23-LAS O.N.Gs. Y LAS MISIONES.
Se trata de las “subcontratas”. Ya conocemos, cuantos somos o hemos sido trabajadores y obreros, lo que esto significa y sus malas consecuencias.
Una empresa recibe una licitación para ejecutar una determinada Obra, pero no la hace ella misma, sino que subcontrata a otra segunda para que la ejecute, normalmente, por un costo inferior. Es la empresa principal la que paga a la subcontratada y se queda con la diferencia de coste. Esta práctica capitalista, empeora las condiciones laborales y económicas del trabajador, en cada subsiguiente subcontrata.
Así, las iglesias del sistema, sean grandes o pequeñas, no suelen realizar por ellas mismas la tarea encomendada por el Señor de “predicar el Evangelio a toda criatura”, sino que “subcontratan” a diversas organizaciones llamadas “Misiones”, para que la hagan. Es tan cómodo el sistema, que las misiones de todas clases abundan en la Cristiandad.
Sucede lo mismo con los honorables ciudadanos del Primer Mundo rico y capitalista. Sabemos cuanta miseria, enfermedad y hambre hay en el mundo. Un 80% de la humanidad son pobres. La solución a este verdaderamente importante problema, exigiría de cualquier ciudadano honrado, encararse a su propio Gobierno y Estado, exigiéndole una pronta y humana solución. Pero sabe también, que si su Gobierno se apresta a ello con seriedad y decisión, su nivel de vida se verá indiscutiblemente afectado...y eso, amigo, es otra cosa. Así que crea las bienintencionadas O.N.Gs, aporta una cuota, da un donativo, apadrina un niño, etc., y tranquiliza su honorable conciencia, sin correr el peligro de enfrentarse con ningún Estado ni Gobierno, ni parecer un provocador revolucionario, ni correr el riesgo de ser aporreado u encarcelado por sus protestas, manchando así su currículo de buen ciudadano cristiano. Y todos contentos.
Estamos dispuestos a limosnear, pero no a compartir. Estamos dispuestos a hacer caridad, pero no a hacer justicia. Y el Reino de Dios que predicamos, es el que trae Justicia a la tierra, para que reinando la Justicia, pueda también reinar la Paz.
Las O.N.Gs no solucionarán el problema de la Injusticia. Son los Estados los que pueden, y deben solucionarlo. Pero es necesario abolir el sistema capitalista, ojalá pacíficamente, que es quien lo causó y quien lo agranda cada vez mas.
Cualquiera puede crear una O.N.G. Hay miles de ellas.
Cualquier ciudadano cristiano puede formar una Misión. Hay miles. Abren una oficina, le ponen un bonito y sugestivo nombre, unos mapas y carteles, fotografías y ...a visitar parroquias, iglesias, instituciones cristianas, etc., exponiéndoles o presentándoles un plan de evangelización en un lugar concreto del mundo, apoyado con un buen material audiovisual que lo haga atractivo. Una apelación a las conciencias, al deber cristiano de anunciar el Evangelio al mundo, y una colecta. Repitiendo la operación las veces que hagan falta, se obtendrán medios económicos para sostener uno o varios misioneros, encargados del proyecto.
Estos misioneros suelen ir al país en cuestión, uniéndose a alguna iglesia ya establecida, a la que se ofrecerán para ayudar al presbítero, en algunas actividades como catequesis, escuela dominical, juventud, etc., y se ofrecerán para predicar ocasionalmente. Se informará a la misión de las necesidades o proyectos que necesitan financiación y , sobre todo, harán muchos videos y diapositivas en las que, naturalmente aparezca el misionero, inmerso en tales actividades. Todo este material lo enviará a las oficinas de la misión, que lo ordenará y distribuirá o exhibirá entre las congregaciones, haciendo del misionero, poco menos que un san pablo cualquiera. Estas campañas reunirán mas recursos para nuevos misioneros, que serán enviados a otras partes a colaborar con las iglesias locales, tomando constantemente testimonio gráfico de sus actividades que, la mayoría de las veces, suelen presentar como suyas propias, pasando por alto a los presbíteros locales, los que suelen callar, para no poner en peligro la ayuda económica, que suelen percibir de las misiones que apadrinan a su misionero colaborador.
Cada dos años, aproximadamente, los misioneros regresarán a sus países, para ver a sus familias y participar en unas rondas de visitas a iglesias e instituciones, que habrá preparado la misión. Esto se llama ir de “deputation”, (de diputeison). Ir de recaudación, porque así se sostienen las misiones, sus funcionarios y las respectivas parafernalias que a cada una de ellas le sean propias. Fondos que la mayoría de los creyentes aportan generosamente, por cuanto así creen cumplir con el mandato de Cristo de predicar el Evangelio. Con ello tranquilizan sus conciencias, sosteniendo con largueza estas misiones, sobre todo los cristianos americanos.
Conocí, allá por los años sesenta, a un misionero que considero típico, por ser espejo de otros muchos que he conocido. Le llamaré Mr. Smith, aunque tal vez, así se llamara. Era hombre de buen carácter, con familia a su cargo, excelente piso de alquiler y lujoso automóvil larguísimo que se había traído de América, en el que transportaba los domingos a su familia a la iglesia, y a diario a sus hijos, a una especie de Liceo o Colegio Inglés u Americano.
Los domingos de Resurrección, tenía la iglesia un servicio a las seis de la mañana y después, solíamos ir todos a un olivar, a los pies del “Monte Coronao”, a las afueras de Málaga, mas o menos por donde hoy se levanta una de las fases de La Palmilla. Allí pasábamos juntos la mañana, y también solíamos comer juntos. Ese domingo se hicieron muchas fotografías, alguna de las cuales creo conservar.
Mi sorpresa fue grande cuando, en Navidades, me enseñó el Rvdo. D. José Luis García, un Christma impreso en tríptico, del que Mr. Smith había hecho unos mil ejemplares, para enviar a hermanos de América, con una fotografía de su familia y otras de la congregación, tomadas el domingo de Resurrección en la excursión matinal al olivar que luego fue La Palmilla, con una frase en inglés que decía: “Esto es parte de nuestra obra”. El Rvdo. y yo, sonreímos, porque ni una sola persona de las que aparecían en las fotografías, había sido ganada para Cristo por el Misionero. Todas eran cristianas antes de la llegada de este San Pablo americano a la ciudad de Málaga. Estaba claro que necesitaba justificar el enorme gasto que causaba su estancia en la Costa del Sol. Enorme digo, porque superaba con creces al modesto sueldo del Pastor. Pero, claro, resulta que, por aquel entonces, la Misión de Carolina del Sur sostenía económicamente a toda la U.E.B.E., entonces incapaz de sostenerse a sí misma con sus solas ofrendas, como por otra parte, sucedía también con el resto de denominaciones. También sostenían al Seminario en Madrid, y a los profesores norteamericanos que en él enseñaban.
Si cualquier Misión enviaba un Misionero, la iglesia local no podía hacer por menos, que recibirlo.
Yo solía visitar por aquellos días, a algunas personas que vivían en el viejo Perchel, en las chabolas de las Playas de San Andrés, donde unos ciento treinta años antes, fue fusilado el General Torrijos y sus compañeros, que lucharon por las libertades patrias. El Misionero quiso acompañarme con su cámara de fotos al hombro. Me costó mucho quitármelo de encima y me escabullí como pude, porque tenía claro que, en modo alguno, me podía presentar en aquellas humildes chabolas, saliendo de un lujoso coche americano.
Conocí a otro misionero, creo que cubano, por lo anticastrista que se mostraba, sostenido por otra Misión Norteamericana, llamado tal vez Mr. Rosa, Clavel o algo de flores, que vivía en un lujoso chalet del Limonar, lo mas cosmopolita de Málaga en aquella época, a quien los presbíteros Don Antonio Leiva, Don José Ríos, Don Juan Bascuñana y yo, jóvenes seminaristas por entonces, llamábamos “el santo del Sinaí”, por la situación montañosa o elevada de su casa, y por su beatífico semblante, similar a los santos que pintara El Greco, azulados y alargados, que decía “vivir por fe” y que debía tener muchísima, a juzgar por lo bien que vivía. Este Misionero formó una congregación, con los miembros que arrastró de otra.
También conocí a otro prototipo clásico de misionero americano, Mr. Ron, Rot, Cron o algo parecido, que sólo para ministrar a su familia y a tres personas mas, que formaban su congregación, su Misión americana le pagaba su sueldo, mas el colegio de los niños, teléfono, y calefacción. Sólo en calefacción, pagaba el misionero cincuentamil pesetas de los años setenta, única cifra que retengo en mi memoria, por ser la equivalente, mas o menos, a la mensualidad que ganaba un mecánico como yo en la Compañía Telefónica. La Misión pagaba también un buen local, donde instaló una moderna Capilla en un Parque de Móstoles, pueblo de Madrid.
Otro presbítero, entró en contacto con los Hermanos de Plymouth, quienes aportaron donativos para la adquisición de una casa de dos plantas, situada en una estrecha callejuela desembocante en la conocida calle de Carretería. En la planta superior vivía la familia y en la inferior se adecuó, una pequeña, pero muy coqueta Capilla, con cristales emplomados y demás detalles, que la convertían en un hermoso sitio de reunión. Nunca superaron la docena de creyentes, según mis noticias. Exceptuando la Capilla del Cementerio Británico (que nunca se dedicó a la evangelización de los malagueños) y la de Ollerías, fundada por don Manuel Matamoros, según creo, era la tercera mas antigua de la ciudad de Málaga. Su gobierno eclesiástico no era colegiado con los demás presbíteros, sino mas bien totalitario, parecido al del rey Enrique cuando se autoproclamó Cabeza de la Iglesia de Inglaterra. La Capilla estaba a su nombre, cosa habitual en aquellos días de ausencia de libertad religiosa, y quien no estaba de acuerdo con su visión, sólo podía marcharse a otra congregación. Pasados los años, viejo y enfermo, fue a refugiarse a casa de su hijo en los Estados Unidos. Vendió la casa y la Capilla, como si fueran de su propiedad, dejando a la congregación en la calle.
Otra congregación, integrada en una Organización que lleva muy a gala su gobierno democrático, y el principio de la soberanía de las congregaciones locales, se vio obligada a abandonar su Capilla, la mas amplia y bonita de Málaga, construida con el esfuerzo de años por sus miembros, porque no aceptó el cambio o la sustitución de su Reverendo, que la Organización quiso imponer a la congregación local, soberana en sus decisiones, aunque visto lo cuál, sólo en teoría. En este caso, las escrituras del edificio estaban a nombre de una entidad misionera americana.
Otra congregación de unas cien personas, tuvo que abandonar también su templo, construido también con el esfuerzo de sus miembros, por no aceptar que la Organización respectiva se entrometiera en un caso de disciplina, que la congregación local había ya resuelto con la privación de la Santa Cena y la plena restitución del daño causado por el infractor. La Organización quería recurrir a los tribunales civiles, en contra de lo estipulado en las Escrituras (1ª Corintios 6.1-7). Esta falta de misericordia, motivó que la congregación local, como un solo hombre, decidiera, sin entrar en discusiones, buscar un nuevo local y abandonar para siempre la pertenencia a la Organización. En este caso, el edificio estaba a nombre del Organismo, que se nutría de los fondos que un grupo de empresarios cristianos, habían creado filantrópicamente, para la compra de locales y el mantenimiento de algunos de sus ministros. L Berkhof, en su Teología Sistemática, dice respecto al “Gobierno de la Iglesia”: “Cada iglesia local es una iglesia completa de Cristo, equipada por completo con todo lo que se requiere para su gobierno. No tiene...necesidad de gobierno que le sea impuesto de fuera...una imposición semejante sería...contraria a su naturaleza.” Y sobre la autoridad y prerrogativas de las Asambleas Mayores (Presbiterio y Sínodo), añade: “No se les permite enseñorearse de las iglesias locales o de sus miembros...ni mezclarse con los asuntos internos de una iglesia local bajo ninguna circunstancia ni bajo todas las circunstancias...La idea de que un presbiterio o sínodo puede...imponer cualquier cosa...sobre una iglesia particular, es en esencia, concepto católico-romano”.
También la Parroquia de San Carlos Borromeo, en Puente Vallekas, (cerca de la cual, en el número 16-1º de la misma calle Peironcely, viví un par de años, al iniciar mi ministerio en Madrid), le pasó lo mismo. Su templo le fue arrebatado a la feligresía, por la Organización a la que el edificio pertenece, porque los tres presbíteros que la ministran, Don Enrique Castro, Don José Díaz y Don Javier Baeza, optaron por los pobres y desfavorecidos, desde hace treinta años; utilizando la “casa de Dios” para “casa de indigentes”, simplificando al máximo las ceremonias, renunciando a las vestiduras y ornamentos litúrgicos, celebrando la eucaristía con pan y vino normales, limpiando sus paredes de vírgenes y santos y, predicando un Evangelio consolador del pobre. La Organización, ha destinado contra los deseos de los parroquianos, el edificio para uso de Cáritas, que es todo lo mas que la Jerarquía romana está dispuesta a aceptar que se haga por los pobres: “caridad”, pero no “justicia”.
Estos ejemplos van todos encaminados a mostrar lo difícil, por no decir lo imposible, que es servir al Señor Jesucristo, cuando las diversas Organizaciones de las distintas Iglesias, se han apropiado de Su Persona y de Su Evangelio de tal manera, que no dejan a otros que tienen distinta concepción que la suya, que realicen su apostolado. Como los fariseos, “no sólo ellos no entran, sino que a los que quieren entrar, se lo impiden” (Mateo 23.13).
También conozco ministros que, en los primeros años de los sesenta, cuando se originó en España la gran controversia que conmocionó el panorama evangélico, a causa de la reintroducción del Calvinismo, iniciada por el Dr. Don David Estrada y la editorial El Estandarte de la Verdad, (102) con su reedición de los sermones de Spurgeon y demás literatura clásica reformada, dado que la teología imperante era la Arminiana, a pesar de su frontal oposición al Calvinismo como cuerpo de doctrina y a los pocos que por entonces lo sosteníamos, se replegaron en su furibunda ofensiva, cuando necesitaron la ayuda económica de la Strict Baptist Mission y otras de iguales principios reformados.
Hubo y hay otros misioneros, a quienes el Espíritu Santo –al decir de los tales- les ha llamado a servir al Señor , nada menos que a la Costa del Sol, cuyos estipendios dejan helada el alma; de manera que en nada se ajustan al fondo ni a la forma como San Pablo se condujo, cuando escribió: “he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado o para tener hambre, así como para tener abundancia como para padecer necesidad” (Filipenses 4.11,12).
Los cristianos y las iglesias que quieren cumplir con la orden de Jesucristo, de predicar el Evangelio del Reino a todo el mundo, y delegan para ello, en las Misiones, sean las que sean y se llamen como se llamen, no sólo no cumplen con la orden de Jesús, sino que contribuyen a la corrupción de la iglesia-institución, de la iglesia-organización, de la iglesia-babilónica o iglesia-ramera del Apocalipsis.
Las iglesias de Jesucristo han de copiar, también en esto, a las iglesias primeras del Nuevo Testamento. Las Misiones no pueden ser la manera de sostener a vagos, ni a vividores, que aterrizan en nuestras congregaciones, incapaces de trabajar, queriendo hacer mundo a costa del amor que otros tienen por Cristo, que les lleva a ofrendar, a veces con verdadero sacrificio, para que otros como ellos, “cuyo dios es el vientre” (Filipenses 3.19), vivan con lujo. A estos llaman las Escrituras falsos obreros, falsos ministros, perros y mutiladores del cuerpo (de la iglesia). (Filipenses 3.2).
El de Misionero, en la Biblia llamado “evangelista”, “...haz la obra de evangelista, cumple tu ministerio” (2ª Timoteo 4.5), es un ministerio que el Señor levanta en la iglesia local, igual que el de presbítero, anciano, etc. (103,104)
Si este misionero recibe convicción de parte de Dios, para ir a algún lugar concreto, que se prepare aprendiendo el idioma, la historia, las costumbres, la idiosincrasia de la gente, su manera de vivir, etc.; que aprenda a amar ese lugar y se adapte totalmente a él, hasta el extremo de tomar la nacionalidad del pueblo donde el Señor le haya llamado a servir; si visten y cantan de una manera especial, él también; si sus vecinos viven en cabañas, él también. La identificación ha de ser completa. No puede seguir tomando el té a las cinco de la tarde; tiene que comer lo mismo que ellos, e incluso llegar a pensar igual; no puede considerarse superior; porque un misionero no es un “civilizador”, él tiene que adaptarse a la civilización y a la cultura de los que quiere evangelizar. Si no actúa así, fracasará; porque no formará iglesias autóctonas, sino sucursales de las que existan en sus país de origen. Ha de estar dispuesto a vivir y a morir en ese país al que ha sido llamado, y en las mismas condiciones que lo hagan en el pueblo que evangeliza. De lo contrario, como suele ocurrir, no será un misionero sino un turista que, cuando se canse, cuando fracase o cuando se jubile, correrá a refugiarse en la comodidad de su nación, porque echa de menos sus costumbres, sus paisajes, sus gentes; lo que indica que allí estuvo siempre su corazón.
Tampoco un misionero debe hacer de sus evangelizados, prosélitos de la política de su país; sino tomar conciencia de la realidad de la nación que evangeliza, optar por los pobres, y dejar de ser extranjero en él (105,106,107)
De visita en Holanda, donde fui tratado con la mas cristiana hospitalidad en Baarn, Nieuw Beijerlan, haciendo incluso de turista en Delft, la Toledo holandesa, acompañado del Sr. Kerkhof, en los polders, los molinos y, en la provincia deAlmeria (ellos no sabían que en España, tenemos otra con igual nombre), lo fui por Ds. Keizebrin y de la que guardo buenos recuerdos. Pude oir en casa de uno de los varios hermanos de los que me hospedaron, que había habido o iba a haber, en cierto lugar que no recuerdo, una reunión de Misioneros que habían servido al Señor en África del Sur; donde por entonces, estaban en pleno apartheid. Asistirían o asistieron, Misioneros y Dómines que ya estaban jubilados y otros, que habían pasado años allí. Naturalmente, en los días de mi visita, todos se encontraban en Holanda, donde tuvo lugar la reunión, digamos, entre camaradas. Pude pues, deducir que, ministraran los años que cada cual hubiere ministrado en Sudáfrica, todos se hallaban ya, definitivamente, en Holanda, su país; unos, jubilados, habrían regresado para terminar en él sus días y otros, aun en activo, porque no pudieron estar fuera tanto tiempo y ahora servían al Señor en su propia nación.
Así, pude ver que, fueran los que fueran los asistentes a la reunión de la que oí hablar, ninguno de aquellos ministros, antiguos servidores en Sudáfrica, había amado lo suficiente al país africano. Porque, de haberlo amado de verdad, se habrían quedado allí hasta el día de la resurrección, ministrando al Señor y apoyando, por supuesto, la lucha pacífica contra la injusticia del apartheid.
El ejemplo de misionero nos lo han dado algunos curas y pastores que, en contra de las Jerarquías de sus iglesias respectivas, siguen sirviendo al Señor y trabajando por la Justicia a favor de los pobres, en toda América Latina. (108,109,110)
Especialmente, aquellos que fueron tiroteados en El Salvador, Monseñor Romero, Rvdo. Rutilio Grande, y los profesores de la U.C.A. Rvdos. Ignacio Ellacuría, Amando López, Juan Ramón Moreno, Ignacio Martín-Baró, Segundo Montes y Joaquín López, además de la pobre cocinera Elba Ramos, con su hija Cecilia, de tan sólo dieciséis años; y la lista se abultaría muchísimo, si incluimos a todos los que fueron cruel y vergonzosamente asesinados por el ejército regular de este país centroamericano, con la complicidad del embajador norteamericano Willian Walker, en los años ochenta, como las cuatro monjas Ita Ford, Maura Clarke, Dorothy Kazel y Jean Donovan, violadas y asesinadas por las mismas fechas, por sus militares fascistas, en obediencia servil al Imperio Capitalista, sin que Norteamérica, su país, haya hecho lo suficiente para esclarecer sus muertes. En San Salvador, también las Iglesias Evangélicas aportaron sus mártires en estos convulsivos años de violencia fascistocapitalista, como el Pastor Policiano Albeño Martínez y su hermano Raúl, la Secretaria de Prensa de la Comisión de Derechos Humanos, miembro de la Iglesia Bautista, María Magdalena Enríquez, asesinados por el ejército en 1980, el Pastor de la Iglesia Luterana David Fernández, cuatro años mas tarde, el Pastor evangélico norteamericano,Christopher Williams en 1985, la hermana María Cristina Gómez, de la Iglesia Bautista, muerta en 1989 y el hermano César Humberto López, bautista también, de la iglesia Enmanuel, que lo mataron en 1998. Estos sólo en El Salvador, donde murieron tantos por defender la causa de los pobres, que el color azul y blanco de su bandera debería ser cambiado por el rojo de tanta sangre cristiana, obrera e india vertida.
También en la Dictadura del Triunvirato militar de Argentina murieron muchos, asesinados por un ejército vendido al Imperio y traidor a su pueblo, como el Pastor Víctor Biochenco y su esposa Lilian Jana Coleman de Biochenco, ambos de la iglesia evangélica de Conquín (Córdoba), hechos desaparecer en el ignominioso Campo de detención “La Perla” en 1976. También en el mismo año desapareció Inés Adriana Cobo, miembro de la Iglesia Metodista en Buenos Aires, tres meses mas tarde desaparece Alba Garófalo, de la misma Iglesia. A finales de 1980, en Guatemala, fue asesinado el Pastor Santos Jiménez Martínez y en 1981 lo fue el misionero de la Iglesia Menonita John David Troyer, a pesar de ser norteamericano, país que apoyó la cruel dictadura del General Efraín Ríos Mont, que para vergüenza de los evangélicos, fue Pastor, militó en la católica Democracia Cristiana, antes de convertirse en genocida de tribus indígenas. En Méjico, Oaxaca, derramó su sangre Abdón Julián, miembro de la Iglesia Evangélica Bautista, en 1987, junto a Martiniano Martínez y Terencio Vázquez, los tres de la misma Iglesia. Y Uruguay vio morir al Pastor de la Iglesia Evangélica Metodista, Héctor Jurado. Esta lista, muchísimo mas larga, la he obtenido de los servicios koinonía, cuya dirección incluyo en la Bibliografía de este trabajo.
Las iglesias que quieren anunciar el Evangelio del Reino de los cielos, sufrirán persecución, como cualquiera, creyente o no, que luche por la Justicia. Evidentemente, las iglesias que se acomoden el Sistema no. Son parte integrante de la Babilonia y participan del mismo espíritu mercantilista que ella. Cuando leen las Escrituras tienen sobre sus ojos un velo, como decía Pablo de la iglesia judaica, que les impide entenderlas en clave del Reino de Dios y, en esta ceguera espiritual permanecerán hasta que el velo les sea quitado. Conservemos todo lo bueno que nos trajo la Reforma, la Palabra de Dios, la “sola Scriptura, la sola Fide, la sola Gratia”, el libre exámen, la libertad de conciencia, la democracia, la igualdad, la fraternidad, el compartir, la justicia de las leyes, el señorear la tierra pero cuidando de ella, las virtudes del Reino que ha de venir, la reforma continua de cuantas estructuras sean susceptibles de mejorar, la supresión de toda injusticia, de toda opresión y yugo, la supresión del precio del dinero, la usura y el establecimiento de mínimos y máximos de la propiedad. Hagamos un mundo nuevo, guiados por el Evangelio, restablezcamos el Paraíso, adelantemos el Reino de Dios. Estas cosas se cumplirán, porque son promesas de Dios. Los cristianos debemos trabajar por ellas y no “dar coces contra el aguijón”. Que sea el Capitalismo quien dé coces, lo entiendo. Pero que sean las iglesias las que las den, no.
Ni siquiera el Papa ha canonizado a las víctimas católicas de esta masacre. Aunque se apresuró a canonizar, en plena campaña de desgaste del Partido Popular al Gobierno socialista, a las que fueron fusiladas durante la guerra civil española, por el ejército republicano, pasando silenciosamente sobre los curas vascos y los pastores evangélicos fusilados por el ejército de Franco.
Lo que deja de manifiesto por qué lado optó la Jerarquía católica, a pesar de sus palabras caritativas y fraternales hacia los pobres del mundo.
No sólo no se ha arrepentido de sus intrigas y pecados con los poderosos del mundo, sino que, cerrando en falso el ConcilioVaticano II que convocara el, quizá, único Papa bueno (Marcos 10.18) de su nefasta historia, ha persistido en su rebeldía , contra la Palabra de Dios y contra los “hermanos mas pequeños” de Jesús. Tan sólo en los tardíos tiempos del Cardenal Tarancón, hubo una leve y difusa declaración que, con ambiguas palabras, la Asamblea de curas y Obispos que él convocó, parecía que pedían si no perdón, al menos disculpas, por la no evangélica actitud de la Iglesia en la guerra y después de ella. Las Jerarquías de las otras iglesias del sistema, aunque con menos descaro y culpa, han seguido casi miméticamente a la que, en cierto modo, consideran su espejo y Jerarquía mayor.
Mas de cien madres de desaparecidos de El Salvador, “Las Comadres”, fueron tiroteadas. Y, las Madres de Mayo argentinas, fueron recibidas por el Papa a duras penas. Mientras en Santiago de Chile, el Obispo católico, daba la comunión al Dictador Pinochet que, conspirando con el embajador norteamericano Henry Kissinger, llevó a cabo el sangriento golpe de Estado, que derrocó a la democracia chilena del Presidente electo Don Salvador Allende, causando miles de torturados, muertos y desaparecidos. (111;112 )
Aquí en España, pasó lo mismo con Franco, al que la Jerarquía católica llenó de honores y le hacían entrar bajo palio en sus iglesias. Y perdonen si, como viejo, vuelvo a repetirme como las historietas del abuelo que, al no recordar con certeza que ya las había contado, prefiere –por si acaso- repetirlas varias veces, antes que omitírselas a sus nietos.
Y como la Iglesia, encorsetadora asfixiante de cuantos países ha dominado, sigue jugando con trampas la partida de la Historia, seguramente veremos algún día, canonizar al Obispo Romero, mártir por defender las ideas liberadoras condenadas por la Jerarquía romana; imitando a los judíos que levantaron grandes y bellos sepulcros, a los profetas que sus padres habían asesinado (Mateo 23.29-31). También mataron a Juana de Arco y después la canonizaron. También, otros parecidos, mataron a Jesucristo y luego éstos, lo ensalzaron, para poder aprovecharse de sus enseñanzas y, en su nombre –usándolo en vano- cometer las mas grandes tropelías de la historia, con el fin de hacer pasar el dominio de su Iglesia, por el anunciado Reino de Dios. Los hombres “ como la hierba que hoy es y mañana se seca”, pasan por el mundo; pero las ideas, transmitidas de generación en generación, permanecen casi inalterables en el tiempo, aunque el vocabulario para expresarlas, se vaya adaptando a la corta modernidad del veloz tiempo presente.
Estoy seguro que, después de leer lo que acabo de escribir, algunos me etiquetarán como partidario de la llamada Teología de la Liberación, de la cual sólo tengo una ligera idea. Mas yo me siento tan ortodoxo como siempre, sólo que hablo del Reino de los cielos, ése que no gusta a mucha gente, incluidas muchas iglesias, que están muy a gusto con el sistema de cosas imperante en el mundo y, por tanto, no moverán un dedo para cambiar lo que, manifiestamente, son sistemas y leyes Injustas que aumentan el hambre y la miseria de millones de seres humanos. Esos que piensan que con apadrinar un niño del Tercer Mundo, ya han hecho bastante, cuando lo que hemos de hacer es aplicar a la sociedad las consecuencias sociales que se derivan de la Reforma. Es decir, ser consecuentes con el Evangelio de Jesucristo. Desarrollar lo que los Reformadores, por miedo a las políticas de su tiempo, no se atrevieron a tocar.
24-LAS CONSECUENCIAS SOCIALES DE LA REFORMA.
Mas, a pesar de todo, las iglesias del sistema, no deberían poder engañar a los cristianos libres que aun se encuentran dentro de ellas, ni a los mas consecuentes, que ya salieron de ellas y sus organizaciones. Aunque las Iglesias, el Diablo y Dios, son “semper idem”, pues lo que cambia son los modos de presentación, un cristiano libre, sabrá discernir en cada generación, dónde debe estar y dónde no.
Los primeros cristianos estaban firmemente persuadidos de que el Reino de Dios se manifestaría en aquellos días. No sabían el día ni la hora, como tampoco hoy lo saben ni siquiera los ángeles del cielo (Mateo 24.42-44), por eso estaban atentos y velaban. Estaban convencidos que la Venida del Señor sería inminente. Quizá por las palabras de Jesús: “De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su Reino” (Mateo 16.28), que se referían a la escena de la Transfiguración descrita un poco mas adelante (cap.17.1 al 9), en donde Jesús se apareció a Pedro, Jacobo y Juan, hablando con Moisés y el profeta Elías, como un adelanto de su Reino. También incidió en esta creencia de la proximidad del Reino, el equívoco que nos cuenta Juan en su Evangelio: “¿y qué de éste?(de Juan)Jesús le dijo: si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú. Este dicho se extendió entonces entre los hermanos, que aquel discípulo no moriría. Pero Jesús no le dijo que no moriría, sino: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti?” (Juan 21.21-23).
Cuando el Señor murió en la cruz, se desanimaron, se escondieron y su fe se tambaleó. “Entonces todos los discípulos, dejándole, huyeron.” (Mateo 26.56).
Pero después que le vieron resucitado, después que le tocaron y comieron con él, su fe se robusteció de nuevo, y estuvieron dispuestos a comerse al mundo. “Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos” (Juan 21.14), “a quienes también, después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles del Reino de Dios” (Hechos 1.3). “Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios” (Hechos 4.31).
Pero todos coincidían en que su Reino y consiguiente vuelta o retorno, estaba muy cerca. Decía San Pablo a los cristianos filipenses: “El Señor está cerca” (4.5). No creo que ninguno de los cristianos, ni siquiera los apóstoles, supieran que la Venida del Reino de Dios, con Jesucristo a la cabeza, iba a tardar siglos en llegar.
Ya han pasado veinte y aun no ha venido. Aun seguimos esperándole. Es cierto que los cristianos que han vivido ya sobre la tierra, al dejar este mundo, todos han sido llevados al Reino de los cielos y allí están, gozando de la presencia de Dios, en espera de la resurrección de sus cuerpos, cuando acompañarán a Cristo en su venida a la tierra. Por supuesto, que la compañía de creyentes con la que Cristo vendrá, después de los veinte siglos transcurridos hasta ahora, abarcará desde Abel, al último de los que durmieron en la fe, en el momento mismo de su Regreso. Los creyentes van al Reino de los cielos; pero el Reino de los cielos no viene, hasta hoy, a esta tierra. Y seguimos sin saber el día ni la hora en que vendrá. “Y les dijo: No toca a vosotros saber los tiempos o las sazones , que el Padre puso en su sola potestad” (Hechos 1.7). Seguimos obligados a estar preparados, vigilantes, despiertos, atentos, trabajando sin bajar la guardia.
Esto es lo bueno de la espera: Cualquiera que espera el Reino de Cristo, se purifica (1ª Juan 3.3).
Por ello, en tanto esperamos, estamos atentos a las profecías, por ver si estas “señales de los cielos” (Mateo 16.3; 24.3-14) nos proporcionan alguna información. En el pasado, los grandes exégetas de la Biblia, inteligentes y cuidadosos con la hermenéutica, no se ocupaban mucho de los libros proféticos. El propio Juan Calvino, que comentó la Biblia verso a verso, no escribió nada sobre el libro del Apocalipsis. Cuando le preguntaron por qué no lo había hecho, respondió: “porque no lo entiendo”.
No quiso decir que lo ignoraba completamente, porque muchísimas cosas del Apocalipsis ya estaban claras para los Reformadores, por lo menos aquellas que se cumplieron hasta sus propios días. Hoy, con cuatro siglos mas de historia que ellos, nuestra comprensión del Apocalipsis y demás libros proféticos, ha aumentado considerablemente, al aumentar la perspectiva histórica.
“La Cautividad Babilónica de la Iglesia” que escribiera el Dr. Martín Lutero, muestra que, al menos, la identidad de la Babilonia y Gran Ramera del Apocalipsis, estaba ya, claramente establecida. Lo que las iglesias reformadas de entonces, no pudieron intuir, es que también ellas, llegaran a integrarse en la Gran Babilonia. Cierto que el movimiento de la Reforma, trajo a la iglesia de Jesucristo nuevos aires frescos de renovación espiritual, y quebrantó mucho el omnímodo poder de la Iglesia Romana sobre los países de Europa primero, y los de América después. Vientos que renovaron también los sistemas políticos del mundo, y dieron paso a las democracias modernas. Pero también es cierto que, andando el tiempo, cuando las iglesias protestantes tocaron poder, también tocaron corrupción y, menos que la Iglesia Romana, pero también se corrompieron, apoyando las Injusticias del mundo.
Lutero no estuvo a la altura de las circunstancias, apoyando primero y desautorizando después, la rebelión de los campesinos, que era la consecuencia lógica del desarrollo de las ideas de la Reforma, aplicadas a la vida político-social. Pero Lutero, al fin y al cabo, hombre de su tiempo, no estuvo dispuesto a llegar tan lejos.
El Calvinismo superó a Lutero yendo mucho mas allá. Implantó en la vida social y política las ideas de la democracia moderna, llevando a la vida civil el sistema de gobierno calvinista de la iglesia, llamado “presbiteriano”, basado en una serie de asambleas representativas en sentido ascendente, sometidas unas a otras en función del grado de representatividad que cada una de ellas ostente, estando sometidas las de menos representatividad a la inmediata superior de mayor representatividad. (113)
Así, en los años que Oliver Cromwell propició este sistema de gobierno democrático, inferido de la práctica calvinista, Inglaterra se democratizó llegando a constituir un sistema político republicano, aunque nunca se le llamara con este nombre, sino como Commonwealth o Mancomunidad, acabando con el concepto de la autoridad divina y absolutista de los reyes, haciendo del Parlamento la máxima representación del pueblo británico, esta idea fue también aceptada con algunas diferencias, por los países que abrazaron la Reforma, librando así a muchas testas coronadas del cruel destino que, casi aniquilados los hugonotes, tuvo la monarquía absolutista francesa. Aunque no se pudo librar la cabeza de Carlos I de Inglaterra, por su reto continuo a la autoridad del Parlamento. Se redactó una Constitución que hizo posible la Monarquía Parlamentaria, tras la muerte de este puritano gobernante. No en vano “El Contrato Social”, constituyó la plasmación teórica de la praxis de los conceptos político-religiosos de los Gobiernos, derivados de la Reforma. Normal, teniendo en cuenta la ascendencia hugonote de Juan Jacobo Rouseau, su autor.
Estas ideas saltaron el Atlántico y llegaron a América, provocando el nacimiento de sus naciones y de allí, regresaron otra vez a la vieja Europa, propiciando mediante revoluciones, como las centroeuropeas y la rusa, el cambio de los caducos sistemas políticos por los nuevos, mas democráticos. (114,115)
No podemos olvidar que la Reforma, no siempre desarrolló sus lógicas conclusiones políticas y sociales, al igual que su rival, la Iglesia Romana, llevaba haciendo durante siglos. Personalmente, estoy convencido de que Lutero fue plenamente consciente de las consecuencias revolucionarias, del cambio radical que se daría en Europa, y por eso no prestó atención a Thomas Müntzer, que lideró posiblemente, la segunda revolución cristiana de la historia, la Guerra de los Campesinos, en el corazón mismo de la Europa Reformada. Porque Juan Huss, Jerónimo de Praga, Juan Zizka y Procomio el Grande, todos ellos hussitas taboristas, abarcaban en sus planes, mucho mas que mejorar la situación de los campesinos checos: un nuevo orden social; para lo que se habría de vencer al Papa y al Emperador Segismundo, y si no fuese posible la victoria, al menos arrancarles algunos acuerdos, para lo cual, en teoría, se convocó el concilio de Constanza, que sirvió como trampa para apresar Huss, a pesar del salvoconducto del Emperador que portaba, y quemarlo en la hoguera (1415). Por tanto, la guerra hussita no fue exclusivamente una revolución campesina, sus objetivos eran mas amplios.
Todo lo cual no obsta para que las iglesias de la Reforma, también fueran alcanzadas por la corrupción, no oponiéndose como debían, a las Injusticias del mundo. Por ejemplo, apoyaron y justificaron, aunque no todas, el sistema económico de los Estados del Sur, en Estados Unidos, también seguido por las colonias españolas, basado en la tenencia de esclavos, iniciador del sistema capitalista que llegaría a convertirse en el alma de aquella nación. No supieron entender, hasta mucho mas tarde, que el hecho de que la Biblia hablara de la esclavitud, era porque ésa era una costumbre de todos los pueblos en los tiempos bíblicos, pero ello no significaba que la apoyara o justificara. Las iglesias, en su mayoría, hicieron una exégesis equivocada de las Escrituras, apoyando y luchando, especialmente en los Estados sureños, por el mantenimiento de la esclavitud.
Después apoyaron el apartheid subterráneo que duró hasta los días de Martín Luther King, y que los boers implantaron eficazmente en Sudáfrica. Y luego, hay cristianitos que se escandalizan por la aparición filosófica del Marxismo y les faltó tiempo para cerrar filas con la Iglesia Romana para condenarlo, rechazarlo y excluirlo, llegando a convertir al socialismo en su mortal enemigo, salvo en el paréntesis histórico del surgimiento del Fascismo, cuando, para vencerlo, se aliaron con la misma Unión Soviética, volviendo –tras la victoria aliada- a la guerra llamada fría, pero que a tantas dictaduras militares colocó en el poder en América Latina, siempre con el apoyo descarado estadounidense.
Las iglesias americanas del sistema, apoyaron esta política criminal de sus gobiernos y, desaparecido el ogro comunista, la siguen apoyando, justificando las invasiones y las guerras económicas que sostienen sus ejércitos, con las consabidas excusas de “luchar contra el terrorismo internacional” y la de “apoyar la democracia”.
Sofismas que, los cristianitos americanos y occidentales, suelen creerse; lavados –como tienen- el cerebro, por la beatería biblicista que aprendieron de sus iglesias, católicas o protestantes, pero todas, con mas o menos corrupción. Evidentemente, la mayoría de las iglesias protestantes, también han sido engullidas por la iglesia-ramera del Apocalipsis.
Si Lutero viviera hoy, tendría que escribir el segundo tomo de su libro “La Cautividad Babilónica de la Iglesia”. Lo que me temo es que hoy, habiendo cambiado de manos el Imperio Mundial, a otras con mas eficaces instrumentos que la Santa Inquisición, y mayores ejércitos que los de Carlos V y que, además controla, cuanta información se produce en el mundo y sus medios de comunicación, el valiente Reformador sería, por la C.I.A. y sus tortuosos medios, silenciado, accidentado, suicidado o encerrado en sus Guantánamos, Abu Ghraib, o similares.
Urge la necesidad de, frente a las iglesias del sistema, reafirmar la libertad cristiana, amenazada por el capitalismo, así como el carácter profético de las iglesias de Jesucristo, su rompimiento con los sistemas eclesiásticos vigentes, sean estos del tipo que sean, para que libres de las ataduras económicas de templos, diezmos y clero, sirvamos al Reino de los cielos con alegría y entusiasmo, porque los indicios bíblicos señalan que la Venida del Señor está cerca, muy cerca. A las puertas.
Conviene que Jesucristo nos halle trabajando en su viña y no, durmiendo indiferentes ante las injusticias que perviven en la tierra.
Se trabaja mas por el Reino de Dios abriendo un pozo de agua en una aldea sedienta, que imprimiendo y repartiendo miles de folletos cristianos. Se trabaja por el Reino si consigues que tu nación abandone la energía nuclear, librando a las generaciones futuras de los enormes peligros que, como bombas atómicas de relojería, albergan los cementerios nucleares. Se trabaja por el Reino si consigues que tu país aporte el 0`7 % ó mas, de su P.I.B., para evitar el hambre del mundo, o si consigues que los impuestos a las riquezas aumenten y reviertan en prestaciones indefinidas para todos los parados, a cambio por su parte, de trabajos para la comunidad.
Predicar el Evangelio, de palabra, por radio, por la página impresa, por internet, vestir al desnudo, visitar al preso, al enfermo, alimentar al hambriento, luchar por los pobres de la tierra; estas cosas nos fuera necesario hacer, sin dejar de hacer las otras.
El Evangelio del Reino de Dios, que las iglesias de Jesucristo están obligadas a predicar, hasta el instante mismo en que veamos los talones de Cristo asomando en el cielo, es el Evangelio de la Justicia, que contempla al alma y al cuerpo. No podemos llenar la cabeza de alguien con citas de las Escrituras, mientras que su estómago sigue tan vacío, que sus tripas se anudan dolorosa y ruidosamente en su vientre.
Y aun menos atraer a la gente con arroz, como aquellos misioneros en la India, para que acudan a las iglesias. Porque cuando se acaba el arroz, la gente vaciaba de nuevo las iglesias. Eran “los cristianos del arroz”, como leí en alguna parte.
El Evangelio del Reino de Dios no es una campaña mundial y masiva contra el hambre. Es un cambio revulsivo de esta sociedad Injusta, que ha generado la pobreza y la miseria de las 8/10 partes de la Humanidad. Es una reforma del sistema económico capitalista, siempre que sea posible reformarlo; o su destrucción y sustitución por otro que esté basado en la solidaridad. Llámese como se llame o lo queramos llamar: capitalismo humano, capitalismo distributivo, socialismo, comunismo libertario o “juventudes ateas del niño Jesús”; que lo mismo da un nombre que otro, si consigue eliminar la Injusticia Económica del mundo actual, madre del resto de las Injusticias.
Esto, sin duda, lo hará Cristo en su Venida. Es política de su Reino. Pero cuanto mas avanzados estemos en este asunto, menos traumática y violenta será su segura implantación.
25-LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS.
La paz del mundo, característica básica del Reino de los cielos, no podrá ser efectiva si primero no se establece la Justicia en la tierra. La O.N.U. podría ser un instrumento de Justicia. Para eso fue formada su anterior Sociedad de las Naciones. Pero la actual O.N.U. es y será incapaz de establecer en la tierra la Justicia, ni por tanto la Paz.
Los Cinco países que detentan actualmente el derecho a Veto, deben renunciar a él. Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos, por un lado; Rusia y China por el otro, forman dos grupos diferenciados de intereses comunes y, teniendo en cuenta el regreso de Rusia al sistema capitalista, convierten el grupo de estos Cinco en dos bandos económicos de cuatro contra uno. La mayoría del Veto está, pues, a favor del capitalismo y sólo podrá haber discordia, si los intereses entre los capitalistas mismos, son contrapuestos. Si no hay esta contraposición de intereses, los hallaremos a todos juntos, llevando flores a María.
Con este panorama, es imposible que la O.N.U. trabaje por la Justicia y por otras paces que las que interesen al capitalismo.
Un reto para las iglesias de Jesucristo es trabajar por la reforma de este, por ahora, inservible organismo internacional.
Además de la anulación del discriminador derecho al Veto, la O.N.U. debería tener en exclusiva , el derecho a ejercitar la fuerza, contando para ello, con todos los ejércitos del mundo, que deberían quedar obligados a obedecerle.
También deberían disolverse todos los Grupos o Alianzas Militares del mundo, como O.T.A.N. y los inoperantes Grupos Europeos o ponerse bajo el mando directo de la O.N.U.
Todos los países del mundo deberían reconocer y acatar la autoridad y sentencias del Tribunal Penal Internacional, y la O.N.U. debe constituirse en garante de su independencia y autonomía, respecto a todos los Estados del mundo.
Cada uno de los países debería aportar según su riqueza un porcentaje de su P.I.B. destinado a que una F.A.O. reformada y modernizada, acabe con el hambre en el planeta. Estas reformas mínimas son absolutamente necesarias para hacer un mundo mas Justo y mas Pacífico. A ello deben prestar sus fuerzas y apoyos todas las iglesias del Señor, y por ello deben luchar los cristianos de todas las iglesias. Pero me temo que esto sólo lo harán, los cristianos libres.
26-EL ESTADO DE ISRAEL.
Los cristianos, volvemos a insistir, deben reconsiderar su concepto sobre el actual Estado de Israel. La atrocidad del genocidio nazi-fascista contra los judíos, despertó la conciencia del mundo , y la O.N.U. acordó la partición de tierra santa en dos Estados: el estado Palestino y el estado de Israel. Tal decisión debe ser respetada por todos y tendrá que haber en esa franja de tierra dos estados: uno árabe y otro judío.
Las Sagradas Escrituras constituyen un título de propiedad de la tierra, dado por el mismo Dios, pero que ha sufrido avatares y cambios históricos conducidos por el Señor mismo, que dispersaba, deportaba, agrupaba y reunía a sus habitantes, atendiendo a sus pecados unas veces, a su misericordia otras.
La tierra de Canaán fue prometida por Dios a la descendencia de Abraham, como dice la Escritura: “Y apareció Jehová a Abraham, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí un altar a Jehová, quien le había aparecido” (Génesis 12.7). Cuando esta promesa fue hecha, Abraham no tenía aun hijos.
Tan descendiente de Abraham era Isaac, como Ismael su primogénito. Si Dios bendijo a Isaac, haciéndole padre de Jacob y de las Doce tribus, también bendijo a Ismael haciéndole padre de otras tantas Doce tribus: “Y en cuanto a Ismael, también te he oído; he aquí que le bendeciré, y le haré fructificar y multiplicar mucho en gran manera; doce príncipes engendrará, y haré de él una gran nación” (Génesis 17.20).
Ambos tienen, pues, derecho a la tierra de Palestina, Canaán, Tierra Santa, o como queramos llamarla. Ambos pueden y deben compartirla. Ambos son pueblos hermanos, ambos descendientes de Abraham. Ninguno de los dos debería adoptar el papel de Caín. Ninguno de los dos debe ser aniquilado, como lo fue Abel. Caín y Abel, siendo hermanos, hijos del mismo padre Adán, no deberían pelearse ni matarse. Ismael e Isaac, hijos del mismo padre Abraham, son herederos de la misma tierra que Dios Todopoderoso quiso dar a Abraham y sus descendientes. Las Escrituras del Antiguo Testamento son el título de propiedad que ambos poseen sobre la tierra que, antes de todo, pertenece a Dios que la creó y la dio a la descendencia de Abraham para siempre, por cuanto en su gracia, así quiso hacerlo (Génesis 17.8).
Otra cuestión distinta es la del Pacto de Dios con Abraham en la línea de Isaac. Pacto que incluye la Ley, el Templo, el Sacerdocio y los sacrificios, todo ello ligado a la persona del Mesías, que los cristianos creemos cumplido en Jesucristo y que, ni los judíos aceptan, ni los árabes tampoco. Esta es una cuestión teológica, que en el terreno teológico debe ser resuelta. Ni los judíos tienen mas derecho por la cuestión del Pacto, porque lo quebrantaron rechazando al Mesías, como también así estaba escrito que sucedería; ni tampoco los árabes que, aunque aceptan a Jesús como profeta, rechazan su papel redentor, con lo que ambos, lo habrían quebrantado. Repito, no vamos ahora a discutir este asunto . Sólo que judíos y árabes tienen iguales derechos religiosamente hablando, porque son descendencia de Abraham. Y también los tienen, legalmente hablando, porque la O.N.U. acordó la partición.
A ambos pueblos, las iglesias de Jesucristo tienen el deber de anunciarles la salvación del Cordero de Dios, el perdón de los pecados por la fe en su nombre, y el Reino de los cielos que está muy cerca.
Pero mientras los Estados Unidos, paladín del Capitalismo Internacional, tome partido por una de las partes de este largo conflicto, los extremistas radicales que existen en ambos lados, seguirán actuando: las bombas del terrorismo de unos, contra las bombas y el terrorismo de los otros. El número de muertos seguirá creciendo. El odio de ambos se hará tan denso que se podrá masticar, tocar y palpar y, por tanto también subir hasta el mismo cielo, agotando la paciencia de Dios, que es la única que puede detener su ira santa, para que no consuma “a toda esa tierra y sus moradores”. Y me temo que eso es lo que puede suceder literalmente, si no se pone freno a esta espiral de violencia, que ambos pueblos alimentan y que irradia sus desastrosos efectos a toda la región.
El Apocalipsis habla de una gran siega en la tierra y una gran vendimia de uvas que “fueron pisadas en el lagar de la ira de Dios”, que ensangrentó la tierra Palestina (Apocalipsis 14.14-20). ¿Quiere decir esto que el conflicto árabe-israelí continuará hasta que le ponga fin el mismo Señor Jesucristo destruyendo a ambos?.
El pueblo árabe, nacido en Palestina, no creo que se le pueda llamar intruso ni extranjero en ella, pero suponiendo que así fuera, la Biblia ordena al pueblo de Israel la convivencia y el trato de igual a igual, que se les debe dar en la tierra santa.
“Repartiréis, pues, esta tierra entre vosotros según las tribus de Israel. Y echaréis sobre ellas suertes por heredad para vosotros, y para los extranjeros que moran entre vosotros, que entre vosotros han engendrado hijos; y los tendréis como naturales entre los hijos de Israel; echarán suertes con vosotros para tener heredad entre las tribus de Israel. En la tribu en que morare el extranjero, allí le daréis su heredad, ha dicho el Señor” (Ezequiel 47.21-23).
Así dijo el Señor que debían proceder cuando regresaran a la tierra, después de los setenta años que estuvieron deportados en Babilonia. No les ordenó el Señor expulsarlos como a los cananitas, cuando entraron con Josué por vez primera a Canaán. Recordemos que la maldad de sus habitantes fue la que obligó al Señor a castigarlos por medio de Israel. Ahora, cuando regresaran tras su exilio en Babilonia, debían comportarse con misericordia y justicia con los extranjeros que se encontrarían en la tierra de Israel. No debían expulsarlos, sino compartir la tierra con ellos, dejándolos, con las tierras que les correspondieren en el mismo sorteo que entrarían ellos, vivir entre sus tribus.
¿Podrían hoy, cuando declararon el Estado de Israel por acuerdo de la O.N.U., regresando a la tierra de sus mayores después de un exilio de tantos siglos, proceder
de otra manera con los árabes que hallaron habitando su territorio? ¿Pueden proceder de forma distinta a la que les ordenó el Señor por el profeta Ezequiel que procedieran, al regreso del exilio babilónico?. ¿Ha mandado el Señor proceder de forma distinta en tan igual ocasión?.
Deben obedecer a Dios haciendo punto por punto lo que el Señor ha mandado: deben compartir la tierra entre ellos y los habitantes que se encontraron habitándolas, tras veinte siglos de ausencia. Deben tener todos los derechos y obligaciones que tengan los propios judíos y no se les debe remover del lugar donde los hallaren; allí mismo se les dará su heredad, su parte.
Los árabes que habitaban palestina hace sesenta años, no eran idólatras cananeos que los hebreos al mando de Josué, sucesor de Moisés, debían expulsar de Canaán y destruir. Aunque nos separen, como cristianos, muchas cosas, no eran ni son idólatras y adoran al Dios Único, al que también adoran los israelitas creyentes, de los que también nos separan muchas cosas, y adoramos también los cristianos, al menos los cristianos que no usan imágenes de madera, piedra, yeso o pan consagrado en la adoración. Tal vez por estas cosas, corrió el dicho entre la primera generación de cristianos reformados de: “antes turco, que papista”. Consideraban al Islam con menos errores que la Iglesia del Papa.
Por esta causa la iglesia de Jesucristo y los cristianos libres, debemos luchar: la paz en oriente medio facilitará enormemente la Venida del Reino de los cielos.
Palestina es una tierra en la que ha convergido y converge tal cantidad de historia crucial, que es un foco potente irradiador de tan profundos sentimientos, que lo mismo puede expandir a su alrededor la Paz o la Guerra. Hasta hoy, está emanando expansión puramente guerrera. Lo que indica que las cosas se están haciendo mal. Pero si se rectifica y se comienza a hacer las cosas bien, en lugar de guerra expandirá la paz.
Los Gobiernos del moderno Estado de Israel se han equivocado. Tanto, que ni siquiera los judíos mas ortodoxos lo reconocen como Gobierno Legítimo del pueblo judío.
En los días del rey Sedequías, cuando Dios decidió castigar al pueblo por su rebeldía y rompimiento del pacto de Jehová, el Gobierno israelí confiaba ciegamente en su alianza con el poderoso imperio Egipcio para eludir la amenaza babilónica. Jeremías profeta, anunciaba la necesidad de arrepentimiento y retorno a Dios, pregonando que la alianza militar con el poderoso ejército de Egipto, no evitaría la tragedia que castigaría su impiedad. Así ocurrió. Al rey le sacaron los ojos (Jeremías 39.7), destruyeron y saquearon el Templo, y todo Israel fue deportado a tierra extranjera. Fueron expulsados de la tierra prometida, porque se habían hecho indignos de ella.
Jeremías profeta, acusado de traidor y derrotista, por anunciar estas desgracias en plena euforia de confianza en la Alianza militar con Egipto, fue perseguido y encarcelado como un mal patriota, que contrariaba la política de su gobierno. “En pena de muerte ha incurrido este hombre; porque profetizó contra esta ciudad...como habéis oído” (Jeremías 26.11; 33.1). Todos sabemos lo que ocurrió. Lo cuenta la Biblia y la historia.
El pueblo de Israel no aprende. Sigue siendo duro de cerviz, incrédulo y agnóstico en su mayoría. Rechazaron al Mesías, su Templo fue destruido, el sacrificio continuo cesado, y ellos dispersados por toda la tierra, pero esta vez, por casi veinte siglos. El Señor, Dios de Israel, esta vez les castigó con el mayor castigo que hasta ahora habían sufrido, culminando con la permisión divina para que la Bestia Apocalíptica del Fascismo-nazismo, asesinara vilmente 1/3 de su población mundial, ante el silencio vergonzante de las naciones. El humo de aquel Holocausto subió hasta los cielos y Dios se conmovió de tanto sufrimiento. Atendió a sus lágrimas y movió los hilos de los poderosos del mundo, para que las Naciones Unidas, aprobaran la partición de Palestina, haciéndose posible la creación del Estado de Israel. Dios volvió a repetir el milagro de que los sufrientes judíos volviesen otra vez a su tierra. Debían estarle agradecidos a pesar del horror sufrido. Debían haber convertido sus corazones a su Dios, que les había vuelto su rostro de misericordia. Otra vez los huesos secos de la visión de Ezequiel, esta vez seis millones de esqueletos (cap. 37), volvieron a recubrirse de tendones, carne y piel, volviendo a vivir. Otra vez Isaac fue recibido como de entre la muerte. Jesucristo, al año tercero del Imperio de la Muerte, o sea, al tercer día, volvió a resucitar del Exterminio. Tras esos tres años de genocidio Israel, el aniquilado, resucita y vive. (116)
Pero no se convirtieron a Dios. Sino que dijeron, “NUNCA MÁS”. Y confiaron primero en el Haganah y en la “la Biblia y la Pistola” del Irgun, y luego en la Alianza militar con el Egipto mas poderoso del mundo: Estados Unidos. Comenzaron bien, haciendo del kibutz lo que pudo ser la base de su economía: trabajo y plusvalía comunitarios. Pero fueron siendo abducidos por el esplendor del capitalismo, basado en la usura e interés y en la especulación económica, en el individualismo egoísta y en la injusticia social, necesariamente resultante.
Los árabes no le permitieron iniciar su nueva existencia en paz. Algunos querían anular la decisión internacional de “la partición” y otros extremistas quisieron “echarlos al mar”. Pero esto fue al principio. Tras los primeros años de lucha, los árabes entendieron que tendrían que compartir la tierra con los que también eran “descendencia de Abraham” (Génesis 12.7; 17.8), como ellos.
Este hubiera sido el momento para que Israel abandonase su escalada bélica, y distribuyera la tierra, con los que llevaban siglos viviendo en ella, mientras ellos “iban errantes” por el mundo; como habían hecho sus antepasados al regresar de su cautiverio en Babilonia, obedeciendo al Señor, como en los días de Ezequiel profeta (47.21-23).
Pero ya era tarde, porque recibieron toda clase de Garantías militares, políticas y económicas, de la mayor potencia que jamás haya existido sobre la tierra, a cambio de convertirse en el principal valedor de sus intereses en la zona. El pueblo de Israel, el que vive en la tierra de Canaán y el que voluntariamente permanece en su cómoda diáspora, ha puesto de nuevo su confianza fuera de su Dios.
El Capitalismo es un ídolo que caerá, porque es Injusto. Es sólo cuestión de tiempo. La crisis de los Bancos Americanos del 2.008, contagiando a la economía mundial, es buena prueba de que este ídolo tiene sus pies frágiles. (161) El poderoso ejército que lo sostiene, también depende del mismo sistema económico. Un leve soplo del Altísimo, puede hacerlos rodar “como tamo que arrebata el viento”(Salmo 1.1) a ambos: poder económico y poder militar, en los que Israel confía.
Si los Gobiernos de Israel siguen basándose en el Capitalismo y en los Estados Unidos que lo sostienen, su regreso a la tierra de Canaán, tan largamente esperado por cuantos brindaban “y el próximo año, en Jerusalem”, no será firme. Si no se vuelven al Señor de corazón, y su fe sigue puesta en esta Alianza con los Estados Unidos, el nuevo Egipto o Imperio mas poderoso del mundo, volverán como pueblo, a perder la tierra recién recuperada.
“¿Ay de los que descienden a Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en jinetes, porque son valientes (Egipto era un Imperio mas poderoso que la emergente Babilonia); y no miran al Santo de Israel, ni buscan a Jehová” (Isaías 31.1).
Comienza a hacer justicia con los pobres de tu tierra. Confía en Jehová y practica lo que es agradable a sus ojos, “misericordia quiero y no sacrificios”. Tu confianza debe estar puesta en Dios y no en tu poderoso ejército, en tus propias manos, en tus propias fuerzas, o en tus Alianzas militares actuales.
El Reino de los cielos está cerca. El Mesías que rechazaron tus padres, porque no vino con el Poder y la Fuerza que ellos esperaban, sino que vino primeramente como el cordero para ser sacrificado, vendrá pronto otra vez, pero ésta, vendrá rodeado de los ejércitos celestiales, vendrá con el Poder y la Fuerza que tus padres esperaban y se sentará en su Trono, uno “semejante a Hijo de Hombre”, para juzgar al mundo entero y a las Doce tribus de Israel (Daniel 7.13,14) “Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel”(Mateo 19.28). “Entonces verán al Hijo del Hombre, que vendrá en las nubes con gran poder y gloria” (Marcos 13.26). Todos los ejércitos deberán ser destruidos, vencidos; y sus armamentos, preparados para muerte, serán reciclados y convertidos en maquinaria y herramientas para la labranza, como dijo Isaías profeta: “...juzgará entre las naciones, y reprenderá a muchos pueblos; y volverán sus espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces” (Isaías 2.4).
No seas hallado tú como lo serán los Estados Unidos, culpable de ningún genocidio. Ellos tendrán que dar cuentas por el genocidio de unos nueve millones de sus indios (diez millones se supone que habían a la llegada del My Flowers. Sólo un millón aproximadamente, quedaban al principio de su independencia), el genocidio y esclavismo de sus negros, y los genocidios que impulsaron los dictadores que ellos impusieron en América Latina: los genocidios contra los indios de Guatemala, contra los izquierdistas ..chilenos y argentinos, y los genocidios cometidos en Vietnam, Nagasaki, Hiroshima y países del Golfo Pérsico.
Con los que te has aliado , no son mejores que aquellos que sacrificaron a tus abuelos y padres en Auschwitz, Dachau, Mauthausen, Treblinka, Sobibor y demás infiernos humeantes de la civilizada y culta Europa que se dejó deslumbrar por la ideología Nacional Socialista alemana y el Fascio italiano. Ambos querían construir un Imperio mundial, con predominio de la raza aria sobre todas las demás, al que todos los pueblos se sometieran. Estuvieron a punto de conseguirlo. Estados Unidos es ya un Imperio mundial. Es cierto que carece de ideología, como corresponde a quien ha hecho del poder militar su máxima aspiración y del poder económico su mas importante religión. Las últimas guerras demuestran que son adoradores del Becerro de Oro, del dios Mammón, del Capitalismo Universal y que son tan quebrantadores de los Derechos Humanos como lo fueron los demás Imperios que en el mundo han existido. Te defiende, porque le sirves. Cuando no le seas útil en su política sobre Oriente Medio, echará otra vez mano de las caperuzas del Ku-Klus-Kan. ¿No te has preguntado, por qué hay mas judíos en Nueva York que en toda la tierra de Israel?. Esta vez. Datán ha conseguido que sean mas numerosos los israelitas que retornen al imperio de Faraón tras el Becerro de Oro, que los que se queden con Moisés para habitar la tierra.
¿No dicen tus Escrituras que Dios tomó al hombre “y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y guardase”(Génesis 2.15)?. Y eso fue antes de que cayera en desobediencia. Lo que indica que la base económica prevista por Dios para el hombre es EL TRABAJO, el esfuerzo personal, no el CAPITAL, la bolsa, la especulación, etc. Tus hermanos de América, no lo ven así, puesto que permanecen en el país mas capitalista de la tierra. Como tampoco lo ven muchos cristianitos que también ignoran que el Capitalismo es la segunda Bestia del Apocalipsis que, después de haber vencido militarmente “con espada” a la primera, el fascio-nazismo, la sanará y la apoyará (Apocalipsis 13.12), ayudando al establecimiento del neonazismo o Derecha mas virulenta porque, a pesar de las apariencias (la segunda Bestia o poder “tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero”, Apocalipsis 13.11, el cordero suele usarse para representar a Cristo, y Norteamérica presume de ser el país mas cristiano de la tierra), tanto la derecha fascistoide como el capitalismo son hermanos, ambos son Bestias, poderes monstruosos contra cualquiera que se les enfrenta. La Iglesia-Institución no se enfrentará a estos poderes. Sólo el cristianismo libre lo hará y a costa de pagar un alto precio por las grandes tribulaciones que le sobrevendrá.
Si el “holocausto” judío sirvió para purificar a Israel delante de su Dios, y para darles la tierra, el holocausto cristiano que se avecina, servirá también para purificar la iglesia de Jesucristo, la iglesia anti-sistema, y establecer en toda esta tierra el bendito Reino de Dios.
Israel, el Capitalismo y el Imperio que lo sostiene, no te podrán ayudar ni salvar. La ayuda y el socorro sólo vendrán del Señor y de la Paz con tus hermanos, los árabes, la otra descendencia de Abraham y de tu conversión a Jesucristo, “el traspasado”, no a la Iglesia-Institución que, antes que te quemaran los nazis, ya lo hizo ella en las hogueras de su Inquisición.
(117,118)
No tomes parte con el Imperio Capitalista en sus guerras, ni recibas ni un dólar de sus botines de guerra, ni del beneficio de sus multinacionales con las que explotan a los pobres y oprimidos de la tierra, para no participar de sus pecados, ni de sus plagas, ni volver a poner en peligro tu existencia como país, volviendo a perder tu tierra.
Recuerda Israel: a los cananeos debías expulsarlos de la tierra porque sus pecados habían llegado hasta el cielo y para que no te contaminaras con sus idolatrías; por eso no le fue dada la tierra a Abraham, porque en sus días “no había llegado a su colmo la maldad del amorreo” (Génesis 15.16).(Números 33.51-55), pero con los árabes palestinos, hijos también de Abraham, debes compartirla, como dijo el profeta Ezequiel, porque además, no son idólatras, sino de la simiente de Abraham, a los que también se les prometió la tierra (Génesis 12.7) “A tu descendencia daré esta tierra”, le fue dicho al patriarca antes de que Ismael, su primogénito, naciera.
Recuerda que el Reino de los cielos está cerca. Que los Estados Unidos forman parte de la Bestia apocalíptica, cuya maquinaria de guerra infernal será destruida junto con la de los países de su Alianza o “reunión”: “Y vi un ángel...y clamó a gran voz...a todas las aves que vuelan...Venid, y congregaos a la gran cena de Dios. Para que comáis carne de reyes y de capitanes, y carne de fuertes, carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos ...y vi a la Bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo (Cristo), y contra su ejército(ángeles). Y la Bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que ...había engañado...fueron lanzados vivos en un lago de fuego..” (Apocalipsis 19.17-20). Tú, pueblo de fe, cuya historia sería imposible de entender separándola de Dios, los profetas, sus mensajes, las Escrituras, debes saber y creer que Dios es llamado “Jehová de los ejércitos” muchísimas veces. Por tanto, no deberías pensar que estas cosas son pura fantasía. Dios tiene ejércitos infinitamente mas poderosos que el tuyo y el de los Estados Unidos, China, Rusia, Francia, etc. juntos. El primer paso para establecer el Reino de Dios, es la destrucción de todo poder y autoridad que exista en la tierra. Dios mismo, vendrá y lo hará. Arrepiéntete, apártate, practica justicia, cree, y tomarás parte en el Reino de David, que será establecido para siempre.
27- LOS PALESTINOS.
Las iglesias de Jesucristo deben trabajar ardientemente porque se haga Justicia con el pueblo palestino, lo mismo que trabajaron para que el mundo hiciera Justicia con el pueblo de Israel, una vez vencida la Bestia nazi-fascista.
No se puede permitir que los incrédulos capitalistas que vienen componiendo la mayoría de los Gobiernos del Estado de Israel, se comporten de la misma manera prepotente con que el fascismo mundial se comportó con ellos. Israel, pueblo mártir y sufridor donde los haya, no puede ni debe convertirse en un Estado opresor, quebrantador de los Derechos Humanos, aunque la Bestia fascista no dejó con ellos un solo derecho sin quebrantar. No puede convertirse en fabricante de mártires arabigo-palestinos, ofreciendo al mundo el espectáculo de otro holocausto semejante al que él sufrió. El inminente Reino de Dios exige la Justicia y la Paz, también y principalmente en esa parte central del mundo, que jugará un papel importante en este Reino. No existe otra solución que compartir la tierra entre ambos descendientes de Abraham.
La eliminación física del contrario es imposible. Cada atentado y cada desmedida represalia, sólo derramará nuevas sangres, todas preciosas para Dios. (119,120,121,122,123,124,125,126,127,128) El, ahora, incondicional apoyo de los Estados Unidos a la imposible solución bélica del conflicto, a la corta, será perjudicial para Israel que, debe dejar de confiar en el Militarismo, para volver sus ojos a Dios. Son “los mansos” los que “recibirán la tierra por heredad” (Mateo 5.5) y David dijo lo mismo en el Salmo 37, vers.11 : “..los mansos heredarán la tierra”.
La iglesia cristiana universal, pero del sistema, y en este caso las ramas protestantes establecidas en occidente, tienen mucha culpa en los sucesos de oriente medio.
Ellas están acostumbradas a simpatizar con Israel, porque durante veinte siglos, estuvieron leyendo las Escrituras del Antiguo Testamento y especialmente, desde los días de la Reforma, han venido enseñando a sus hijos las historias sagradas de este pueblo. Esto les lleva a identificar a los actuales judíos con el pueblo de aquellas historias, e incluso como parte antigua de la Iglesia cristiana, que enseña la siempre presente, Teología del Pacto.
Por esto es preciso volver a las enseñanzas de las Escrituras, para matizar las falsas deducciones que las iglesias del sistema, han sostenido erróneamente.
Primero.- Es necesario establecer una línea histórica en el pueblo de Israel. Desde Abraham hasta Jesucristo, todo el pueblo israelita constituía la Iglesia, el Qahal, la Congregación de Dios. Así, todos los verdaderos creyentes se salvaron por la fe en la Promesa de Dios que era la Obra que Jesucristo, el Mesías, haría de su propio sacrificio, tipificada por todo el ceremonial levítico y en especial, por el sacrificio de los corderos, que señalaban la futura expiación que haría el Mesías con el sacrificio de sí mismo.
Segundo.- Venido Cristo, el Ungido, el cumplimiento de esta parte de la Promesa debía ser anunciado con preferencia, al pueblo de Israel: “id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mateo 10.6), mandó Jesús a sus Apóstoles y : “al judío primeramente” (Hechos 13.46), fue el principio básico de San Pablo, siendo como era “apóstol de los gentiles”.
Así fue hecho. El Evangelio, la Buena Nueva de la salvación fue anunciada al pueblo de Israel y fueron miles, muchísimos, los judíos que creyeron formando así, las primeras congregaciones o iglesias cristianas, integradas enteramente por judíos bautizados y algunos, muy pocos, gentiles, que también creyeron en Jesús.
Pero el Imperio Romano seguía dominando la tierra santa y Jesús no se rebeló contra el, ni usó su poder para liberar a Israel de su opresión, restableciendo el trono de David; cosa que pudo haber hecho, por cuanto varias veces intentaron los judíos hacerle rey y además, Jesús mismo era descendiente directo del rey David. En lugar de cumplir con las expectativas que se esperaban del Mesías, fue crucificado como alborotador y malhechor. Era pues natural, que la mayoría del pueblo de Israel, rechazara que fuese el Mesías esperado que anunciaron los profetas.
Este rechazo, también estaba profetizado que sucedería, y se cumplió.
Tercero.- Esto hizo posible que el Evangelio fuese ahora, predicado a los gentiles. Para que la bendición prometida a Abraham no se quedara exclusivamente entre su descendencia judía, sino que fuese ampliada a todos los demás pueblos de la tierra. “En ti serán benditas todas las familias de la tierra” (Génesis 12.3), “llamé pueblo mío al que no era mi pueblo” (Romanos 9.25), y muchas otras Escrituras que afirman este hecho prodigioso de la misericordia de Dios.
Cuarto.- En este mismo momento, el Israel incrédulo al Mesías es cortado del olivo de la casa de Abraham y los gentiles, por su fe, son injertados en él, constituyendo “el nuevo Israel”: “No todos los que descienden de Israel son israelitas” (Romanos 9.6), “el Israel de Dios”: “paz y misericordia sea a ellos y al Israel de Dios” (Gálatas 6.16), “el pueblo del Señor”, “la verdadera simiente de Abraham” o “circuncisión espiritual”, como señalan las Santas Escrituras.
Quinto.- El Israel de estos veinte siglos y el actual, no son el pueblo, el qahal, la congregación, ni la iglesia de Dios. Por su incredulidad a Jesucristo, el Mesías, han sido excluidos y así permanecerán hasta que de nuevo digan “Bendito el que viene en el nombre del Señor”, viendo a Cristo venir en su Reino, como sus padres lo esperaban: “rodeado de sus ángeles, con gran poder y gloria”. Lo que para Israel será la venida del Mesías, para la iglesia será la segunda venida, el retorno del Mesías, no para ofrecerse en sacrificio de expiación por el pecado, como hizo en la primera, sino para establecer su Reino y afirmar el trono de David para siempre.
Sexto.- Entonces, el pueblo de Israel en masa, será convertido, porque está profetizado que el Espíritu de Jehová se derramará sobre toda esa generación : “Mirarán a mí al que traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por primogénito” (Zacarías 12.10), “y luego, todo Israel será salvo” (Romanos 11.26) y otras muchas Escrituras, como 2ª de Corintios 3. 15,16 y Juan 19.37.
Pero mientras tanto, el Israel de los incrédulos, desde Cristo hasta nuestros días, “ el Israel carnal”, o “según la carne”, “que se dicen ser judíos y no lo son” y otras muchas expresiones con que las Escrituras lo llaman, no tienen nada que ver con el pueblo santo del Señor; ni la promesa de “bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan” (Génesis 12.3) y otras similares, nada tienen que ver con el moderno Estado de Israel, prepotente, militarista, capitalista e inmisericorde y vengativo, puesto que no responde “ojo por ojo, diente por diente y pelo por pelo” (Éxodo 21.24) como sería de Ley, sino “un ojo por los dos, un diente por la dentadura completa y un pelo, por toda la cabellera”. No es extraño, pues, que muchísimos israelitas no reconozcan a este Estado de Israel, tan alejado de su amada Torah, tan dependiente de los Estados Unidos, que ha vuelto la espalda a la economía social y solidaria del trabajo, el kibutz, para apoyarse en el capitalismo especulativo, generador de intereses usureros, que chupan la sangre de los países pobres, que lidera Wall Street.
Los cristianitos que siguen identificando al Israel de las historias antiguo testamentarias, con el Gobierno israelita actual, tienen el corazón hecho un lío. He visto a dirigentes eclesiásticos cristianos justificar y defender las desproporcionadas masacres de su ejército, mientras volcaban su ira contra el terrorismo palestino.
La O.N.U., debido a su encorsetamiento y la pervivencia injusta del Veto, no suele ser justa en muchísimas de sus actuaciones. No declara “criminal de guerra” a todos los que lo son. Ni incluye en la lista de “terroristas” a todos cuantos ejercen el terrorismo. Núremberg declaró criminales de guerra a un grupo de jerifaltes fascio-nazistas, pero a Stalin y a Franco, no. La O.N.U. consideró a Sadan Hussein, Milosevich, Caucescu, como criminales de guerra, pero a Bush, Efraín Ríos, la Junta Militar Argentina, Pinochet, etc., no. Se calló y callada sigue. En la lista del terrorismo está Al Qaeda, Las FARC, la ETA, etc., pero la KGB rusa, la DINA chilena, la CIA americana, no. Así que hay dos clases de “criminales de guerra” y otras dos de “terrorismos”. Uno bueno y necesario, y otro malo e inconveniente.
Las incursiones militares desproporcionadas, como la de Israel en Gaza de principios del 2.009, contra los palestinos, no serán condenadas por la ONU, gracias al Veto norteamericano. A cambio el MOZAH colaborará con la CIA a favor de los intereses americanos en cualquier parte del mundo.
La ONU condenará unas guerras o justificará otras, no en función de la Justicia, sino de los intereses de unos u otros, que juntarán o no, los votos necesarios para aprobar una u otra resolución.
Estas son las cosas. Así funcionan las instituciones humanas, a causa de la depravación obrada por el pecado en la vida de los hombres. “No hay justo ni aun uno; no hay quien busque a Dios” (Romanos 3.10). Por eso la ONU debe ser reformada, cambiada, sustituida por otra organización que dé los frutos de justicia que se espera de ella.
Las iglesias de Jesucristo deben luchar también por la purificación y regeneración de todas las instituciones internacionales. Y, como en toda lucha, la iglesia debe “discernir los espíritus” (1ª Corintios 12.10) para probar los que son de Dios y estar en el lado correcto. La ONU regenerada, podría coadyuvar en el adelantamiento del Reino de Dios. De lo contrario, si sigue sin servir para ello, debería desmantelarse y dedicar el costo de su mantenimiento a otra institución mas justa y noble.
Los cristianos que justifican el crimen y las guerras, no tienen derecho a condenar instituciones como la Inquisición, ni guerras santas como las Cruzadas. El mal debe ser identificado y condenado, venga de donde venga. El Reino de los cielos así lo exige; por eso llamó Jesús a cuantos “tienen hambre y sed de justicia” bienaventurados, porque la verán establecida en la tierra y “serán saciados” ; estarán contentos de verla campear por este mundo, donde la injusticia reinó desde los días en que se apoderaron de él las tinieblas. Aún la veremos, nuestros ojos la verán y no otros, porque Justo es el Rey que ha de venir y Justo es el Trono de David que impartirá Justicia, Justicia total, espiritual y material, para el cuerpo y para el alma, para que al fin, puedan sonreír todos los declarados por Dios “justos de la tierra”.
Algunos pensarán que esta visión del Reino de Dios de la que estamos hablando desde el principio, es bastante materialista. Pero es que el Reino de Dios no se establecerá en Marte con los posibles marcianitos verdes; sino que el Reino de Dios vendrá a esta tierra que Dios creó, afectada por el pecado, “produciendo espinas y cardos” (Génesis 3.18), quizá mas de los necesarios, para hacer mas duro el trabajo y mas abundante el sudor del hombre que, con su avaricia y tecnología, destruye y altera. (“destruyen la tierra”Apocalipsis 11.18).
Por eso el Reino de los cielos incluye también la regeneración material del mundo, cuando aquel “maldita será la tierra por causa de ti” (Génesis 3.17), será también revocado; la creación de Dios lo sabe, lo espera y, “gime como con dolores de parto...esperando la adopción” (Romanos 8.22), su propia adopción como tierra renovada por el Señor, donde “el mar ya no existía mas” y el espacio que ahora ocupa, junto a los Continentes existentes, sean convertidos en la habitación del hombre (Apocalipsis 21.1). Las habitaciones, los lugares que Cristo preparó a los creyentes en la casa celestial del Padre (Juan 14.2,3), donde el Apóstol Pablo quería partir a su muerte (Filipenses 1.23) y que albergará sus almas hasta la resurrección de sus cuerpos, darán paso a las que serán construidas en la tierra, donde nos sentaremos “a su mesa, a comer pan en el Reino de los cielos” (Lucas 14.15), que habrá venido y sido establecido en la tierra, donde la Iglesia de Jesucristo ya no practicará el bautismo, y sólo conservará la santa cena, como recuerdo eterno de nuestra redención.“Y os digo que no beberé mas de este fruto de la vid, hasta que lo beba nuevo con vosotros en el reino de mi Padre” (Mateo 26.29).
Ya habrá entregado el Reino al Padre para que Dios lo sea todo en todos. Nuestro yo completo, almas con sus cuerpos, ya transformados y equipados con nuevas leyes físicas para poder ser eternos, como también el mundo resultante del fuego que destruirá todo cuanto el hombre edificó, “las obras que en el hay” (2ª Pedro 3.10,12), que la Biblia llama “nuevos cielos y nueva tierra” (2ª Pedro 3.13). El planeta, como el hombre, renovados o transformados. Allí plantaremos trigo y lo segaremos, moleremos y haremos pan; como también sembraremos , cuidaremos, vendimiaremos y pisaremos vides, obteniendo vino, para “comer pan con Cristo en el Reino de Dios” y “beber de nuevo con él vino” en la Santa Cena, recordando para siempre la historia de nuestra redención y salvación.
Añadiendo a eso que “no tendrán necesidad de que ninguno les enseñe...porque desde el mayor hasta el menor de ellos me conocerán”, gracias al Espíritu “derramado sobre toda carne” (Jere31.32,33), estaremos viviendo la única y auténtica Teocracia. Dios, en la persona de Cristo, estará real y físicamente entre nosotros. Ni guerras, ni mentiras, ni maldad, ni dolor, ni llanto, ni muerte existirán, porque “las primeras cosas pasaron y he aquí, que todas son hechas nuevas” (Apocalipsis 21.4-6).
Entonces se cumplirá el anarquismo cristiano, que no reconoce ninguna autoridad fuera de la de Dios. Aunque mi abuelo se sometía a ellas por imperativo bíblico, novotestamentario, diría yo, ya que nunca tuvo una Biblia completa, sino tan sólo el Nuevo Testamento, que lo tenía viejo, de tanto releerlo, considerando esta sumisión como un paréntesis que algún día desaparecería, cuando “a la tierra viniera su Reino y se hiciera en ella su voluntad, como en el cielo”, que solía repetir en el Padrenuestro, única oración que él rezaba, en su sencillez anarquista y campesina. El vivió su anarquía cristiana como pudo y la sociedad católica-fascista de aquellos tiempos, le permitía. Además, no podía hacer otra cosa, pues no era un hombre de acción, sino de carácter tranquilo y convicciones pacifistas. (129)
Trabajó como un burro en los campos de otros, cambió una pequeña huerta que tenía, por una burra blanca y en ella cargó a mi abuela y a mi madre, su hija, y vendando con trapos los cascos o pezuñas del animal, yéndose de noche y a campo a través, viajando también de noche y escondidos por el día, abandonó su pueblo de Ardales, cuando fue tomado por los nacionales, a donde –pasado el peligro- regresó mas tarde, antes de su asentamiento definitivo en Málaga, donde viejo y sin pensión, llegó a pedir y a recolectar colillas de cigarros que, desmenuzados y vueltos a liar, los vendía en haces de a diez. Eran los populares “cajillas”, diez por una peseta, con lo que ayudaba a su familia.
Nunca robó, ni saludó brazo en alto, ni siquiera en situaciones comprometidas, como cuando se topaba con algún desfile de Flechas de Falange, que –mintiendo descaradamente- decía que tenía artrosis en el brazo derecho. “Si usted quiere, levanto el izquierdo hasta donde pueda”, dijo mas de una vez a quien le recriminaba, que,pensándolo, solían responderle: “No. Mejor que no salude de ninguna manera”. Tampoco se arrodilló cuando, precedido por el sonido de la campanilla que tocaba el monaguillo, aparecía el Viático que un cura revestido, portaba para algún enfermo de clase privilegiada, que no podía tomar la Comunión por serle imposible asistir a la Misa. En estos casos, lo achacaba a su artrosis. No fue a ninguna iglesia, siendo como era, buen creyente. Ni siquiera para casarse, porque el Régimen franquista abolió los matrimonios civiles. En su lecho de muerte, rechazó la confesión que, avisado por los vecinos, vino a ofrecerle el párroco de San Felipe Neri, Don Atanasio, alegándole que él ya había confesado sus pecados a Cristo y se sentía perdonado por él. Debió caerle bien al cura, que estuvo charlando largo rato con él y no dio parte a las autoridades del rechazo de los sacramentos que mi abuelo había hecho, porque de lo contrario, no lo hubieran enterrado en el Cementerio de San Miguel, sino en el Cementerio Civil: un recinto descuidado e impresentable, adjunto al Cementerio de San Rafael, donde se enterraba a quienes morían “fuera” de la Iglesia Oficial, donde aun esperan unos 4.500 cadáveres que Franco hizo fusilar, abandonar la fosa común donde se hallan, para recibir un entierro digno, como corresponde a defensores de la libertad y legalidad republicana, y en el que, unos siete años después, fue enterrada mi abuela que, por fastidiar al cura, dijo que era protestante, sin serlo. El Pbro. Don José Luís García presidió su sepelio, porque entendí que ella era una mujer admirable y creyente a su manera, y yo estaba tan apenado que no podía ni dirigir unas palabras, al pequeño grupo de amigos que se atrevieron a acudir a su entierro civil. Con mi abuelo sólo pude estar, mas o menos, los primeros quince años de mi vida, hasta que murió. Me empapé como esponja, de su práctica sabiduría y no he podido olvidarle, aun siendo hoy ya viejo. Sobre todo, cuando escribo estas cosas sobre el Reino de Dios, que él también esperaba ver cumplido algún día, sobre la España fanática, en la que sólo vio reinar al clero, mediante el Sagrado Corazón de Jesús y su corte de falangistas, requetés y franquistas.
Me gustaría verle en el Reino y preguntarle si su resistencia pacífica al Estado Fascista, sirvió de algo para el adelantamiento del Reino de Dios, en el que –deseablemente- nos habríamos reencontrado.
Supongo que siempre sirve. Si un “simple vaso de agua” dado a los hermanos mas pequeños de Jesús, no es en vano, tampoco podrá serlo la resistencia pacífica de tantos y tantos que, ante el hambre y la humillación, “ no os hacen resistencia”, al no levantarse contra sus opresores revolucionariamente, ni cortar las cabezas de los culpables.
28-LOS MUROS.
Nunca robó, ni saludó brazo en alto, ni siquiera en situaciones comprometidas, como cuando se topaba con algún desfile de Flechas de Falange, que –mintiendo descaradamente- decía que tenía artrosis en el brazo derecho. “Si usted quiere, levanto el izquierdo hasta donde pueda”, dijo mas de una vez a quien le recriminaba, que,pensándolo, solían responderle: “No. Mejor que no salude de ninguna manera”. Tampoco se arrodilló cuando, precedido por el sonido de la campanilla que tocaba el monaguillo, aparecía el Viático que un cura revestido, portaba para algún enfermo de clase privilegiada, que no podía tomar la Comunión por serle imposible asistir a la Misa. En estos casos, lo achacaba a su artrosis. No fue a ninguna iglesia, siendo como era, buen creyente. Ni siquiera para casarse, porque el Régimen franquista abolió los matrimonios civiles. En su lecho de muerte, rechazó la confesión que, avisado por los vecinos, vino a ofrecerle el párroco de San Felipe Neri, Don Atanasio, alegándole que él ya había confesado sus pecados a Cristo y se sentía perdonado por él. Debió caerle bien al cura, que estuvo charlando largo rato con él y no dio parte a las autoridades del rechazo de los sacramentos que mi abuelo había hecho, porque de lo contrario, no lo hubieran enterrado en el Cementerio de San Miguel, sino en el Cementerio Civil: un recinto descuidado e impresentable, adjunto al Cementerio de San Rafael, donde se enterraba a quienes morían “fuera” de la Iglesia Oficial, donde aun esperan unos 4.500 cadáveres que Franco hizo fusilar, abandonar la fosa común donde se hallan, para recibir un entierro digno, como corresponde a defensores de la libertad y legalidad republicana, y en el que, unos siete años después, fue enterrada mi abuela que, por fastidiar al cura, dijo que era protestante, sin serlo. El Pbro. Don José Luís García presidió su sepelio, porque entendí que ella era una mujer admirable y creyente a su manera, y yo estaba tan apenado que no podía ni dirigir unas palabras, al pequeño grupo de amigos que se atrevieron a acudir a su entierro civil. Con mi abuelo sólo pude estar, mas o menos, los primeros quince años de mi vida, hasta que murió. Me empapé como esponja, de su práctica sabiduría y no he podido olvidarle, aun siendo hoy ya viejo. Sobre todo, cuando escribo estas cosas sobre el Reino de Dios, que él también esperaba ver cumplido algún día, sobre la España fanática, en la que sólo vio reinar al clero, mediante el Sagrado Corazón de Jesús y su corte de falangistas, requetés y franquistas.
Me gustaría verle en el Reino y preguntarle si su resistencia pacífica al Estado Fascista, sirvió de algo para el adelantamiento del Reino de Dios, en el que –deseablemente- nos habríamos reencontrado.
Supongo que siempre sirve. Si un “simple vaso de agua” dado a los hermanos mas pequeños de Jesús, no es en vano, tampoco podrá serlo la resistencia pacífica de tantos y tantos que, ante el hambre y la humillación, “ no os hacen resistencia”, al no levantarse contra sus opresores revolucionariamente, ni cortar las cabezas de los culpables.
28-LOS MUROS.
Los fuertes se preparan para ser mas fuertes y se auto segregan de los pobres, levantando cercas, vallados, alrededor de sus propiedades. Incluso las naciones levantan muros para defenderse. China levantó su Gran Muralla para defender su imperio de los Mongoles, Jericó se protegía de sus enemigos con sus altos muros. El Berlín soviético levantó el que, por mucho tiempo, se llamó “muro de la vergüenza”, cárcel –se decía que era- de los oprimidos por el comunismo, que querían huir al mundo libre. Estados Unidos levantó también el suyo, el mas largo del mundo, pero no para defenderse de un ejército invasor, sino para que los pobres de la tierra no pudieran entrar en su rico país. La Valla Capitalista americana a lo largo de su frontera con Méjico es, si no mas, al menos tan “vergonzante” como el comunista muro de Berlín, con la agravante de que el de Berlín es ya historia, mientras que la Valla contra la pobreza, en la frontera mexicana, cada día se refuerza y equipa mas, para hacerla inexpugnable.
El Gobierno de Israel está levantando otro, nueva Línea Marginot contra los palestinos. Sigue sin aprender de su propia historia y vuelven a tropezar, por tanto, en las mismas piedras donde tropezaron sus padres.
En tiempos de Jeremías y Ezequiel, también sus príncipes, sus gobernantes, confiaban en la fuerza del país mas poderoso de su tiempo, Egipto y su maquinaria de guerra, para que su Alianza con él, le salvase de la emergente potencia babilónica, y también se dispusieron a levantar , como así lo hicieron, un muro que les protegiera del ejército de Nabucodonosor. Le llamaron “la pared”.
Mas Ezequiel criticó la construcción del costoso muro, que no cumpliría su función. Mientras los dirigentes hablaban mucho de paz “no habiendo paz”, otros edificaban el muro (Ezequiel 13.10): “ Di a los recubridores...que caerá; vendrá lluvia torrencial, y enviará piedras de granizo...y viento tempestuoso la romperá,...cuando la pared haya caído...la rompa el viento tempestuoso con mi ira...con mi furor, y piedras...con enojo para consumir. Así desbarataré la pared...y la echaré a tierra, y será descubierto su cimiento, y caerá, y seréis consumidos en medio de ella; y sabréis que yo soy Jehová. Cumpliré así mi furor en la pared...y os diré: No existe la pared, ni los que la recubrieron, los profetas que..ven...visión de paz, no habiendo paz, dice Jehová el Señor” (Ezequiel 13.11-16).
Tampoco este enorme y mas poderoso muro de hormigón armado, con sus sofisticados sistemas de defensa y seguridad y de tan elevado presupuesto, servirá para la seguridad de Israel. Sólo el Señor es “nuestro amparo y fortaleza (castillo)” (Salmo 46.1). Ningún muro ha permanecido y, los que aun existen, caerán también, por necesidad histórica. Es cuestión de tiempo. Salvo que el Reino de Dios venga y sean derribados al instante, con las poderosas armas de los ángeles que le acompañarán.
Estos muros pueden maquiavélicamente, ser usados de dos modos: como defensa (pretexto oficial), y como cárceles de poblaciones enteras palestinas. Todo depende de quien posea sus “llaves”, y de cuando el “portero-carcelero” decida abrir o cerrar sus puertas. Parece mentira que, el pueblo que tanto sufrió en los campos de concentración en este mismo siglo XX, quiera convertir su bonito país en un gran campo de concentración, para mantener en sus ghetos a los pobres de la tierra.
¿De verdad creéis, los que guiáis hoy al pueblo de Israel, que el Señor de la tierra, va a permitir que vuestros muros destruyan la belleza de la tierra de su amigo Abraham?. ¿Os imagináis un paisaje cuadriculado y surcado por muros de cemento?. ¿O los construiréis tan altos, como para que Dios no vea la pobreza de los que encerréis tras ellos?. ¿De verdad queréis , en tan poco tiempo, pasar de víctimas a verdugos?.
Israel, ¿quiénes son tus consejeros? ¡Gasta sólo una parte de lo que empleas en tu “defensa”, para bombardear a tus vecinos con pan, con medicinas, con escuelas, con agua potable, carreteras y luz eléctrica, y verás como ganarás esta guerra, que nunca debió comenzar!. ¡No contribuyáis al resurgir de la Bestia, que fue herida mortalmente hace tan poco tiempo, que casi se come al mundo si una de sus cabezas no hubiese sido muerta por la espada, por el poder militar!. ¡El fascismo de nuevo rostro, puede resucitar!.
“Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia.....Y engaña a los moradores de la tierra...mandando a los moradores..que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió. Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que ...hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase” (Apocalipsis 13.3,14,15). De hecho, por muy herido de muerte que haya quedado, resucitará, y hará todo cuanto Dios tiene predestinado. Pero mal le irá a Israel, si se apoya en tales aliados, olvidándose de su Dios. Podría el Señor volver a enojarse, una vez mas, y este retorno a la tierra de Canaán que tanto ha costado, no ser el definitivo; El “nunca mas” podría convertirse en “otra vez”, y la seguridad basada sólo en el poder militar, por descomunal que sea su fuerza, podría provocar a celos a Jehová, que tiene dicho “No tendrás dioses ajenos delante de mí”, oyéndose otra vez el temido “os esparciré entre los pueblos”, porque tampoco ahora, parece que Israel se haya “humillado ante su Dios, para andar delante de él”. (Esta entrada contiene las Secciones 23 a la 28. Para seguir leyendo la 29 de este Libro, haga CLIC en "Entradas antiguas)
El Gobierno de Israel está levantando otro, nueva Línea Marginot contra los palestinos. Sigue sin aprender de su propia historia y vuelven a tropezar, por tanto, en las mismas piedras donde tropezaron sus padres.
En tiempos de Jeremías y Ezequiel, también sus príncipes, sus gobernantes, confiaban en la fuerza del país mas poderoso de su tiempo, Egipto y su maquinaria de guerra, para que su Alianza con él, le salvase de la emergente potencia babilónica, y también se dispusieron a levantar , como así lo hicieron, un muro que les protegiera del ejército de Nabucodonosor. Le llamaron “la pared”.
Mas Ezequiel criticó la construcción del costoso muro, que no cumpliría su función. Mientras los dirigentes hablaban mucho de paz “no habiendo paz”, otros edificaban el muro (Ezequiel 13.10): “ Di a los recubridores...que caerá; vendrá lluvia torrencial, y enviará piedras de granizo...y viento tempestuoso la romperá,...cuando la pared haya caído...la rompa el viento tempestuoso con mi ira...con mi furor, y piedras...con enojo para consumir. Así desbarataré la pared...y la echaré a tierra, y será descubierto su cimiento, y caerá, y seréis consumidos en medio de ella; y sabréis que yo soy Jehová. Cumpliré así mi furor en la pared...y os diré: No existe la pared, ni los que la recubrieron, los profetas que..ven...visión de paz, no habiendo paz, dice Jehová el Señor” (Ezequiel 13.11-16).
Tampoco este enorme y mas poderoso muro de hormigón armado, con sus sofisticados sistemas de defensa y seguridad y de tan elevado presupuesto, servirá para la seguridad de Israel. Sólo el Señor es “nuestro amparo y fortaleza (castillo)” (Salmo 46.1). Ningún muro ha permanecido y, los que aun existen, caerán también, por necesidad histórica. Es cuestión de tiempo. Salvo que el Reino de Dios venga y sean derribados al instante, con las poderosas armas de los ángeles que le acompañarán.
Estos muros pueden maquiavélicamente, ser usados de dos modos: como defensa (pretexto oficial), y como cárceles de poblaciones enteras palestinas. Todo depende de quien posea sus “llaves”, y de cuando el “portero-carcelero” decida abrir o cerrar sus puertas. Parece mentira que, el pueblo que tanto sufrió en los campos de concentración en este mismo siglo XX, quiera convertir su bonito país en un gran campo de concentración, para mantener en sus ghetos a los pobres de la tierra.
¿De verdad creéis, los que guiáis hoy al pueblo de Israel, que el Señor de la tierra, va a permitir que vuestros muros destruyan la belleza de la tierra de su amigo Abraham?. ¿Os imagináis un paisaje cuadriculado y surcado por muros de cemento?. ¿O los construiréis tan altos, como para que Dios no vea la pobreza de los que encerréis tras ellos?. ¿De verdad queréis , en tan poco tiempo, pasar de víctimas a verdugos?.
Israel, ¿quiénes son tus consejeros? ¡Gasta sólo una parte de lo que empleas en tu “defensa”, para bombardear a tus vecinos con pan, con medicinas, con escuelas, con agua potable, carreteras y luz eléctrica, y verás como ganarás esta guerra, que nunca debió comenzar!. ¡No contribuyáis al resurgir de la Bestia, que fue herida mortalmente hace tan poco tiempo, que casi se come al mundo si una de sus cabezas no hubiese sido muerta por la espada, por el poder militar!. ¡El fascismo de nuevo rostro, puede resucitar!.
“Vi una de sus cabezas como herida de muerte, pero su herida mortal fue sanada; y se maravilló toda la tierra en pos de la bestia.....Y engaña a los moradores de la tierra...mandando a los moradores..que le hagan imagen a la bestia que tiene la herida de espada, y vivió. Y se le permitió infundir aliento a la imagen de la bestia, para que ...hablase e hiciese matar a todo el que no la adorase” (Apocalipsis 13.3,14,15). De hecho, por muy herido de muerte que haya quedado, resucitará, y hará todo cuanto Dios tiene predestinado. Pero mal le irá a Israel, si se apoya en tales aliados, olvidándose de su Dios. Podría el Señor volver a enojarse, una vez mas, y este retorno a la tierra de Canaán que tanto ha costado, no ser el definitivo; El “nunca mas” podría convertirse en “otra vez”, y la seguridad basada sólo en el poder militar, por descomunal que sea su fuerza, podría provocar a celos a Jehová, que tiene dicho “No tendrás dioses ajenos delante de mí”, oyéndose otra vez el temido “os esparciré entre los pueblos”, porque tampoco ahora, parece que Israel se haya “humillado ante su Dios, para andar delante de él”. (Esta entrada contiene las Secciones 23 a la 28. Para seguir leyendo la 29 de este Libro, haga CLIC en "Entradas antiguas)
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