió a otro cura moribundo que le refirió en confesión un gran pecado: siendo párroco de una iglesia escuchó la confesión de una joven que se acusaba de haber mantenido relaciones sexuales con un sacerdote. Cambió la joven de parroquia y le confesó al nuevo párroco este pecado y pudo ver, como el nuevo cura la acosaba, hasta que consiguió también, que se acostara con él. Volvió a cambiar por tercera vez de parroquia y de ciudad. Aquí también se confesó diciéndole al nuevo párroco, que había mantenido esas relaciones con dos sacerdotes. Volvió a repetirse con este tercero la misma situación de acoso, hasta que obtuvo el mismo resultado y, volvió una cuarta vez, a cambiar de parroquia y de ciudad, donde se confesó con el cura, ahora moribundo, que también la volvió a conquistar; (no recuerdo si fueron tres o cuatro las veces en que este triste episodio se repitió), por lo que dejó de ir de una ciudad a otra, estando con él durante los años que la joven vivió, hasta que su pena interior la llevó a una gran depresión que le causó la muerte. El cura moribundo se culpaba de ello, y el cura Chiniquy le absolvió y, en su fuero interno, recordó a la muchacha que vino a él por absolución, pero que no quiso contarle cuál era su pecado. Y lo entendió. El padre Chiniquy dejó de escuchar confesiones y aprendió de la Biblia, que la confesión de los pecados debe hacerse sólo a Dios, único que tiene poder para perdonar a los que, arrepentidos y con fe en su Hijo, acuden a él pidiéndole perdón. A nadie mas le interesan nuestros pecados, sino al Señor que nos ama y arde en deseos de perdonarnos. Por eso nos envió a su Hijo Jesús como “ el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”( Juan 1.29).
En la edad media, eran los Papas los que enviaban a coaliciones de ejércitos internacionales a Tierra Santa, prometiendo a estos guerreros, indulgencias y hasta la vida eterna, si morían en las Cruzadas. Las “cruzadas” son guerras santas, guerras bajo el signo de la Cruz, guerras en nombre de Cristo. En España se aplicaron primero contra los musulmanes españoles, después contra los herejes protestantes en España y en Europa y, finalmente contra los Rojos, considerando como tales a cuantos defendieron la legalidad republicana, fuesen creyentes o no. No sé por qué nos quejamos cuando son los musulmanes los que declaran estas “guerras santas” contra Occidente. No sé por qué se sorprende la gente cuando el Cardenal Pla y Deniel en 1940, calificó la guerra civil española de “Cruzada”, y Pío XII el mismo 1 de Abril de 1939 que proclamó Franco su victoria, le envió un telegrama de felicitación, agradeciéndole a Dios la “victoria católica”, guardando también un culpable silencio, ante el conocimiento cierto, que tuvo, del genocidio fascista contra los judíos. No se por qué se sorprende la gente cuando la iglesia-jerarquía, otorga al Dictador Franco el privilegio de ir “bajo palio”, y el ya, mas dudoso, -por macabro- privilegio de tener consigo, mientras moría, parte del cadáver de una pobre monja de Ávila -el brazo-, que lleva cuatro siglos dando tumbos, sin reposar en paz, como corresponde a cualquier cadáver de cualquier ciudadano, sea cristiano o no. No sé por qué nos sorprendemos que se tenga que usar como edredón el manto de la virgen del Pilar, cuando próximo a comparecer ante el Juicio de Dios, ninguna de estas pamplinas podrían servirle. Tampoco entiende nadie, por qué se niega la comunión a un divorciado y la iglesia-jerarquía chilena, se la da a Pinochet. Resumiendo, la iglesia universal de Jesucristo, debe mucho a la Reforma del siglo XVI, pero tiene que seguir reformándose, porque el día que deje de hacerlo, habrá abierto la puerta a Satanás, para que se instale en ella. Las revoluciones no pueden instalarse como institución, porque se corromperán. Han de ser continuas, permanentes. Recuérdese al Partido Revolucionario de México, que al instalarse en el poder tantos años, se institucionalizó e incluso pasó a llamarse Partido Revolucionario Institucional, el histórico P.R.I., que alcanzó cuotas de corrupción posibles de igualar, pero no de superar, por otros partidos políticos de Latinoamérica.
Desgraciadamente la corrupción es innata al ser humano. El ejercicio del poder, corrompe. A unos mas que a otros, es cierto, pero corrompe. Mi abuelo decía de alguna gente arrivista y beata, que ellos, cuando rezaban, lo hacían así: “Señor, no te pido que me des, sino que me pongas donde haya”. También existe un refrán que señala la facilidad del ser humano para corromperse, una vez toca poder: “Para conocer a fulanillo, dale un carguillo”. ¡Cuánto acoso laboral, ascensos inmerecidos, nepotismo, etc., atestiguan la veracidad de la propensión del ser humano a corromperse!. También el dicho popular de que “todo el mundo tiene un precio” apunta en esa dirección, dando por sentado, de que todo se reduce a ir añadiendo ceros, hasta que la cifra compense. Sabemos, no obstante, que la honradez existe y que, gracias a Dios, hay mucha gente con principios rectos que, si no imposible, sí es muy difícil comprar, sobornar, manipular o, incluso chantajear. Pero también sabemos, que son precisamente esta gente, los que mas huyen del poder.
Por eso es necesario que la iglesia de Jesucristo viva en una permanente reforma, lo que equivale a vivir en permanente lucha contra la corrupción, sea ésta del tipo que fuere y esté donde quiera que estuviere. (Notas 59,60,61)

La parte de la iglesia que aceptó esta Reforma, utilizó las viejas y artísticas iglesias que existían en sus países, para celebrar en ellas el culto cristiano. Y construyeron nuevas iglesias, mas sencillas, pero mas iglesias. De hecho, las iglesias reformadas y las “evangélicas” que de ellas descienden, siguen empeñadas en construir mas y mas iglesias, templos y capillas. Todo el cristianismo católico, ortodoxo y protestante, tienen esta misma fiebre inmobiliaria. Será porque el cristianismo en general, ha perdido su esencia fundamental y está mas preocupado en engrandecer y ensanchar cada cual a su organización eclesiástica, que a la persona y obra del propio Señor, a quien todos dicen servir. Cada iglesia, confesión y organización cristiana, se ocupa en su propia gloria, poder y prestigio, olvidando en la práctica que, sólo es al Señor, a quien pertenece el Reino, el Poder y la Gloria.
La iglesia debe seguir reformándose. Debe renunciar a todos sus privilegios, donde los tenga. A todos sus bienes materiales, que debe entregar a los pobres de este mundo. Miremos al África o a cualquiera otra parte, y los encontraremos por miles, en este mundo injusto y capitalista que, entre todos, hemos creado, contrario a la voluntad de Dios. La iglesia no debe ser rica. No debe tener ecónomos, sino diáconos para atender a los pobres. No debe poseer acciones, ni invertir en bolsa, sino en buenas obras que glorifiquen el nombre de Dios entre las gentes. La iglesia no debe tener negocios, ni suyos, ni de titularidad interpuesta de empresarios testaferros. No debe recibir ni un euro de ningún Estado. La iglesia no debe tener escuelas ni universidades, eso es usurpar las funciones de los Estados; la enseñanza religiosa debe recaer en los padres cristianos, en las escuelas dominicales, en las catequesis de adultos. No debe involucrarse en empresas, ni siquiera con la intención de usar para el bien sus beneficios. No debe tampoco chantajear de ninguna manera a sus fieles, para obtener de ellos cuotas, diezmos, donativos, y si a pesar de todo, los fieles aportaran estas cosas, debe emplearlas sólo en atender a los necesitados y en las misiones. La iglesia no debe pedir a los no-creyentes, para hacer sus obras. Debe sostenerse sólo por las ofrendas voluntarias de los creyentes. Ninguna iglesia debería tener poder político ni económico alguno. El poder de la iglesia debe ser el poder del Espíritu Santo, el del amor y el de la verdad de Jesucristo.
La iglesia debe abandonar el clericalismo, y poner en práctica el “sacerdocio universal de todos los creyentes,” atendiendo a los dones que el Espíritu da a cada una de ellas, para su servicio y edificación, como Cuerpo de Cristo. El clericalismo es uno de los peores cánceres de la iglesia. No sólo en las ramas católica y ortodoxa, donde es evidente, sino también en la rama protestante o evangélica, donde está mas soterrado. Porque los pastores, como los curas y los popes, forman también un verdadero cuerpo clerical en cada denominación. Hay también jerarquía. Puede que no les llamen Obispos, pero sí Presidentes, Moderadores, Coordinadores, Secretarios, Supervisores, etc.,etc., que ejercen las mismas funciones que Obispos, Cardenales, o Patriarcas. No nos engañemos. En todas partes se cuecen estas mismas habas, porque el ego del ser humano es fuerte, aún en la iglesia. Hemos de llegar a poder decir:
“no vivo ya yo, sino que vive Cristo en mí". (Aquí termina la Sección 11. Para continuar leyendo este libro por la Sección 12, haga CLIC en "Entradas Antiguas")