lunes, 19 de octubre de 2009




INTRODUCCIÓN.-
Aun intuyendo el posible escándalo de algunos, he querido incuir en mi dibujo los símbolos mas representativos del Cristianismo, la cruz, y del Izquierdismo, la hoz con el martillo, el trabajo, porque entiendo que el mensaje de la Izquierda es la cosecución de un mundo nuevo, donde quede eliminada la injusticia económica y el resto de los males que aquejan la humana sociedad. Por ello, dice el himno de la Internacional: "La Tierra será un Paraíso; los nada de hoy, todo han de ser" y otras frases descriptivas del mismo anhelo. Este deseo generalizado en todas las Izquierdas, no sólo en las comunistas y socialistas, coincide plenamente con el centro de la predicación del Señor Jesucristo, que no era otro sino el establecimiento en la Tierra del "Reino de Dios", donde "los últimos serán los primeros", es decir: el establecimiento de "nuevos cielos y nueva tierra", con los que el Apocalipsis cierra la divina revelación.
Cierto, que la palabra "comunismo" sólo significa para muchos dictadurra, crímenes y horror, por los excesos injustificables que se cometieron en su nombre en el pasado siglo veinte. Pero no es menos cierto que en el nombre del "cristianismo" y no sólo en el siglo veinte, que también, sino a lo largo de toda su historia, se han cometido crímenes, genocidios, deportaciones, etc. en tal grado y magnitud, que han avergonzado a Cristo, cuyo mensaje y vida impregnaban paz, amor y sobre todo, perdón.
La Iglesia-institución debe entonar su propio "mea culpa", porque "el juicio comenzará por la casa de Dios". No me extrañé ni me escandalicé, cuando vi al Pbro. Llanos cantar la Internacional, puño en alto, en el Estadio de Vallecas. Los que llevamos 2.ooo años orando "Venga a nosotros tu Reino" y además, lo anhelamos, no podemos hacer otra cosa sino trabajar y luchar según nuestras posibilidades, "para que sea removido lo que hasta ahora lo impide". El cristiano debe ser precursor del Reino, allanando y preparando el camino para Su vuelta. "Vendré otra vez" prometió Jesucristo. Los que buscan un mundo mejor, como nosotros, verán cumplida su esperanza. No es hora de restar, sino de sumar trabajos y esfuerzos. La cuestión de tener Fe o no tenerla, no es cosa que pertenezca al ser humano, sino a Dios que, en su Soberanía, otorga o no este don a los hombres, según las riquezas de su gracia. Por lo que la Fe o la carencia de ella, no puede ser motivo de división entre los que buscan, luchan y trabajan por convertir esta Tierra en un mundo mejor. Otro mundo mejor es posible. El cristiano está obligado a luchar por conseguirlo. Además está, psicológicamente, mejor posicionado que el no creyente, para la victoria "en la lucha final", por cuanto cree firmemente que el mismo Jesucristo intervendrá directa y personalmente en la Historia, para establecer su Reino Justo y Eterno sobre toda la faz de la Tierra. Por lo tanto, otro mundo mejor, no sólo es "posible", sino que será una incontestable "realidad".
Quienes ponen reparos a esta colaboración, basándose en la enorme división existente entre las múltiples opciones de Izquierdas, deberían entender que mas divisiones aun, existen entre los cristianos, por las diferentes concepciones del Cristianismo. Lo mas probable es que al final, todos descubramos que ninguno poseíamos toda la verdad absoluta y completa. El rey David, así lo intuía, cuando no tuvo reparos, refiriéndose a sus propios errores, en pedir al Señor: "Líbrame de los que me son ocultos". Y es que, cristianos infalibles, no existen, como tampoco izquierdistas infalibles.
La colaboración entre cristianos y comunistas no sólo es posible, sino deseable, en virtud de ese mundo nuevo de Justicia y Paz que ambos anhelan. Mas para no atribuirme méritos ajenos, he de decir que no pertenezco al Partido Comunista, aunque no tendría reparo alguno en pertenecer a él. Un Partido que se ha distinguido en España por la defensa y consecución de las libertades, que fundó, junto con los de Italia y Francia, el Eurocomunismo o comunismo democrático, que denunció el estalinismo y abandonó el viejo dogma de la dictadura del proletariado, mostrando desde el mismo instante de la invasión soviética a Checoslovaquia, su apoyo a Alejandro Dubceck y su ruptura con el Partido Comunista de la antigua U.R.S.S.
El error de muchos cristianos es pretender que no se puede pertenecer ni colaborar con fuerza política alguna, con la que no se esté de acuerdo al cien por cien de su programa. Esto es una intransigencia absurda, desconocedora de lo que es un partido político, derivada -sin duda- de su intransigencia religiosa dogmática, que les lleva a cambiarse de Denominación o Iglesia, a la mas mínima discrepancia teológica. Ignoran voluntariamente, que a menudo existe mas democracia interna en una formación política, que en una determinada Iglesia o Confesión.
Por el lado Izquierdista, también existen los llamados "zorrocotrocos", que se creen en posesión de la verdad política absoluta y rechazan la colaboración con los creyentes, por el mero hecho de serlo. Intransigentes, los hay en todas partes. Muchos cristianos llevan dentro un pequeño Papa y muchos izquierdistas, un pequeño Dictador.

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